domingo, 30 de octubre de 2016



Te di lo innombrable en un momento donde te hiciste toda silencio...Me vacié en palabras infinitas de sentimientos sin apenas pausa y tú me escuchabas; atenta e inmovil, esperando siempre esperando...y yo seguía y seguía como río de sentimientos que no cesa portando verdades hasta que de un impulso te lanzaste a mi y, me besaste...

Hubo un silencio mutuo y el mundo se paró en un abrazo. Recuerdo tus lágrimas a través de mis ojos vidriados. Me diste besos en las mejillas y en la frente; pedías perdón con la voz entrecortada en mi corazón limpio y todo aquello, yo lo recibí como si fuera un boomerang porque en un segundo, nací de un pesar que no era el mío...



1 comentario:

Magdeli Valdés dijo...

Cunado se devela lo esencial...

entonces ambos se reconocen y con ello no necesitan más nada...