sábado, 28 de marzo de 2015



Esta noche llena de silencio me adelanté a nuestra cita. Tampoco es que sea nada especial mi saludo; fue solo tu recuerdo el que me trajo aquí...No olvides lo agradable que puede ser un recuerdo pues, juega a nuestro favor tanta atención. Esta noche, de perros y gatos enfadados, me asomo a la luz de la luna que mira hacia el norte como recuerdo de tu ausencia. Sin duda el silencio da un margen a la soledad y la soledad, al sentir...


Un lujo









El placer de encontrar





La felicidad tiene un origen oscuro; parece inalcanzable.Vivir para sentirse bién inunda libros enteros cargados de sabiduría y, los sabios somos nosotros para ser felices. Algún que otro día he bajado a lo profundo y me sentía muy bién en aquel sótano pero, la llave para acceder a mi felicidad de quedó allí...
He sido buscador de la verdad para poder vivir, solo eso, vivir y un día me encontré con la felicidad sin esperarla. Llevaba tiempo acompañandome y yo me sentía bién pero pensaba que era algo pasajero. La felicidad es un sentir agradable que se detiene en lo simple y a veces me da miedo pederla...sigo luchando para que estos años de gloria no se queden en nada pues la belleza del arte es algo sublime para compartir. Lloro a veces porque algún día, todo se irá...No crean que mi felicidad es algo fuera de lo común y que voy dando saltos por la calle. Es algo tan personal como delicado y lleva su tiempo en que se haga presente. A lo mejor estoy a medio camino para conseguir esa llave, si la consigo, les comentaré...






Un hombre sin fortuna



Aquel marinero ahogaba su llanto en una botella de ron. Los ojos se perdían en la nada asfixiados por el humo de los cigarrillos y del alcohol; hacía que el sentimiento se hiciera tan espeso que el corazón martilleaba en sus sienes. Era noche de principios de Febrero en una posada de malas compañías. Todo rastro de razón le convertía en un ser pensante desvanecido por el trágico embiste de la vida. Sólo quedaban sus sentimientos, sentimientos encadenados al alcohol y tan oscuros que le oprimían el pecho hasta dolerle.
Bebía para olvidar aquella chica que conoció en el mar del Japón; frágil de osamenta así como implacable en el arte de amar. Con el paso del tiempo vinieron muchos abriles y muchos puertos, muchas mujeres de mala vida y borracheras que terminaban en cualquier callejón lejos de los guardias del puerto pero aquella musa del Oriente, le dejó una indeleble huella en lo más profundo del corazón. Ni el tiempo, ni aquellas mujeres que eran tan voluptuosamente bellas así como otras que rayaban la vulgaridad en la miseria, pudieron ocupar tan preciado lugar.
Cada amanecer, cuando el sol despuntaba en el oriente, su cuerpo temblaba pidiendo un nuevo trago de alcohol como si su destino se viera marcado al fracaso desde aquel día en que se separó de ella. El sol venía cargado de recuerdos y aquella cálida luz hacía hervir la sangre de su cuerpo maltrecho. Ese sol no era el de la esperanza de un marino en alta mar sino, el rayo del poderoso Júpiter atravesándole el corazón para matarlo de nostalgia.
Estaba echado sobre su propio vómito en el puerto de una ciudad que ahora no recordaba su nombre. Aquel día el mar estaba en calma y su brisa atravesaba la piel más curtida. Dejó caer la botella de aquel ron añejo que fue rodando hasta caer al mar...allá donde estaba su porvenir...allá donde chocó con otra botella que contenía un mensaje del mar del Japón: Era la voz de Erin buscándolo en ninguna parte desde el otro confín del mundo. Las dos botellas se rompieron y ahora, mecida por las olas del mar, una hoja de papel llora tinta azul.

martes, 24 de marzo de 2015


A cada golpe de mar
escucharé a las olas
como mi pensamiento
que va y viene desordenado.
Pensaré en tí,
en lo que hablamos,
en cada detalle como
ola de palabras
de nuestro mar al sentir.
Me pasearé en cada detalle
sintiéndome más vivo en
una maraña de blanca espuma
...y mis pies,
cansados de tanto buscarte,
se unirán a tu piel de
blanca arena
infinita,
como profundo es el mar...


lunes, 23 de marzo de 2015

Cadillac Solitario





Mi enamoramiento era la soledad. Cada noche de aquel verano escuchaba a Loquillo cantar Cadillac solitario y aún hoy escucho esa canción. Mi amor era el silencio de mi soledad. Son curiosas nuestras reacciones cuando nos enamoramos...Miles de sentimientos y de sensaciones son inabarcables en un hombre o en una mujer. Compartir todo mi ser fué todo mi sueño pero, la timidez y el ridículo me hacían sufrir, y mucho.
Los verdaderos amores necesitan valor y a mi me faltaba porque mi corazón sensible, era más pequeño ante el miedo. La amé sin duda las 24 horas del día durante años de silencio y jamás me atreví a decirle un te quiero.
¿Saben ustedes de mis cavilaciones, desvaríos, sueños y cosas inexplicables para declararse?. De lo que es natural y una alegria, aquello parecía un martirio. Hondo es el corazón del que sufre y si es sensible, peor. La educación emocional de las personas evita catastrofes y yo fuí una de ellas.
Sincéramente hoy soy feliz y disfruto una barbaridad de mi tiempo perdido. Sabio en amor sin duda por comprenderlo de principio a fin pero, aquellos años de Cadillac solitatiro no se pueden recuperar...A veces pienso qué mal hecho está el mundo para valorarse y valorar la vida sólo
 en la época de mi madurez...





domingo, 22 de marzo de 2015

Culpable



Los gendarmes tocaban el tambor en una plaza llena de berduleras, bagabumdos, sirvientes, pescaderas, soldados llenos de mugre y un sin fín de picaruelos dispuestos a robar al más crédulo. Los tambores en su estridencia daban notoria seriedad a mi ejecución.
Al amanecer el cura me dió la bedición y mi madre se abrazó a mí llorando para darme una loganiza en mi última comida...Los guardinanes al pasar por mi reja, se mofaban de mi con gestos grotescos que anunciaban mi decapitación. Yo temblaba en medio de delirios de culpabilidad pues, había sido condenado por el hurto de una burra.
Subiendo la escalinata que me conducía a la guillotina, llevaba en mi frente la cruz que con agua bendita aquel cura me dibujó. Me estaba cagando no sé si por las fabes de prisión o la longaniza de mi madre...
Bruscamente, el verdugo encapuchado me puso la cabeza en el artefacto que me decapitaría. El honorable juez con voz energica pronunció mi pecado de hurto mientras el populacho indicaba con el pulgar mi ejecución...Recuerdo el olor a sangre que tenía el madero pues era época de ejecuciones debida al hambre despues de una guerra sangrienta...
Los tambores redoblaban con los pedos de miedo que me pegaba...y a la caida de la cuchilla, pegué un salto de la cama y me abracé a mi mujer pidiendo clemencia...y me dijo: "Pepe, no sé con lo que has soñado pero como te vayas más de vientre, te juro que me divorcio"...