lunes, 6 de septiembre de 2010

Una quietud más veloz que la luz

Pasaban los días
sin verlos,
sin sentirlos...
El dios del sueño
no me dajaba ver pues
aún despierto estaba
en un pozo sin fondo y
un cielo opaco.
Mi mundo interior
me buscaba como buscador
y tuve el atino de encontrar.
Todo ese tiempo perdido
se recuperó.
Tan rápido como el rayo,
el mundo entero
al alcance de mi mano.

Es fruto de mi pensamiento...

1 comentario:

Sensaciones dijo...

la mente lo puede todo!!

me gustó leerte!!

Un beso