martes, 7 de abril de 2020

Exclavo de la palabra







 Un bello sentimiento lo acompañaba día y noche mas, ese sentimiento no tenía palabra...Buscaba y rebuscaba en su interior por ver la fuente de aquella maravilla pero, no la encontro por estar profunda en la oscuridad; en el silencio...

Ganó premios de poesía, publicó libros y enamoró a las damas pero nada le consolaba si el consuelo fuera hallar la maravilla que lo acompañaba. Se puso en cuarentena, viajó al desierto y pasó necesidades llenas de soledad y silencio pero todo fué en vano. Se iba a volver loco de tanto buscarse y rebuscarse en su interior. Vino del desierto y visitó a un psiquiatra, fué a un gurú y hasta se confesó con un cura; todo fué en vano. Pasaban los años y la crítica lo aclamaba, las mujeres se le rendían a sus pies pero ya estaba ciego por sentir lo que no tiene nombre...

Quiso quitarse la vida. Quiso vender su alma al diablo. Quiso evadirse con las drogas pero aquel sentimiento, jamás lo dejaba...Se acostaba y se despertaba con aquel canto de sirena y  cuando escribía, todo era genial,  de suma calidad pero aparte de eso, se sentía el hombre mas desgraciado del mundo...por ser poeta y no comprender a su corazón. Pensaba que engañaba a la gente y tan sólo se buscaba paras sus adentros.

Sentado en un banco del parque, tuvo la evasión de aquella obsesión. Todo estaba en calma; en armonía y para sus adentros, respiró paz algo que jamás tuvo. Aquel sentimiento emergió de la nada y lo hizo llorar rendido ante magnífica visión y con el mació la palabra mágica que tanto buscaba y esa palabra era PUREZA...El no aceptarse le hizo madurar en muchas cosas cuando el milagro de la vida siempre le persiguó...

A veces pienso en la cantidad de sentimientos que tenemos sin darles nombre. La palabra es una invención y el sentimiento, el lenguaje del alma...

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sábado, 4 de abril de 2020

HABLAR POR HABLAR



Todo desafío esconde una verdad. Miles de conjeturas pueblan a diario nuestra cabeza persiguiendo cosas que quizá pasado un minuto, se disipan en nuestro corazón. Hay quién se pasa la vida buscando y hay quién también se la pasa buscándose; cosa que aplaudo en las dos vertientes porque en el camino, también se descubren verdades que no se esperaban...

Existen ocasiones donde descubrir la verdad requiere una dosis de valor según la persona cuando esa misma verdad, es descubierta por alguien que está sentado en el banco de un parque mientras se toma un helado; esto es curioso y da mucho qué pensar...

"El reto de la superación personal", podría ser el título de un libro que jamás acabaría en razonamientos aceptables para todo aquel que los siguiera mas que nada, por ser diferente. Cada persona es un mundo. Aún así, me asombra mucho la idea de cómo una aspirina puede calmar el dolor de cabeza de gentes tan dispares y...(sonrío). La aspirina tiene una razón muy poderosa. También la puede tener la cocaína, la marihuana, el LSD o, tantas drogas que hacen feliz a la gente en una progresión meteórica de espiritualidad, aunque tan sólo fuera por un momento pero que, ¡¡POR DIOS, QUÉ MOMENTO!!. Sin embargo las drogras ¿cómo os diría? son el diablo de la tentación gratuita...

Las personas somos muy diversas personalmente a la vez que diferentes por el grupo sanguíneo. Un impresionante abanico de posibilidades se abre ante la humanidad. Descubrir o buscar tiene todos los niveles de dificultad según cada cual. La felicidad existe, la infelicidad también. Estamos hechos de la misma materia pero no del mismo razonamiento. Odio los partidos políticos y creo más en la individualidad de las personas, también en la aspirina. Debería de haber una educación emocional a mi entender para comprender y comprenderse; aceptar y aceptarse siendo tan amplio el potencial que posee de cada individuo. Quizá, esa verdad que tanto se busca o buscamos, seguramente nos facilitara una vida más digna bajo este país en crisis como lo hace una aspirina cuando nos duele la cabeza...

Estamos inmersos en esta complicada red  que forma la sociedad y cada paso que demos, influye de manera infalible...

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miércoles, 1 de abril de 2020

Desde la ventana




Debería de estar rondando más de los cien. Yo la conocía desde siempre vestida de negro; como si el tiempo se hubiera congelado sin conocerla de joven...Se llamaba Araceli. La ventana de su casa daba a la calle principal y al parque. Le gustaba ver a la gente pasar; sentir la vida en los habitantes de su pueblo como quién ve la televisión o una obra de teatro. Con mirada inquieta, observaba a la gente, las procesiones en Semana Santa, los niños jugar en el parque, los enamorados darse un beso o ver los coches pasar...

