domingo, 12 de abril de 2020

El poder de la Fe



Llegaron años de bonanza. La gente no pasaba necesidades. Los niños tenían una educación, los padres un trabajo. Ella nació en una familia de clase media; era aventajada en su necesidad por conocer y aprender...Escuchaba las historias de sus abuelos y la de sus padres intentando comprender a qué sabe la necesidad cuando no había nada...

Pasaban los años. Se hizo mayor sin conocer la necesidad que lleva a cometer atroces cosas para subsistir que, según sus noticias, había pueblos subdesarrollados que sí las practicaban...De corazón noble, su pensamiento era humilde para apreciar la realidad de las cosas y el valor de cuanto tenía...Sus padres ya eran mayores. Algo había en su interior donde la buena voluntad la conducía en ayuda de los necesitados. Vió como la gente sufría el desarraigo de la sociedad hasta caer en estancias del corazón que son verdaderamente horrorosas...

Existía una voz en su interior que la llamaba desde lo más profundo. Ella era sensible a las cosas sencillas y la vida le daba una fuerza donde el bién predominaba sobre cualquier cosa. Ayudaba al necesitado pero al acabar el día, un hueco en su corazón la necesitaba para ser llenado y cubrir ese vacío...¿qué cosa le tenía el destino guardada, si a veces estaba perdida?...

Aquella voz la seguía llamando; reclamaba su atención desde una profundidad a la que no alcanzaba. La madre María le decía que con la oración se alcanzan grandes cosas; cosas inimaginables y ella, para buscar consuelo, entregaba su voz a la oración mas aquella voz poco a poco se hizo más y más clara: era la de un hombre que le hablaba de amor, alegría y sabiduría.  Aquella voz, era Dios.

Desde aquel entonces hasta ahora, supo de la misericordia que puede tener el ser humano con todas las criaturas así como la entrega de socorrer a quién mas lo necesita...Ella se hizo llamar: Sor Esperanza...Al mas pobre se entregó para recibir como recompensa:  la vida eterna...



La inocencia de la gente




Hay gritos de soledad y silencio en una fosa común sin nombre ni dirección...Acumulan ataudes de muerto sin crucifijo ni misa de difuntos en un cementerio anónimo; en una isla de NY. Busco la palabra de defina este estremecimiento cuando por televisión veo que una pala mecánica sepulta cadaveres sin reclamar por nadie; ausentes de pasado para recordar como es debido. Veo cuerpos inertes de personas tirados en las calles cubiertos por un plástico desde hace varios días y el miedo invade a personas que están completamente desprotegidas de cualquier atención. Presidente de gobierno que amenaza con volarle la cabeza a cualquiera que se salte la cuarentena y otro que dice que es una simple gripe sin mayores consecuencias...y la enfermedad arrasa sin miramientos...

Dicen que lo peor de las guerras no son la propia guerra sino la pos-guerra; cuando las necesidades se hacen mas patentes con la carestía y la calle sea una jungla. El dinero se acabará y las ayudas dejarán de existir. Los tiempos que siguen a una guerra son atroces y eso me da más miedo si cabe. Los paises pobres son los más frágiles además de conocer lo despiadado que puede llegar a ser el hombre...Ojalá esté equivocado pero creo que estamos sentados encima de una bomba. La teta del gobierno se acabará ¿ y después? ¿qué pasará?. Las historia nos tiene bién informados por las calamidades que llaman a nuestra puerta cuando una guerra ha pasado.

Gente mayor me habla de épocas de hambruna cuando no había nada que llevarse a la boca; de cómo se peleaba la gente por mojar un trozo de pan duro mojado en la grasa de un candil...Espero estar equivocado pero esta enfermedad cuesta un dinero y unos recursos con muchísimos parados sin llevar dinero a casa. Mucha gente muere anónima que es morir sin memoria y ¿después qué pasará? Da miedo pensarlo.



sábado, 11 de abril de 2020

Perseguir los sueños





 Los sueños, son una necesidad para mucha gente que tiene aspiraciones en esta vida; para otros lamentablemente, no...Por circunstancias de la vida lanzamos una piedra como si fuera un deseo que cae quizá demasiado lejos a nuestras posibilidades pero que para poder hacerlo realidad, se requiere andar un camino donde la vida no siempre es dulce. Alcanzar nuestras metas están plenas, llenas, atiborradas de sueños y aún a pesar sin tener metas o aspiraciones, la gente jamás cesa de soñar...Con los sueños alcanzamos otras metas distintas que sin esperarlas, no estaban programadas en nuestro camino: son verdades importantes, tan importantes, que nos hacen cambiar de vereda en el camino de nuestra vida...

