martes, 4 de noviembre de 2014

Mi hermano y yo


Darse por vencido es un punto final y definitivo. Puede ser por causas de una limitación, por el fin de una facultad o el final de una guerra particular. Estar vencido no es una verguenza, es que no se puede hacer más de lo que se hace.
En ocasiones he llegado a un límite donde no podía hacer más y las circunstancias me han vecido. Pero la vida da muchas vueltas y hay que tenerlo en cuenta... Los malos ratos tienen un punto y final pero la vida sigue. Justo entonces ese no es punto definitivo sino la proposición de: "Ya te alcanzaré".
Mi hermano Miguel Angel nunca tira la toalla y me consta que la vida se le hace muy cuesta arriba. Conocer la frustración, los desengaños, las torpezas y no darse por vencido, es rasgo de ser un vencedor. Sin duda existen las limitaciones inalcanzables pero también existe la voluntad. Quizás esa batalla nunca se gane pero no siginifica darse por vencido.
Por causas de la vida yo también peleo y lucho por estar en la brecha...



2 comentarios:

EvaBSanZ dijo...

Sin lucha no hay victoria.

Un abrazo

Marina Fligueira dijo...

Si señor, hay que luchar por aquello que nos importa mucho.
Lo que pasa es qué no todos estamos hechos de la misma masa.

Un beso en vuelo.