domingo, 8 de octubre de 2017

Hojas maduras





Vuelve mi lado sensible. De puntillas va por la vida inocente a lo que sucederá  envuelto en remolinos de pensares que se suceden, se transforman, cambian, me extrangulan de pena o me hacen reir cuando nadie me ve...Pasan las horas de la mañana con mis pasos perdidos que son los mejores encontrados; multiplicando que haceres y proyectos que se difuminan como los sueños que no se retienen; que van de paso huerfanos de dueño y de espectador...

Pronto caeran las hojas en este verano otoñal y en el Parque de Colón como cada año, mi mirada las perseguirá en su vuelo hacia el suelo, con eses o remolinos, con fuerza de gravedad en su planear suicida. A veces los deseos duran lo que tarda en caer una hoja al suelo, son estrellas fugaces que a las nueve de la mañana nadie la ve...Mientras, pasa la vida donde pasan cosas maravillosas ausentes de espectador; sin esconderse de nadie ni llamando la atención. Mantenemos un monólogo con nosotros mismos y continuado que juega con todo lo que nos sucede y que, en ocasiones, me gustaría tener un apunte para que no desapareciera...

Un café es una pausa en la Plaza Emilio Luque. Café Aromas abre pronto. La gente  se detiene quizá en silencio, saboreando su tostada o su café, preparando el ánimo a los efectos de la cafeína mientras bulle su mundo interior con cosas pasadas, presentes o futuras...Les recomiendo un cortado con leche fría y corazón caliente...

Nada más.






4 comentarios:

Magdeli Valdés dijo...

Bien por ese optimismo

espero sigas adelante

Pases buena semana.

Fina Tizón dijo...

Un nostálgico poema con cariz otoñal.

Feliz tarde, Buscador

Fina

Adriana Alba dijo...

Nada mejor que un cafecito, para hacer una pausa y que vuele la imaginacion!
Saludos.

Amapola Azzul dijo...

El lado sensible es importante.
Besos.