martes, 26 de julio de 2016

Un nuevo crimen



Ella era grácil, ligera, liviana. La invitaba a pastelitos y muchas veces a comer en cualquier hora del día. Tenía las cualidades innatas para volar y el cuidado de despertarme a cada amanecer haciéndome cosquillas en la cara; como una chiquilla juguetona e incansable...A veces paseaba conmigo en el coche, paseaba conmigo por los parques y en un banco, tomábamos helados de fresas con chocolate. Era realmente adorable y juguetona hasta tal punto, que cada noche soñaba con ella en sueños realmente reparadores donde su amorosa presencia me despertaba con un beso en mis labios o un roce en la piel...Me tenía obsesionado hasta sentír celos por ella.

Una mañana la eché de menos. La busqué por todas partes, a voces gritaba su nombre con el vertigo de sufrir su maravillosa perdida pero ella, no aparecía. Me asomé a la ventana y allí estaba la traidora; con dos machos jugando a juegos prohibidos...

Con rabia, los pulvericé con insecticida hasta aniquilarla junto con sus amigos y las tres moscas, cayeron fulminadas, murieron.

La policía me tomó declaración pues llamé al 091 declarándome culpable de homicidio machista y vinieron a detenerme. Les enseñé las tres moscas muertas en un cenicero y una velita encendida como sepelio...Los policías llamaron a los loqueros y ahora estoy en este hospital con cientos de moscas a las que les doy de comer como quien da semillas a las palomas...Está Irene, Susi, Manuela, Carmen...en total unas 40 moscas cariñosas que me hacen ser el loco mas feliz de este psiquiátrico...


3 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Reflexivo relato.
Besos.

Sara O. Durán dijo...

Estamos siendo ya varios los criminales. Estamos perdidos ante tanta inhumanidad. Jejeje.
Un beso.

Magdeli Valdés dijo...

Jajjajaa

bueno, como sea de algo se vive no?

con tanta bicha revoloteando
no sea ellas que se celen ??...pobre de ti!