La mente esconde cosas que no son sueños, tan sólo simples verdades que son poderosas. Hay quién es privilegiado en poseerlas y hay quién se pierde en el camino de la sabiduría por no poseerlas como es mi caso. Pero los sueños son el alimento básico de las personas a cada segundo de su vida. No hace falta tener un dominio sobre sí mismo porque el corazón nos conduce y es más sabio que nosotros. Sin embargo, en la busqueda de esa solución tenemos hambre y sed por encontrar esa piedra que hemos lanzado. La necesidad nos convierte en Linces deseosos para buscar pero, quién halle aquella meta que tanto buscaba, muy a su pesar seguirá soñando a lo largo de su vida aunque sea por la inercia que tuvo en el empeño...La naturaleza del hombre es siempre ir un paso más allá de donde está aunque esa meta, sea otra aventura  que le devuelva a otra meta...y las posibilidades son infinitas.


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“Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”


 Bertolt Brecht.




viernes, 10 de abril de 2020



Van pasando los días desde mi ventana. A veces llueve, a veces sale el sol...a veces es de noche y otras de día;  siempre en circulos concentricos para perder el tiempo. Pasan los horas a veces desiertas como mi calle con la mirada ausente desde una ventana que es una película conocida y justamente hoy , hace años que la conocí...He estado recordando a un fantasma. El corazón se acuerda de estas fechas que son por un momento tristes. Poco a poco cae la tarde vestida de Viernes Santo y la Soledad debería de salir a las doce de la noche en el cementerio. No tengo nada más que decir ni qué hacer. La espera se hizo larga y yo más viejo si cabe...


martes, 7 de abril de 2020

Exclavo de la palabra







 Un bello sentimiento lo acompañaba día y noche mas, ese sentimiento no tenía palabra...Buscaba y rebuscaba en su interior por ver la fuente de aquella maravilla pero, no la encontro por estar profunda en la oscuridad; en el silencio...

Ganó premios de poesía, publicó libros y enamoró a las damas pero nada le consolaba si el consuelo fuera hallar la maravilla que lo acompañaba. Se puso en cuarentena, viajó al desierto y pasó necesidades llenas de soledad y silencio pero todo fué en vano. Se iba a volver loco de tanto buscarse y rebuscarse en su interior. Vino del desierto y visitó a un psiquiatra, fué a un gurú y hasta se confesó con un cura; todo fué en vano. Pasaban los años y la crítica lo aclamaba, las mujeres se le rendían a sus pies pero ya estaba ciego por sentir lo que no tiene nombre...

Quiso quitarse la vida. Quiso vender su alma al diablo. Quiso evadirse con las drogas pero aquel sentimiento, jamás lo dejaba...Se acostaba y se despertaba con aquel canto de sirena y  cuando escribía, todo era genial,  de suma calidad pero aparte de eso, se sentía el hombre mas desgraciado del mundo...por ser poeta y no comprender a su corazón. Pensaba que engañaba a la gente y tan sólo se buscaba paras sus adentros.

Sentado en un banco del parque, tuvo la evasión de aquella obsesión. Todo estaba en calma; en armonía y para sus adentros, respiró paz algo que jamás tuvo. Aquel sentimiento emergió de la nada y lo hizo llorar rendido ante magnífica visión y con el mació la palabra mágica que tanto buscaba y esa palabra era PUREZA...El no aceptarse le hizo madurar en muchas cosas cuando el milagro de la vida siempre le persiguó...

A veces pienso en la cantidad de sentimientos que tenemos sin darles nombre. La palabra es una invención y el sentimiento, el lenguaje del alma...

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sábado, 4 de abril de 2020

HABLAR POR HABLAR



Todo desafío esconde una verdad. Miles de conjeturas pueblan a diario nuestra cabeza persiguiendo cosas que quizá pasado un minuto, se disipan en nuestro corazón. Hay quién se pasa la vida buscando y hay quién también se la pasa buscándose; cosa que aplaudo en las dos vertientes porque en el camino, también se descubren verdades que no se esperaban...

