sábado, 16 de agosto de 2014

Casualidades


En un ir y venir ocurren las casualidades. A lo mejor la mujer de mi vida se cruzó hoy por la calle o le pedí perdón cuando se tropezó conmigo en un bar...Podría ser rico si hubiera estado en el lugar idóneo para comprar un cupón de la ONCE, quizá por algún motivo, sería más rico en sentimientos si hubiera escuchado a alguien cercano...Mis pasos caminan por calles que están minadas de gentes con almás a flor de pensamientos.
Pero, perder el amor a conciencia, es perder la vida en toda su extensión. A veces hasta la casualidad surge con los contratiempos y no sé si Diós esta detrás de toda esta trama...
Confieso ser adicto a las casualidades porque aunque parezca mentira, esa sensación nunca me deja de ser expectante. Recuerdo miles de mujeres llenas de casualidades; miradas que por un momento me miraron por casualidad y que yo las guardé en rincones escondidos...No olviden que la casualidad les acecha a cada momento. Aviven el corazón y extiendan sus sentidos por atrapar lo que no se espera.

Para María:
Una casualidad.




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