viernes, 18 de marzo de 2016

La dama del amanecer...(Un mimo de la calle)...



 Salió rápidamente de su casa para llegar en el preciso momento en el que la noche deja paso al día. Colocó el cubo metálico que hacía las veces de pedestal justo en medio del camino que trazarían los rayos del sol al salir. Se subió a él, inclinó la cabeza y se dispuso a esperar con la mano tendida para ofrecer una rosa al primer individuo que pasase por allí. Estaba muy quieta, tan inmóvil como su perrito de trapo o como los adornos que había colocado a su alrededor.
Todo el mundo había oído hablar de esa historia del amanecer, pero en realidad nadie la vio jamás. Cualquiera que hubiese recibido esa flor se habría tenido que pellizcar para asegurarse de estar despierto y comprobar si aquello era real o si todavía estaba sumergido en el mar plateado de los sueños. Sin embargo yo cada día la observaba desde la ventana de mi ático.
Aquella mañana se respiraba un agradable olor a tierra mojada. Abajo la gente comenzaría una vida nueva y ella... siempre ella. Nunca vi nítidamente su cara y aunque los reflejos metálicos le daban aspecto de frialdad componía una figura artística y cálida. Miré al horizonte y me quedé así un rato; ausente como ella, observando las enormes manchas grises que se acercaban navegando como buques en el mar de mi imaginación. Todo un espectáculo grandioso que imprimía en mi alma una serenidad inusual. Silencio y belleza por todos sitios. Me era imposible asimilar y devorar todo lo que se mostraba a mis ojos; y solo mi nariz, con hambre voraz, inspirando con fuerza robaba con gula aquel ambiente.
Hoy el reloj de la torre de la Catedral está dando siete campanadas, lentas, pesadas, de una gravedad tal que hace volar sus palomas buscando no sé qué. Miro mi reloj y recobro mi peso existencial en la tierra. Sólo la naturaleza marca el efímero transcurrir de la vida humana. De nuevo mi mirada se posa en ella, subida al pedestal, y en mi fantasía, la siento ligera; como si de un momento a otro despegara del suelo, como la señorita Poppins, y siguiera el curso de las nubes. Y de nuevo mi amor por la belleza se vuelve realidad.

Buscador y Sirena Varada.

8 comentarios:

EMBRUJO dijo...

hola buscador buenas noches he leido con mucha atencion tu relato y escribes tan bonito, tan sencillo, que una se mete de lleno dentro de tu historia, fantasia o realidad sueños que nacen en la escritura y haciendo realidad los sueños salen los relatos con tanta belleza feliz nochee saluditosss

Alondra dijo...

Es hermoso ver un nuevo amanecer... Un relato precioso.
Un abrazo afectuoso

sabores compartidos dijo...

Realmente bien redactado tu post y es que por un momento me he visto recogiendo esa flor que ofrecia esa mujer mientras amanecia un nuevo día.
Me ha encantado, cuidate un abrazo

icue dijo...

Que hermoso es sentir ese amor por la belleza que tu tienes, enhorabuena y conservalo, es un tesoro que no todos tenemos.
Un fuerte abrazo

icue dijo...

Tu relato esta lleno de realisomo, enhorabuena.
Un abrazo

Gladys dijo...

Una historia de la vida escrita con tu bella imaginación, sabes amigo acá en mi país hay una mimo, frente al mall, y mientras te leía me la imaginé a ella porque siempre tiene una rosa en la mano, eso si yo nunca la he visto al amanecer jejejeje, hermoso relato.

Abrazos feliz fin de semana amigo.

Fina Tizón dijo...

Cada vez que paseo por las Ramblas de Barcelona y observo esas "figuras humanas" que desde su "pedestal" lucen estáticas para gozo de quienes las observamos, pero al mismo tiempo llenas de una vida interior desbordante, que nos inspiran mil cosa a la vez, transportándonos hacia un paraiso de fantasía, desde la belleza que de ellas brota, siento que esa belleza nos contagia a quienes valoramos su trabajo ejercitado desde el esfuerzo diario. ¡ BIEN POR QUIENES, COMO ELLOS, NOS REGALAN BELLEZA Y NOS HACEN SOÑAR!

Un abrazo, Buscador

Fina

Marina Fligueira dijo...

Hola de nuevo, caramba que bello relato envuelto prosa poética, una pasada de texto has compuesto con tu imaginación. Te felicito, te lo tienes bien merecido, chaval... Ánimo que transitas por muy buen camino.

Un abrazo y todo mi estima y gratitud.
Se muy muy feliz.