domingo, 5 de junio de 2016

Pañuelos en la cabeza







 Mi pueblo se llenó de pañuelos en la cabeza. Ellas caminan con sus encargos del super , con sus hijos de la mano, con la mirada de esperanza...La moda del pañuelo cambió a la peluca tradicional. Las vemos por mis calles con un miedo de si me tocará a mí, con la compasión y el miedo a esa enfermedad que tanta gente padece en mi pueblo.

El hospital provinicial de Córdoba está atestado en oncología.  Jovenes, gente de mediana edad, abuelos de familia que ya no descansan, miradas y mas miradas de congoja por mi padre que también se hace partícipe de esa experiencia.

No sé el mensaje del médico para decirles que no se preocupen; que el cáncer es una enfermedad mas y que se controla...Mi corazón se hace más sensible y con la emoción en la mirada; viéndolo tan viejo y sin parar de trabajar en toda su vida. Con su carpeta de análisis discutiendo con mi madre que no lo deja en paz y nosotros, los hijos, atentos a sus órdenes...Mi padre no se quiere morir.  Con disciplina cumple con todas las ordenes del médico menos eso de beber tanta agua porque de verdad, no puede. Cada análisis es una película de suspense para la familia y poco a poco, vivimos el cáncer día a día, pidiéndole a Dios tantas cosas que al final, claudico aceptando que lo que venga sea bueno o malo, así será...


4 comentarios:

CRISTINA dijo...

La enfermedad se manifiesta para que el cuerpo reaccione, el alma nos entrega un mensaje cada vez más fuerte y cuando no lo entiendes, te lanza un ladrillo a la cabeza. La enfermedad en esencia es todo aquello que no somos nosotros mismos, toda creencia que nos limite y no permita expandir nuestra conciencia.
Un abrazo!

Sara O. Durán dijo...

Qué pena, el cáncer está avasallando.
Te dejo un abrazo de fuerza!!

Alondra dijo...

Sabes lo qué es peor del cáncer, la medicación en vez de aliviarte te destruye y al final lo único que hacemos es sobrevivir. Los médicos cuentan el tiempo que duras, el enfermo aguanta muchas veces por la familia para que no se queden con la pena de que no hizo lo suficiente. Llega un momento que sólo pides que la vida no te dé más de lo que pueda soportar. No se tiene miedo a la muerte, se tiene miedo al dolor...
Un abrazo muy grande

Magdeli Valdés dijo...

Y así es
toda enfermedad trae esa carga dolorosa ...
pero más será para quien se va extinguiendo poco a poco...

esa sensación verdadera que la vida se le escapa por los poros, debe ser tremenda ...por ellos a ellos hay que ayudarles en todo momento a conectarse con lo que se es...aceptar lo que la vida les trae a todos a su tiempo...algunos sufren muchos otros no tanto...pero nuestro cuerpo cansado, agotado , se deteriora y lo que se debe potenciar es la riqueza espiritual, aquel que nunca muere...

espero este mejor , porque nunca es fácil pasar todos estos momentos con los padres...
y llega su tiempo en que ellos dicen , ya no más...