miércoles, 25 de mayo de 2016

La humildad ante Dios



A Ramón le cogió la enfermedad. El médico le comentó la realidad y el escuchaba en silencio; sintiendo las palabras del doctor en cada detalle...La cosa no pintaba muy esperanzadora y con ese pesismismo se fué a casa; cabizbajo, cuando la soledad lo sorprende clavando sus garras quizá donde más duele.

Visitó otros médicos prestigiosos por hallar un método saludable pero, todos le decían lo mismo. Escucho el potencial de algunos videntes y curanderos que lo salvarían de la vida eterna y como un peregrino, los fue visitando...Hacía promesas al santísimo y rezaba todas las oraciones en pos de una curación. Pasaban los días con sus desoladas noches. Se observaba a cada cambio de la enfermedad y todo le anunciaba una muerte segura.

Maldijo a Dios y a cada santo como asesinos de quienes le deben la vida. Lloraba amargamente sin encontrar paz en su espíritu en las más terribles tormentas suplicando una luz y un poder, un milagro o un medicamento revolucionario...

Perdía peso, tenía diarreas hasta desidratarlo, el color de piel cambió, los dolores y la fiebre eran más constantes y lo peor de todo, estaba solo y desolado por su enfermedad.

Miles de cosas le pasaban por la cabeza tan complicadas como la vida misma con sus maldiciones constantes hacia la religión. A punto estuvo de perder la cabeza adentrándose en historias complicadas con pesadillas que estando despierto, parecían reales. El dolor de la angustia superaba a la enfermedad y ya no se sabía qué era peor.

El médico lo esperaba aquella mañana para comunicarle los resultados. Se sentó en el despacho y con gravedad el médico le dijo los resultados de resonancia, TAC y análisis de sangre...Ramón tuvo la mirada vidriosa toda la mañana. Se fue a casa caminando con aires de vencido por la vida; con angustia existencial por todos sus recuerdos y lo que no hizo en vida estando sano. Miles de cosas pasaban por su cabeza en cuestión de minutos y...estaba desolado.

Antes de morir, tumbado en la cama, la humildad se hizo presente y le pidió perdón a Dios tantas veces maldecido; acatando su final con obediencia al supremo y entonces, una Paz lo estremeció imundádolo de felicidad. Bajó a su profundidad y comprendió lo sencilla que es la vida pues nos la complicamos nosotros mismos y en un último suspiro, Ramón murió...

Nadie en este mundo puede dominar su destino y tampoco maldecir su suerte ante Dios pues lo que el decida, debe de ser acatado y justo entonces, tendreis paz de conciencia.




12 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Siento una pena muy grande hacia las personas que maldicen a Dios por sus desgracias. Cuando tantas veces problemas fuertes, situaciones insalvables, Dios me los ha resuelto. Parece que tenemos una humanidad de endiosados que no ven más allá de su nariz y de su soberbia. Y también me ha tocado ver en el lecho de muerte a algunos ateos, entregándose a Dios y clamando por su misericordia. Todo lo que se perdieron durante su vida, gran desperdicio, cuando Él nos llena de plenitud y nunca nos deja solos.
Un abrazo bonito.

Chon Guzman dijo...

Desde la bondad y la pureza del corazón todo se ve distinto. Nos aferramos tontamente a algo que no está en nuestras manos. Cuando podemos hacer mucho en otras cosas que sí lo están. Que Dios nos ayude a vivir y a morir.

Kasioles dijo...

Es inútil rebelarnos ante algo tan evidente como un diagnóstico minucioso y veraz.
Nacemos para morir y, queramos o no, llega el día en que tendremos que afrontar el final.
Quizás la soledad sea mucho peor cuando uno se siente enfermo y terminal.
Yo también temo a la muerte, pero también sé que, cuando llegue, las dos nos fundiremos en un apretado abrazo.
Cariños
Kasioles

censurasigloXXI dijo...

Yo maldeciría a mi mala suerte hasta que digiriese lo que iba a sucederme. En mi caso personal, no maldeciría a ninguna divinidad porque no creo en su existencia, por tanto no me afecta; pero es difícil de creer que no es culpa de nada ni de nadie el tener grandes desdichas, eso en un perimer momento. Cuando se asimila la desgracia y eliminas cualquier culpa, es cuando te das cuenta de lo frágil que es la vida y que somos simples maquinarias que salen fallidas siempre, por pitos o por flautas no existen las personas cien por cien sanas.

Un abrazo y un cafelito, hoy está nublado y hace falta. MUAC.

Magdeli Valdés dijo...

Cuan complejo es ese querer aferrarse a la vida ...en forma permanente no reconociendo
que en realidad somos solo pasajeros temporales por este lado del sueño...

Revelarse es de humanos sin dudas ,como también al fin llegar a una comprensión de los que somos
aquí y ahora
mejor sentir en esa dimensión profunda del ser
y darnos cuenta que nunca estuvimos solos.

EMBRUJO dijo...

hola buscador no es justo creer que es culpa de dios, a cada persona le llega su hora y no hay que temer irse de esta vida, y refugiarse en su soledad tampoco es bueno, en fin menos mal que al final se dio cuenta y se rindió ante la fe a dios feliz finde besitoss

CRISTINA dijo...

Estamos de paso, y la vida y la muerte van unidas de la mano. La verdadera sanación esta dentro de nosotros, solo tenemos que abrirnos al flujo de amor en la vida diaria y deja que los detalles de vivir en el amor te sigan mientras defines qué es amor para ti.
Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

Gracias por tu visita
Que hermoso y conmovedor lo que me has comentado
Gracias por tus palabras
Cariños

Abuela Ciber dijo...

Leyendote, nace los sentires de que no sabemos agradecer lo que tenemos
Un alma agradecida camina por la vida dando todo lo mejor y el resultado es abrirse sendero de contencion
Saber que venimos de paso y que debemos ser humildes y agradecidos no es tarea facil para muchos
Se clama piedad cuando no se es piadoso, pensando que siempre seremos perdonados
Perdon que debemos sembrar dia a dia, contribuyendo al mejoramiento de todo nuestro entorno
Conscientes de la magnificiencia de Dios, al que no debemos culpar por nuestras bajezas.
Venimos a prender y mejorar, pues aprendamos y mejoremos
Cariños

Gladys dijo...

No soy de maldecir, ni agradecer, a dios simplemente me agradezco a mi misma por sostenerme en este mundo después de lo que que he tenido que vivir y no le temo a la muerte creo que estoy preparada para morir, lo he dado todo a cambio de nada y no espero nada de nadie.

Que tengas una buena semana.

icue dijo...

Me ha gustado el comentario de Kasioles, pienso que ese abrazo hay que hacerlo muy cerca de Dios.
Un abrazo

Amapola Azzul dijo...

Aceptar los destinos a veces no es tarea fácil.
Bs.