lunes, 7 de noviembre de 2016

Río de La Hoz







Soy un humilde afluente. Participo mientras vivo en el presente según mi cauce; erosióno según transcurro por mi pasado y participo en lo que sucederá. Con mis errores voy transformándome como la tierra me moldea mas, ¿ qué misterio emcierra esta naturaleza para que además de los errores, siempre haya una explicación lógica al final de nuestros días? ¿Por qué debo de equivocarme en mi curso cuando mi afán es la balanza de la justicia?. Hablan de mi como si fuera un fín próximo pues el desierto avanza. Lloro por cientos de años regando huertas de humildes y saciar hasta los lujosas mansiones de los Romanos que antaño moraban a mi orilla.

Mi cauce es humilde, ya nadie peligra y tampoco suben lo peces a desovar...Con la cara alta desemboco en un pantano y de ahí, al Genil que me lleva hasta el Guadalquivir. Me pregunto muchas cosas a la vez; unas desembocan en otras como afluentes del pensamiento y esta vida es un continuo rio de locuras para alcanzar en lo que el ser humano ya en su raiz, estaba inventado...

Durante mi curso también he pecado en remolinos por mi corriente pues alguien se ahogó y sufro mucho por ello. Soy afluente quizá de otro afluente que se multiplica en actos por confesar  pero, ¿qué cosa en esta vida no tiene un juicio para descansar en paz?. .

En mi humildad he conocido la sequía y los desbordamientos; gentes que se bañaban e mí meandro y ganado de cabras para calmar su sed. Sin embargo y lo pregunto con el corazón en la mano: ¿Por qué mis desatínos a la hora de conducir este cauce tanto trae la desgracia así como la infertilidad?¿quién tiene la culpa?; si yo nací de la tierra en un parto de la lluvia y a la lluvia se la debemos gracias al sol...Hermosas son las obras humanas que van en un afluente más importante que el mío a pesar de traer siempre la dicha o el odio; el progreso o la guerra... La tierra nos dió a nacer por ser fruto de la ley natural y eso siempre es sagrado.

Vengo de una montaña donde no existe la ley y veloz bajo al valle donde la gente se pelea por mí, como si fuera un tesoro que se escurre entre las manos...Me dicen que ya esta cerca mi fín, soy afluente del Genil y yo me llamo La Hoz y que uniendo su fuerza con la mía, hacemos crecer un pantano para descansar en el Gualdaquivir...

Cuando muera, la senda que dejo es otra senda de aguas que nunca jamás serán las mismas pues como dijo en filósofo: Nunca es el mismo río que ves. El mar será mi almohada de descanso hasta que el Sol me eleve por los aires y me pose en otra montaña para ser río; tengo la vocación, de crear vida...




En época de lluvia, el Rio de La Hoz es muy caudaloso. Muchísima gente bebe agua de sus entrañas y mis recuerdos se pierden con los años cumplidos...Me he bañado, he pescado, he bebido y he disfrutado. He visto el río de La Hoz salvaje y dócil; con dolor y con alegría...Es un río de corta vida pues ya desemboca en un pantano. Mi pueblo disfruta de un enclave privilegiado tanto en su forma como en sus gentes. Es doloroso ver como la tierra se adapta a la sequía cuando no llueve y sin embargo, como a un niño le da alegría de algo, todo renace cuando la lluvia llega...

NO SE PIERDAN RUTE.

8 comentarios:

dijo...

Y yo veo ese río como el niño pequeño que habita en nosotros,y es humilde,y huele a frescura,y tiene corrientes y es manso,y los nómadas siempre necesitaron de él,bueno,todas las civilizaciones.
Y el encanto de esa criatura de la natraleza que se asemeja a una gota,que quita la sed al que lo necesita,y después de tanto recorrido...los rios van a dar a la mar,a pertenecer a la GRANDEZA de esa mar,que es el universo al que todos volvemos.
Soy de costa y entiendo la belleza del mar y también de los rios ,pequeños versos que hacen hemosos poemas
Besucos

maría del rosario Alessandrini dijo...

No sé bien de que delatas, espero que todo este bien, tus letras dan vida a ese gran río que amas.
Abrazo

Susana M dijo...

Qué bonito recorrido. Un beso.

Kasioles dijo...

Después de leer tu entrada, ha venido a mi memoria una parte de las Coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre: "NUESTRAS VIDAS SON LOS RÍOS QUE VAN A DAR A LA MAR, QUE ES EL MORIR"
Allí, ricos y pobres, somos todos iguales.
Cariños y buena semana.
kasioles

Maru dijo...

Precioso relato. Se ve que amas tu entorno y además lo expresas divinamente. Felicidades. Volveré por aquí.

Ángela dijo...

Qué símil tan natural, donde naturaleza y vida corren paralelos!
Donde nos muestras tu profundo y hondo sentir...en tu vivir.
Un abrazo Domingo.

Magdeli Valdés dijo...

El río nos habla
descarnadamente lo que le fue mandado...
a llevar la vida
por la faz de la tierra...
el hombre a su paso ha abusado y lo sigue haciendo
el río se lleva al mar toda la energía mental del ser...
y nos conecta con lo superior

la queja del río...
la verdad del río que no se acalle la voz
porque como él se apaga...irremediablemente
así mismo nosotros...

AMBAR dijo...

Cuando muera, la senda que dejo es otra senda de aguas que nunca jamás serán las mismas pues como dijo en filósofo: Nunca es el mismo río que ves. El mar será mi almohada de descanso hasta que el Sol me eleve por los aires y me pose en otra montaña para ser río; tengo la vocación, de crear vida...

Muy certeras tus letras, interesante relato, la muerte es el portal a otra dimensión de consciencia donde la vida cambia de forma y sigue.
Gracias por tus palabras de alivio en tu comentario y siempre tenerme en tu recuerdo.
Un abrazo.
Ambar