domingo, 2 de octubre de 2016

Las estaciones no engañan al cambio climático



Poco a poco el sentir anuncia cambios. Según el estado de mi ánimo, el corazón florece en otoño aunque sea un extraño otoño. Con voz pausada y temperaturas de verano, este reloj de mi corazón no se equivoca. Es dulce mi sentir cuando a solas me recreo en un mar de caminos. Con voz pausada, la luz del sol se retira mucho antes con el recogimiento que ofrece mi mundo interior. La creatividad sin duda es la flor de mi otoño y ya tan sólo faltaba esa lluvia bendita tan esperada... Echo de menos caminar por el campo cuando llueve y todo el mundo se esconde bajo su paraguas; me empapo en mi realidad cercana envolviéndome plagada de pensamientos donde el tiempo no existe. El olor a tierra mojada siempre se respira anunciando la lluvia como un manjar que perfuma este mi entorno bañado en gris....

Poco a poco el sol se retira en mis silencios...Todo el mundo diría que es verano si no mira a su corazón...






5 comentarios:

Eva BSanZ dijo...

Ay! estoy sufriendo ese cambio climático, hace un sol de verano en mi ciudad increíblemente aterrador.

Un beso

Sara O. Durán dijo...

El corazón siempre debe estar floreciendo, así sea otoño o invierno, climático o vital, para no tener que sacar jamás el paraguas cuando llueva y seguir siendo niños, chapaleando charcos, hasta tiritar y entonces subirnos a la nube más mullida, tomados de la pata de cualquier albatros, para secarnos al sol, en lo que dura una siestita.
Un beso.

Amapola Azzul dijo...

Mi corazón creo que está en invierno .
Aunque afuera por esto del cambio climático parezca casi verano.

Besos.

Magdeli Valdés dijo...

El otoño remoja los sentimientos...

pero igual tiene esa belleza que se instala entre las hojas color del sol
en esa sentir quizás las penas no pesan tanto.

un abrazo.

Ángela dijo...

Te encontré sin buscarte, Buscador.
Qué sabe nadie de esta red que entrelaza así los hilos de la comunicación, del sentir, y más...!
Y aquí dejo mi huella porque así, tal cual tu bonito escrito aquí, me siento ahora.
En esta tarde lluviosa, íntima, con sabor, he disfrutado tu blog. Gracias.