lunes, 22 de febrero de 2016

Rodolfo y el olvido


Por olvidar caminé donde no supe andar y aún así, la distancia se alía con la memoria. Quise mantener la cabeza en blanco; adornarla con cosas nuevas para mantenerme ocupado pero, no pude. Deseé con toda mi alma deshechar el recuerdo y cuanto más lo deseé, aun más estabas en mí. Busqué en otras personas una solución y hasta cambié de trabajo, de vivienda, de pueblo, de ciudades; al parecer yo solo estaba en guerra conmigo y tu fantasma...Alguien me dijo que el olvido no es la huida sino, la reconciliación pero, ¿cómo y de qué manera? si mi corazón es un desorden...Confesaba mis pesares a todo aquel que se sentaba a mi lado por esperar una solución. Frecuentaba lugares públicos como estaciones de tren, paradas de autobús u hospitales pero, personas después de escucharme, sonreían como algo conocido y jamás extraño; me deseaban suerte en estos entuertos.

Por la avenida más grande y concurrida de la ciudad te ví y tu me viste. Miles de hormigas corrieron de mis pies a mi cabeza. Me saludaste con naturalidad y con poco afecto. Me dijiste que si  no te llego a saludar no me recornocerías por mis trazas de vagabundo y no sé muy bién porqué, quizás por una iluminación divina, comenzaste a darme igual. Jamás desapareciste de mi memoria pero comprendí que olvidar a una persona es tan solo algo tan simple como es la indiferencia...


4 comentarios:

Gladys dijo...

No se puede olvidar por mudarse a otra parte si te llevas contigo, y el del problema somos nosotros mismos si no queremos olvidar no lo haremos, porque es lo bueno de ese alguien que no queremos olvidar, y donde vamos llevamos ese recuerdo, hay que aprender a convivir con los buenos recuerdos.
Eso de la indiferencia funciona cuando la persona no ha sido tan importante oh nos a echo daño de alguna manera, muy buena reflexión amigo Buscador.

Fina Tizón dijo...

La indiferencia hacia quien no merece estar en nuestro pensamiento, es el mayor daño emocional para esa persona, por nuestra parte. Pero, no siempre deseamos olvidar. Pienso que si nos hace sufrir ese pensamiento, ese recuerdo,es necesario pasar página, aunque cueste.

Un abrazo

Fina

Águeda Conesa Alcaraz dijo...

Por más que uno cambie de ciudad, de trabajo o de amigos, si el problema que se sufre no se olvida, y se enquista, es muy difícil que nada cambie. Un beso

Amapola Azzul dijo...

No lo sé si la infiferencia es el olvido...
Besos.

Lindo post.