viernes, 4 de marzo de 2016

La tragedia del 2º - 4C



Fui a la cafetería que había debajo de mi casa para tomar un trago de whisky bien cargado y así olvidar mi pena. Llevaba largos meses reponiéndome de mi fracaso matrimonial y mis ánimos, todavía estaban por los suelos.
Ella tenía un apartamento alquilado en mi misma planta. A veces tenía peleas con sus clientes y otras, llegaba borracha casi al amanecer...En ocasiones, la escuchaba vomitar, otras llorar y otras tantas, guiada por los efectos de las drogas, discutir con los fantasmas de su cabeza. Tenía un toque de distinción en la mirada y cuando estaba sobria caminaba con elegancia. A decir verdad sentía pena por ella pero también un deseo natural por ser su cliente. Alguna vez cuando nos cruzábamos, le miraba a los ojos y ella me sostenía la mirada, entonces por mi estómago corrían miles de mariposas y automáticamente mis ojos se desviaban por no poder aguantar ese trance.
Al entrar en la cafetería, contemple un sinfín de miradas más melancólicas que la mía. Era una tarde del mes de julio y el ambiente estaba cargado de la humedad que venía del mar. Todo parecía mas denso e insalubre pues la cafetería apestaba también a mierda del retrete. Mire a mis alrededores y en el fondo vi a esa mujer que me llamo bastante la atención. Su cara expresaba dolor, sus ojos llorosos escondían un odio de venganza y su sonrisa que a veces era falsa, dalataba el porqué estaba ahí. Me senté dos mesas más atrás de aquella mujer.La observe detenidamente pero ella sabía que la observaba e incluso, que la deseaba. Llevaba puesta una minifalda roja con medias negras y unas botas altas de terciopelo. Sus piernas, delgadas y llamativas, chocaban con la mesa donde ella misma las cruzaba haciendo un lazo un tanto sensual. Cuando bebía del vaso, sus labios eran verdaderamente atrayentes y dejaban el carmín pegado en la copa. El tintineo de los hielos me excitaba al contemplarla, su cuello era de terciopelo y sus manos delicadas. ¿Cuantas pollas se habrá mamado la tía esta? - me preguntaba lleno de celos inexplicables-.
Desde mi separación no había hecho el amor. Con solo mirarla o evocarla se me ponía morcillona y miles de deseos se atropellaban buscando un alivio al deseo. Entre ella y yo había una frontera. No me sentía capaz de dar un paso y proponerle un encuentro porque también sentía su pena y la quería ayudar.
Impredecíblemente, se levantó de su mesa y se fue directamente a la mía.

- Me llamo María
- Yo Francisco, encantado María
- ¿Sabes? (me dijo) creo que eres el único hombre decente que vive en nuestro bloque. Pero estás un poco castigado y yo diría que te haces muchas pajas jajajajajaja...
 No le respondí. Sentía una tremenda vergüenza y hasta mis labios tiritaban mezcla de miedo y de deseo.
- ¡Vamos hombre! no te pongas así que yo no me como a nadie ( me hablaba mientras acariciaba un mechón de su pelo). Solo decirte que si me necesitas ya sabes donde estoy, nada más.

Un borracho cliente suyo le hizo una seña desde la puerta. María se despidió dándose un leve beso en el indice y rozándole con el sus labios. Salió por la puerta y aquel tipo le dió un azote en el trasero que ella se molestó gruñendo como una gata en celo.

Esta noche pasada dió un grito aterrador en su apartamento. Un tipo salió como del  rayo corriendo por el pasillo y bajando las escaleras a saltos. Mis presentimientos se lanzaron para rescatarla de aquella posible agresión.
La puerta del apartamento estaba semicerrada y los vecinos se asomaban por las rendijas de sus puertas. Ella estaba tirada en el suelo, herida con la cara ensangrentada. Su perrito le lamía la mejilla como para intentar sanarla hasta que una especie de espasmos la sacudieron por todo el cuerpo y murió en el acto.
Yo me sentía impotente pidiendo a gritos que alguien llamara a la policía.
Durante un espacio de tiempo, se hizo un silencio tenebroso. Su perrito lanzaba pequeños lamentos que se grabaron en mi memoria y desde varias calles, se acercaba aumentando su estridencia las sirenas de la policía y la ambulancia...

Susana y Buscador.

2 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Tremendo relato. Besos.

Gladys dijo...

Guauuuuu, que historia pero no me sorprendió el final todas esas mujeres tienen finales trágicos, a no ser que algún hombre las rescate de su miserable vida.

Feliz sábado.