miércoles, 28 de diciembre de 2016

La muerte también visita en Navidad


El placer de llenar sus pulmones
con plenitud de vida;
gozándose profúndamente
y de seguido,
dejar esta vida
en un suspiro
para morir en PAZ...


El día de Navidad estábamos todos con mi padre en el hospital; acababa de ingresar junto a otro hombre que respiraba fatigósamente. Ese día fue el principio de su final durante unos meses de idas y venidas constantes; de cuidados y preocupaciones en que la sanidad pública dejó mucho qué desear.
Esta Nochebuena no pude evitar emocionarme en la cena. Nadie dijo nada y me dejaron llorar cuando el más entero que se mostraba después de su muerte, era yo.

Si a mi padre le hubieran dado los cuidados necesarios, si tuvieramos unos políticos incorruptos...


5 comentarios:

dijo...

Siento tus palabras como mias y siento ese dolor y los cuidados NO dados,porque son los que te hacen sentirte impotente y no comprendes cómo la sanidad funciona (en casos como este y otros mucho)así.
Dolor sobre dolor!!Es demasiado.
Y en esta NAvidad eres tú el que necesitabas dejar caer esas lágrimas porque en su dia no pudiste...
Te deseo la paz que deseas en estos momentos y un fuerte abrazo de solidaridad.
Besucos

Kasioles dijo...

Estoy convencida de que no debemos enfermar ni en fiestas ni en vacaciones, los servicios se minimizan y a veces todo va manga por hombro.
Siento de veras lo que te ha ocurrido y máximo en un día tan señalado.
Ante la muerte nos sentimos tan impotentes que no sabemos como afrontarla, sólo el tiempo es capaz de ir suavizando las heridas.
Quisiera enviarte un montón de ánimos, pero sólo tú serás capaz de aceptar lo que Dios ha querido.
Pediré para ti y los tuyos, que este año nuevo que está a punto de comenzar, os libera de la tristeza del alma.
Cariños para compartir.
kasioles

icue dijo...

No se pueden consentir cosas asi.
Comprendo tu dolor, los que hacen que estas cosas sean posibles no son dignos de ocupar cargos públicos.
Lo siento y muchas fuerzas para superar esta enormetorpeza.
Un abrazo

Ángeles dijo...

Siento tu dolor como una cuchillada que te da la vida y te sientes impotente ante el dolor... no sólo porque es de una persona tan querida para ti, si no por la negligencia que provocó esa muerte.
Todas las palabras que pueda decirte, parecen huecas, porque tu herida es muy grande...aunque creamos que los que se van, van a un lugar de luz maravilloso

Pero sí quiero decirte que cuando te vayas a dormir, piensa que hay alguien que comparte tu dolor y te envía sentimientos de paz y esperanza.
Lo siento en el alma, amigo.
Ángeles

Magdeli Valdés dijo...

Que triste...a mi me duele
cada vez que voy a casa de mi madre su partida
en cada esquina de su casa se siente su vida...
y lo que de ella vive allí...

pero se con certeza que en espíritu
jamás me ha dejado...

mi abrazo grande!