En la noche de Luna llena, el silencio es algo que se llena de sangre cuando los lobos van a cazar...Una manada descuartiza a una oveja y tan solo se escucha el gruñir como advertencia y el desgarro de la carne muerta.
Aquella noche era noche de lobos y de ofrendas; brujas que hacen pócimas y ofrecen el alma de una criatura virgen. Miles de ojos te ven en ese momento, cuando el miedo te recorre el cuerpo y te hace temblar pensando cosas horribles...
Entrada la madrugada, el canto de alguien se alza en el silencio y el lloro de un niño recién nacido, se ofrece al maligno por ofrenda. Se toma su sangre y se bebe como si fuera un manjar. Las vísceras, el sexo y el corazón se guardan en una vasija y todo lo demás se ofrecen a las alimañas que son atraídas por el perfume de la sangre.
Mi mujer llora, grita, reza porque nuestro hijo ha desaparecido pues es noche de aquelarre. Hace una hora que dejé el camino de vuelta a casa. Ahora todo es silencio. El agua de lluvia me cala hasta los huesos cuando de lejos, el lobo vuelve a aullar hasta quedarse sin aire en sus pulmones...Voy perdido por el monte y no hago mas que dar vueltas y vueltas en la misma zona...
De lejos se escucha el lloro de un recién nacido: Es mi mi hijo.
Corro hacia él puñal en mano. Hay perfume de hoguera y mis ojos se inyectan en sangre cuando la tensión me vuelve loco...Caigo desmayado.
Despierto en una habitación con paredes rojas. No sé quienes son estas gentes desnudas que cantan en un idioma ininteligible. Una mujer lleva en brazos a mi hijo que parece dormido o muerto cuando se abre una puerta y aparece mi mujer desnuda y la mirada ida a un horizonte lejano; está drogada. Vuelvo a desfallecer y cuando despierto, no tengo ni idea de cuanto tiempo llevo dormido...
Un hombre de bata blanca está a mi lado. Lleva una daga cuando antes de tener plena conciencia, la clava en mi corazón...
Vuelvo a despertar. Ya soy uno mas de la secta. Mi mujer se abraza a mi y me pide otro bebé para una nueva ofrenda y una felicidad, recorre mi mente.