Vuelvo a participar en los encuentros de los jueves. En esta ocasión mi amiga Campirela nos sugiere escribir sobre alguien a quién echamos en falta. Me sumo a la propuesta y aquí os dejo el enlace de su blog porque en esta ocasión mas de uno de nuestros participantes nos arrancarán una lágrima...
https://campivampi.blogspot.com/2026/05/convocatoria-del-jueves-2152026-tu.html?sc=1779198445753#c3243913229840086099
Hay momentos en los que desearía ser un niño; ese consejo nunca me faltaría...En ocasiones lloro y en otras buscaría tu consejo porque a mi nunca me engañabas. Las personas somos personas con virtudes y defectos y de esa manera educamos a nuestros hijos. Me ha costado mucho tragar muchas cosas pero no tragarlas es un lastre que me impediría vivir. Cada cual con su corazón echa de menos a personas que de una manera u otra nos educaron y nos ayudaron a vivir. Uno no es Dios para juzgar ni tiene siempre la verdad en la mano...Te trajeron del hospital para morir en nuestra casa; te di de comer con la sonda y hasta te limpie el culo cuando te cagabas. Ahora mamá también es dependiente de nosotros. El culo solo lo he limpiado una vez y Antonela, Chon y Miguel Ángel cuidan mas de ella que yo. Es duro hacerse viejo. Sin embargo hoy quería hablarte además de ensueños donde cada noche te me presentas nada mas morir. Echo de menos a mucha gente que significaron mucho en mi vida pero ahora, papá, quise hablarte cuando de vivo nunca lo hicimos...
De nuevo te doy las gracias por tu aporte; ya te digo que van a ser emotivos; los que hasta ahora han llegado lo son y mucho, al igual que el tuyo. Ese padre que recuerdas con cariño, como bien dices, no somos Dios para juzgar; lo han hecho lo mejor que han podido y a ellos les debemos la vida.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Poder hablarles a los padres aunque ya no estén es bueno, poder decir lo que quizá antes callamos también, yo traté de decirles todo en su momento y no dejar nada en el tintero, sobre todo expresarles mi amor. Es terrible llegar a viejo decía mi suegra a sus 85 años y yo le decía que terrible es cuando no estás bien de salud, porque aunque nuestros padres nos limpiaron el culo cuando éramos bebés es triste tener que hacerlo cuando ellos son viejos y creo que ellos se sienten terrible de que tengamos que hacerlo, es la vida y es muy dura.
ResponderEliminarSaludos.
PATRICIA F.
Nunca es tarde para hablar si eso nos llena de tranquilidad.
ResponderEliminarGracias por abrirte de la manera que lo has hecho.
Un abrazo
Me recuerda un post que publicaré la semana que viene. Un beso
ResponderEliminarPor cierto, te he enviado un correo
Eliminarbonjour moi je crois que ceux qui partent sont toujours avec nous pourquoi je sais pas
ResponderEliminarje te souhaite un bon Mercredi peut être avec le soleil
Un aporte desde las entrañas... yo creo que él sabe que piensas en él, a estas creencias me aferro. Gracias por compartir un sentimiento tan íntimo y profundo.
ResponderEliminarComo te entiendo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Son situaciones muy duras amigo mío. Lo viví con mi madre y la verdad es que a veces la vida es muy injusta con las personas, porque hacerse mayor no debería ser en condiciones de dependencia, pero como nadie lo puede elegir toca sufrirlo a los familiares. Mucho ánimo y fuerza. Un abrazo
ResponderEliminarUn duelo, no por la pérdida de un padre, [que también], sino por la conversación que nunca existió; y dentro del sueño la mente intenta terminar dualogos que la vida dejó inconclusos.
ResponderEliminarAbrazo.
Amigo Buscador, boa tardinha de paz!
ResponderEliminarMuita saudade tenho de meu pai também...
Entendo o motivo perfeito da sua sentida ausência como participação sensível.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos
Hay que ver cuántas cosas se quedan sin decir, porque siempre creemos que hay tiempo... muchas veces lo pienso, y trató de no olvidar despedirme con un te quiero a quien me importa, las sonrisas, los abrazos... en fin, divago.
ResponderEliminarPor desgracia la vejez siempre llega, y la perdida también. No dejemos en el tintero aquello que queremos decirnos.
Un abrazo!
Tu relato me dejó un nudo en el pecho. Hay mucho amor en todo lo que cuentas, incluso en las partes más duras, porque cuidar a alguien en su fragilidad más profunda también es una forma inmensa de amar. A veces uno pasa toda una vida sin decir ciertas cosas y recién la ausencia abre esa conversación que quedó pendiente.
ResponderEliminarMe conmovió esa imagen tuya hablándole a tu padre ahora, cuando antes no podían hacerlo. Creo que muchos llevamos silencios así dentro. Y también entendí esa tristeza de ver cómo quienes alguna vez nos sostuvieron terminan necesitando de nuestras manos para vivir.
En tus palabras no sentí rencor, sino humanidad. La humanidad cansada de alguien que ha tenido que perdonar, resistir y seguir adelante aun con el corazón lleno de recuerdos. Ojalá las personas que extrañamos pudieran saber cuánto siguen viviendo en nosotros, incluso en aquello que nunca llegamos a decirles....mi padre y yo soliamos ser muy unidos en mi niñez pero al volverme adolescente, ne cerré...no encontre el camino de regreso sino hasta que enfermó...ahi si pudimos hablar por todo el tiempo perdido..y lo extraño tanto...bssss y esta vez, lagrimas..
Hola Buscador,
ResponderEliminarUn texto muy sincero en el que quizás lo que más duele es el final, lo que no dijimos y nos habría gustado, añadía lo que dijimos y no deberíamos haberlo hecho. Esos hechos definen más nuestra vida que la del ausente. Ante ella somos sobre todo, impotentes, ya no hay oportunidad de enmienda, pero podemos aprender de ello.
Un saludo
Qué importante es poder comunicarnos con nuestros padres, y más cuando deberíamos haberlo hecho por estar en la época adecuada para conocerse mejor y compartir dudas, ilusiones que no pueden permanecer calladas o un simple abrazo, que sin embargo puede significar mucho. Por desgracia, la enfermedad sobrevenida, sobre todo a partir de ciertas edades, es quizá una forma de hacer resurgir aquellas emociones que nunca antes salieron a la luz. Pero nada está perdido. Puede resultar muy reconfortante escuchar al enfermo, dedicarle tiempo en los momentos más bajos, acordarse, en fin, de que puedes entonces quererle.
ResponderEliminarSaludos!
Hay abrazos que no damos; y conversaciones que no tenemos; y el tiempo sigue curso...
ResponderEliminarDoloroso ese recuerdo final de tu padre, más allá de lo que haya sido. Intentar reemplazarlo por otros más felices compartidos quizá sea una opción sanadora. Un abrazo
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