A veces me asalta el desasosiego y permanece ahí. Algo no va bien para mis adentros como quien busca una solución y se pierde en ese sentimiento que parece extraño para buscar mi atención. En mis ojos todo se refleja porque es el espejo del alma. Le doy miles de vueltas a esas cosas que salen a mi camino como fantasmas que vienen del pasado...Uno se siente impotente ante un coloso y entonces, en la soledad de mi casa, me desahogo como quien paga una pena en la lágrima. Aparecen fantasmas del pasado en mi silencio; fantasmas que pululan en mi corazón y aparecen como una deuda que se ha de saldar...Son momentos para la quietud del momento y me desnudo como tantas veces lo he hecho para tocar fondo allá en lo infinito.
Todos en algún momento necesitamos desnudar nuestras dudas y secretos. Un abrazo,, buscador.
ResponderEliminarSentir esa inmensidad, ese infinito, es acercarnos a comprender la trascendencia que puede llegar a tener un momento, un sentimiento, un recuerdo, una vida. Hermoso. Un abrazo
ResponderEliminarSentir esa inmensidad, ese infinito, es acercarnos a comprender la trascendencia que puede llegar a tener un momento, un sentimiento, un recuerdo, una vida. Hermoso. Un abrazo
ResponderEliminarA gente tem destes momentos de pura depuração. O encontro com o nosso mais profundo eu. Vem a busca pela quietude em meio ao turbilhão de questionamentos, mas sobrevivemos amigo.
ResponderEliminarAbraços e feliz fim de semana.
Qué bonito lo que has escrito.
ResponderEliminarEsos momentos tormentos donde acuden fantasmas del pasado que hay que expulsar, llenan de inquietud el alma. Un abrazo
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