domingo, 5 de abril de 2026

Testimonio en la tercera edad

 


 

  A esta edad vencida por la vejez, si miro al horizonte de lo que me queda de vida, me veo en un campo pleno de calma y prosperidad...He alcanzado lo que se suele llamar sabiduría pues la sencillez de mi pensamiento y la humildad así me lo permiten.

Hay una palabra que desde la niñez hasta esta edad nunca se ha borrado de mi cabeza y gracias a ella, soy quien soy pues no es otra que: Muro; así tal cual pues hasta hace unos años, lo tuve que escalar, atravesar, romper o pedir ayuda el los precipicios del pensamiento humano.

 

En esta vida hay muros que te cierran el paso. Limitaciones claro que tengo pero los muros que hay que salvar en esta vida se deben de conquistar a toda costa si no quieres claudicar...

De pequeño y de joven solo encontré muros que me asfixiaban; como un remolino que todo lo traga para ahogarte, fui cosechando complejos, frustraciones, fracasos de demás desechos de esta vida. Yo era consciente de todos los fantasmas que me visitaban y un día, agobiado de todo aquello, en el fondo de mi corazón, me enfurecí para mis adentros y nació un poder donde en pocos segundos se halla la solución a todos mis pesares. Mi voz consciente se situó con fuerza en el fondo de mi corazón y entonces comprendí que yo era invencible pues los fantasmas que me visitaban eran solo eso, fantasmas creados por mi. De esa manera jugaba con las ideas, con la imaginación y con la libertad de pensamiento. Pasados unos minutos de esa bendición, ese poder desapareció. Duró lo suficiente para comprender muchas cosas y pasado un tiempo, vencí otro muro de forma perpetua a lo que se llama "cruzar la frontera" donde una parte de mi aún habita en ese silencio que está lleno de verdades. Desde ese momento, mi zona de silencio se ha hecho muy fuerte, de una consistencia donde todos los avatares de la vida, no han podido conmigo. Hay muros en esta vida que se atraviesan como si fuera un papel de fumar.

Pero el tiempo sigue pasando a lo largo de mis años pues al otro lado del muro de la sabiduría como por arte de magia, una ventana se abrió y me dejó pasar a mi silencio que está lleno de verdades absolutas; un pozo sin fondo donde todo tiene una explicación sencilla; un vergel sagrado donde ahora habito.

Me pregunto si mi vida fuera mas sencilla pudiera haber disfrutado de todas estas bendiciones que Dios me ha dado y cuanto sufrimiento que hubiera ahorrado...El poder de la mente es algo insospechado para la mayoría y tristemente todos mueren en la rutina del día a día. Cuantos secretos aún guardo y cuantos que quedan por descubrir cuando ahora en la vejez tan solo me sirven de testimonio en la tercera edad. De un vuelo llego a tu corazón para comprenderte y de otro, tan solo habito en mi interior como alguien mas que pasea por una acera casi ausente...