sábado, 19 de octubre de 2013

Cuando te escribo.


Estoy escuchando otro disco al filo de la media noche; cuando todo está callado menos un piano y un contrabajo. Transmitir sentimientos es un verdadero placer si se está bien acompañado. En estos días no sé dónde escuche un comentario donde alguien decía que escuchar música sea del tipo que sea, es como si la compusiésemos nosotros mismos...Quizá sea cierto... Imagino que un músico de jazz disfruta cuando toca su instrumento y extrae lo mejor de si mismo. Sin embargo, también escuché una vez que la composición puede ser treméndamente dolorosa cuando se trabaja sin atinar con el resultado: La naturaleza del artista es muy peculiar. A través de su arte nos involucramos y somos cómplices de su mensaje.
Cuando yo te escribo, has de saber que muchas veces me lleva la emoción y quizás hasta llore o sonría sin poder evitarlo. Ser sincero implica toda clase de sentimientos. La gran mayoría de las veces, he sentido un gran placer contándote cosas y mi imaginación vuela como mirada perdida para mis adentros. Me observo y hasta a veces me analizo demasiado en este espejo. Desahogarme y llenar vacíos puede que sea el mejor diván y tú, la mejor psicoanalista. Cuando pienso en ti, siento mucho placer porque escribir es como hablarte con todo el tiempo del mundo por delante. Resulta muy agradable la intimidad de esta noche. Miro el reloj y ya pasa media hora de las 12 y, nunca me cansaré de tenerte cerca en la lejanía... Cuando yo te escribo, la magia se escucha en las palabras de tu recuerdo; como si vivieras eternamente Dios sabe dónde...


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