lunes, 3 de octubre de 2016

Siempre quise ir a L.A.





 A veces una canción sin ser tu favorita te cala en el alma. Recuerdas retazos de tu intimidad que aun viven en tí y, ves lo viejo que eres. El corazón me ahoga la garganta cuando de los ojos nace algo cristalino; reclamando un deuda que le debes, una cuenta pendiente...Siempre hay motivos para sentirse un desgraciado, demasiados con peso pero, la vida en su esencia resulta que es más sencilla que esos momentos por donde circulo ahora mismo...

A cada uno su razón forma la realidad que nos envuelve y  "a cada uno la suya" decía Antonio Vega. Las deudas del corazón suelen surgir en los momentos más débiles y en soledad aunque sea acompañada. No hay nada más cruel que exponer el corazón al daño; sentirse sensible a lo que se percibe pues es una buena manera para quedar expuesto a la herida....

Pasan los años de forma vertiginósa como sin esperarlo. Existen circunstancias que confabulan con tu mundo interior enredadas en recuerdos; desfilando en heridas que creías cerradas despues de tanto tiempo...pero uno se engaña a si mismo.

Hoy vuelve aquella canción. Vuelven recuerdos cargados de imágenes en la más absoluta soledad de aquel verano que no se terminaba para volverte a ver y, a golpe de corazón, todo se hizo más profundamente oscuro en busca de un respiro eterno, acomodado en un escondrijo del que solo se sale en momentos especiales...

La crueldad cae sobre un joven. Es difícil la adolescencia para que se haga más difícil aun. Todos guardamos recuerdos de esa turbulenta época y lo queramos o no, serán una base para nuestra madurez. No me olvido de mi soledad al sentirla de forma tan cruel, casi despiadada...







8 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Las canciones tienen eso. Y el corazón también. Tiene sus ratos, en que se engancha y así nos tiene a su merced.
Un abrazo.

Josefa dijo...

Cuando oigo alguna canción que escuchaba en mi juventud. Vienen mi memoria hechos de entonces y me veo tan inocente e ilucionada que me sorprendo como he cmabiado al cumplir años. mUy bonita tu entrada.
Un abrazo.

Amapola Azzul dijo...

La soledad a veces acompaña. Otras no.
Un beso para ti.

Magdeli Valdés dijo...

Por eso será que me gusta escuchar música en un idioma que no entiendo...:))

entonces me quedo con la música y no la letra
porque me desangro jijiji...

como sea retrotraerse es algo que nunca es fácil entre melodía, letra y color de la Tierra.

Un abrazo!

Eva BSanZ dijo...

Lo de viejo sólo está en la mente.

Por cierto eres un crack, me ha encantado tu comentario. Un beso, grande!

BEATRIZ dijo...

Justo ahora escucho "azul" de real de catorce, siempre me cala el humo en los ojos como la niebla húmeda del verano cuando la escucho.

Saludos.

Kasioles dijo...

Durante algunos años, era incapaz de escuchar una canción sin que acabase llorando y la nostalgia se apoderase de mí.
Los recuerdos surgen sin llamar, sin pedir permiso y, en ocasiones, sentimos el dolor de una herida que se abre cuando ya creíamos haberla olvidado.
Como seres humanos, no todo lo hacemos bien, pero no olvides que es bueno y también reconforta aprender de los errores cometidos.
En esos momentos de bajón, escribe, sabes hacerlo, te confieso que, para mí, ha sido la mejor terapia.
Seguro que aún te esperan en la vida cosas maravillosas.
Cariños y buena semana.
Kasioles

dijo...

Exponer el corazón a la herida es la otra cara de no ser sensible ,de que nada importe.Y me pregunto ,en qué lado preferimos estar?
EL dolor es fuerte cuando la vida nos presente su sombra,pero qué grande y hermoso es gozar con los rayos de luz de los "buenos instantes!
Un saludo