jueves, 5 de mayo de 2016

Una guerra civil



No reconocía el significado de muchos sentimientos porque jamás los vivió...Se escuchaban en las canciones y los proclamaba la gente que decían conocerlos pero ella nunca los conoció por vivir aislada del mundo.
Caminaba ausente de todo menos de soledad en tierras extrañas para el corazón; sin nada más que su voz interior que le relataba los sueños más hermosos jamás conocidos; la felicidad inalcanzable en lugares con carencia se sentir la plenitud no vivida...No conocía el amor ni la felicidad, era huerfana a edad temprana con el recuerdo de un beso roto en el alma...

Pasaban los años en medio de aquella guerra civil que jamás acababa. El perfume a sangre no era extraño así como el dolor de quien le arrebata la vida arrasandolo todo sin piedad. Conocía la enfermedad, el hambre, las violaciones de los soldados, las diarreas interminables y el miedo lleno de fantasmas que a veces son reales...

Siempre en nombre de Dios la gente mataba a las familias...Pero ella llevaba años sola con sus sueños y casi salvaje en guardia para que no la mataran, para que no la volvieran a violar, para escapar de aquel desastre y no morir en el intento...

Llevaba varios días durmiendo con un perro sarnoso que la seguía buscando su amparo. Al principio le tiraba piedras o le daba una patada para que se fuera pero, aquel perro la seguía con mirada triste y temerosa. En alguna escombrera se despertaba con aquel chucho durmiendo a sus pies que con algo parecido al cariño, le dejó que la acompañara y compartiera la poca comida que les sivieran...

Las calles de aquella ciudad eran irreconocibles así como sus gentes desprovistas de todo; hasta de su raza noble...Los franco-tiradores apuntaban con crueldad a todo aquel que era sospechoso de nada, tan solo de vivir y aquel día, una bala le perforó en el vientre con caida fulminante de muerte.

Su perro, la única posesión que tenía en esta vida, nunca se separó de aquel cadaver hasta que alguien con una pistola lo mató cuando le enseñaba los dientes ardiendo de rabia para protegerla...





6 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Es triste. Besos.

Gladys dijo...

No me gustan las historias tristes o trágicas.

Kasioles dijo...

Un relato donde la tristeza está presente desde el principio al fin.
No he vivido la guerra, pero sí he oído hablar de ella y de las barbaridades que se han cometido por ambas partes.
En medio de tanta tragedia, la figura del perro es la representación del amor y la nobleza personificadas.
Una vez más, ese dicho conocido se hace realidad: El perro es el mejor amigo del hombre.
Cariños y buena semana.
Kasioles

icue dijo...

Si es triste el relato, a veces interesa no acordarse de estas cosas que solo traen rencores.
Saludos

Sara O. Durán dijo...

Muchas veces no he comprendido del todo, la aridez de ciertos corazones, pero hoy con tu entrada, me resulta más fácil comprender. Hay personas a quienes las circunstancias les extirpan el corazón. Y cómo volver a sentir ternura o amor?
Es imposible, si no encuentran a nadie de quien tomarse de la mano, nadie que no provoque miedo.
Un beso de anís.

Magdeli Valdés dijo...

Y en muchas partes del mundo
hay miles que son masacrados...
miles mueren sin saber el porque...

la pobreza del ser humano ...si se puede llamar asi
es cada día mas grande...