domingo, 15 de octubre de 2017

Los acordes del amanecer

 
 
Poco a poco la noche se llena de silencios. Las calles vagabundas se iluminan con semáforos que jamás duermen en su soledad y una pareja de Rumanos en el portal de un banco, beben de su vino y de sus besos que no cuestan nada...

La gente se retira sin protestarle a la Luna, ausente de quién no sueña, fugaz en la mirada de quién prescinde de ella...y yo me cruzo en pasos perdidos con gentes desconocidas porque esta  noche, no quiero dormir.

Todavía hay alguien que se toma su penúltima copa en un son de naúfrago antes de pelearse con su mujer o con el mismo porque mañana tampoco trabajará...y alguna mujer lleva a su perrito por la acera con mirada ausente; esperando recoger la mierda que tanto asco de la da a ella que nunca quiso en su casa un perro...

Me paseo por Santa Marina y llego al bar del mismo nombre. Me tomo una copa de vino escuchando a quién me lleva 20 y ya está borracho. El camarero es conocido de años atrás. Perece que otro huracán como el que mañana se paseará por España ha pasado por su cara que ya no expresa nada...Hablamos de otros tiempos, cuando la gente tenía más dinero y quizá menos mala leche...

Llegan las 4 de la mañana y el bar cierra con 4 borrachos casi desconocidos que no nos despedimos. Mis pasos recorren calles y más calles. Algún taxista trabaja por la madrugada para hacer algo de dinero y unos policías locales me miran y se extrañan de ver un solitario mas solitario que la Luna...

Dialogo conmigo mismo en un monólogo que no se acaba; encadenando palabras y recuerdos que se olvidan con el alcohol y justo a las 7, por un callejon me llega el perfume del café; justo en un rinconcito donde suena buena música y no hay televisión...Se llama Café Aromas, en la Plaza Emilio Luque...Todo era silencio hasta que mi oido se va detrás de una guitarra y los acordes de las Tendillas dan 7 acordes...

Entro y es un bar pequeñito pero agradable. Me tomo un café y antes de irme, me prometo no más noches solitarias.
 
 
 

4 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Besos.
Siempre son más tristes...

Eva BSanZ dijo...

A mi me gustan las noches solitarias pero si no quieres ninguna más me voy contigo a ese bar :D

Un beso

Alondra dijo...

A veces pienso que escribimos en un blog para no sentirnos tan solos en esas noches que nos visitan los fantasmas. Ya ves, al menos amaneciste con sabor a café y buenos propósitos.
Un abrazo cálido

Magdeli Valdés dijo...

Como sea es bueno de vez en cuando el desvelo

que no sea una costumbre si, debes cuidarte...
la bebida despierta lados mas oscuros y solitarios...

bueno, pero si de todas maneras te invitan a reflexionar
no se puede decepcionar en ello la vida....

fuerza y paz.