Existen ocasiones donde descubrir la verdad requiere una dosis de valor según la persona cuando esa misma verdad, es descubierta por alguien que está sentado en el banco de un parque mientras se toma un helado; esto es curioso y da mucho qué pensar...

"El reto de la superación personal", podría ser el título de un libro que jamás acabaría en razonamientos aceptables para todo aquel que los siguiera mas que nada, por ser diferente. Cada persona es un mundo. Aún así, me asombra mucho la idea de cómo una aspirina puede calmar el dolor de cabeza de gentes tan dispares y...(sonrío). La aspirina tiene una razón muy poderosa. También la puede tener la cocaína, la marihuana, el LSD o, tantas drogas que hacen feliz a la gente en una progresión meteórica de espiritualidad, aunque tan sólo fuera por un momento pero que, ¡¡POR DIOS, QUÉ MOMENTO!!. Sin embargo las drogras ¿cómo os diría? son el diablo de la tentación gratuita...

Las personas somos muy diversas personalmente a la vez que diferentes por el grupo sanguíneo. Un impresionante abanico de posibilidades se abre ante la humanidad. Descubrir o buscar tiene todos los niveles de dificultad según cada cual. La felicidad existe, la infelicidad también. Estamos hechos de la misma materia pero no del mismo razonamiento. Odio los partidos políticos y creo más en la individualidad de las personas, también en la aspirina. Debería de haber una educación emocional a mi entender para comprender y comprenderse; aceptar y aceptarse siendo tan amplio el potencial que posee de cada individuo. Quizá, esa verdad que tanto se busca o buscamos, seguramente nos facilitara una vida más digna bajo este país en crisis como lo hace una aspirina cuando nos duele la cabeza...

Estamos inmersos en esta complicada red  que forma la sociedad y cada paso que demos, influye de manera infalible...

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miércoles, 1 de abril de 2020

Desde la ventana




Debería de estar rondando más de los cien. Yo la conocía desde siempre vestida de negro; como si el tiempo se hubiera congelado sin conocerla de joven...Se llamaba Araceli. La ventana de su casa daba a la calle principal y al parque. Le gustaba ver a la gente pasar; sentir la vida en los habitantes de su pueblo como quién ve la televisión o una obra de teatro. Con mirada inquieta, observaba a la gente, las procesiones en Semana Santa, los niños jugar en el parque, los enamorados darse un beso o ver los coches pasar...

Pasaban los años detrás de una ventana imposibilitada que para ella era una ventana al mundo entero. Con mirada dulce y silenciosa, su pensar y curiosidad no la dejaban tranquila ni ausente. Se fijaba en cada detalle, en cada anécdota y le encantaban los días cálidos de primavera como una explosión de juventud que entraba por la celosía. Las puertas de la ventana se abrían en los días luminosos y penetraba el perfume del naranjo, los jazmines o la dama de noche. Le encantaba el perfume de la gente que pasaba delante de su ventana o el de la comida a la hora de almorzar...Sin duda, todo lo que desfilaba delante de su mirada, le daba vida...Algunos se detenían para saludarla y preguntarle cualquier cosa con cariño y los niños le pedían caramelos que siempre llevaba. Se convirtió en la abuelita más conocida del pueblo.

Pero de la mañana a la noche, la gente dejó de pasar, los enamorados no se besaban y los niños dejaron de jugar. La calle estaba desierta, el pueblo entero estaba desierto. Una enfermedad invisible acechaba como la muerte con una güadaña. Con el paso de los días, se sentía más hastiada y triste. La luz de la primavera era un canto a la vida que se desperdiciaba día tras día hasta que el olvido se transformó en soledad...

Los días pasaban sin fecha, las noches igual. Todo lo que tenía en esta vida se lo quitó una enfermedad que según le contaba su hija, venía de China. China está muy lejos; decía cuando su mirada se perdía pensando en la nada...Gente mayor moría, la televisión no dejaba de advertir ni la radio tampoco. La residencia de ancianos se llenaba de enfermos que morían indefensos y su hija no le contaba todo.

Pasaban los días y su hija también se puso enferma. Se la llevaron de su propia casa a otra residencia que no era su casa ni su pueblo pero que era por su bién y eso, fué lo que acabó con ella. Ni enfermedad ni muerte natural; fué otro bichito que se llama tristeza...


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