Pasaban los años detrás de una ventana imposibilitada que para ella era una ventana al mundo entero. Con mirada dulce y silenciosa, su pensar y curiosidad no la dejaban tranquila ni ausente. Se fijaba en cada detalle, en cada anécdota y le encantaban los días cálidos de primavera como una explosión de juventud que entraba por la celosía. Las puertas de la ventana se abrían en los días luminosos y penetraba el perfume del naranjo, los jazmines o la dama de noche. Le encantaba el perfume de la gente que pasaba delante de su ventana o el de la comida a la hora de almorzar...Sin duda, todo lo que desfilaba delante de su mirada, le daba vida...Algunos se detenían para saludarla y preguntarle cualquier cosa con cariño y los niños le pedían caramelos que siempre llevaba. Se convirtió en la abuelita más conocida del pueblo.

Pero de la mañana a la noche, la gente dejó de pasar, los enamorados no se besaban y los niños dejaron de jugar. La calle estaba desierta, el pueblo entero estaba desierto. Una enfermedad invisible acechaba como la muerte con una güadaña. Con el paso de los días, se sentía más hastiada y triste. La luz de la primavera era un canto a la vida que se desperdiciaba día tras día hasta que el olvido se transformó en soledad...

Los días pasaban sin fecha, las noches igual. Todo lo que tenía en esta vida se lo quitó una enfermedad que según le contaba su hija, venía de China. China está muy lejos; decía cuando su mirada se perdía pensando en la nada...Gente mayor moría, la televisión no dejaba de advertir ni la radio tampoco. La residencia de ancianos se llenaba de enfermos que morían indefensos y su hija no le contaba todo.

Pasaban los días y su hija también se puso enferma. Se la llevaron de su propia casa a otra residencia que no era su casa ni su pueblo pero que era por su bién y eso, fué lo que acabó con ella. Ni enfermedad ni muerte natural; fué otro bichito que se llama tristeza...


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lunes, 30 de marzo de 2020

El caso del cornudo, la amante y el detective.





Era el 30 de marzo, caían copos de nieve en Madrid. El detective Rivera se lamentaba de su suerte. Pensaba en el 2020 para unas vacaciones fuera de España; a algún lugar donde respirar y olvidar... quizá a Puerto Rico. Pero este virus y su divorcio, la letras del piso y el coche echaban sus planes al mismo horno crematorio donde su madre tres días atrás fué quemada por culpa de la enfermedad. Estaba sin un céntimo. El dinero se fué aprisa además de tener poco trabajo.

Llevaba dos día fecuentando aquel bloque en Legazpi y sin resultados. Al parecer, debido al confinamiento, su cliente no tenía noticias frescas para saber que su mujer le ponía los cuernos. Ya casi llegaba la noche. Sus tripas rugían y sólo le quedaba media botella de ginegra con un poco de café en un termo. La calle estaba desierta. Los copos lo transportaban a una Navidad o a la sierra de Guadarama donde esquiaba de joven...Un coche de policía acechaba por la calle y el se escondía mas que nada, para no dar esplicaciones.

Sonó el timbre del móvil, era su cliente. "Olvídelo Rivera. Creo que usted me está engañando. Otro detective ya lo hubiera solucionado y no pienso pagarle (la llamada se cortó)". Tragó saliva y ginegra maldiciendo y perjurando venganza. Llamó al mismo número sin respuesta ni cobertura y se maldijo otra vez.

Pero ella salío del portal con su perrito. Era una mujer ralmente atractiva que le daba un toque de morbo por saber que escondía aquella gabardina. Ella miró a un lado y a otro de la calle, Rivera la persiguió con la mirada hasta que un tipo apareció como de la nada. Hablaron de forma airada y ella reparó en el coche de Rivera cuando el tipo lo señaló. Sin más ni más le dió una bofetada al tipo y fué directa al coche. Rivera bajo un poco la ventanilla del coche esperando su reacción. Ella se presentó: Me llamo Carmen, soy la mujer que busca. Necesito hablar con usted, suba mientras le preparo una copa o un café y dejó la puerta del portal abierta...

Legazpi era un barrio modesto que últimamente se había puesto de moda. Rivera tenía la intención de ponerle las cartas sobre la mesa y decirle que aquel caso ya no era el suyo además de vengarse del marido cornudo que no quiso pagarle pero, como perro sabueso, quiso antes saber qué quería aquella mujer...

Carmen se echó a llorar. Le ofreció un gin-tonic y sacó una fajo de billetes de 100 Euros. Le dijo que olvidara el caso y que la pusiera al corriente de los planes de su marido. El dinero era fresco para largarse de Madrid y el detective le contó todos los detalles del plan de su marido. La consejó lo mejor que pudo pero no le dijo que el caso ya no era el suyo...Carmen quiso algo más después de estar dos semanas sin apenas salir a la calle y en agradecimiento.

Tenía los labios pintados en carmín; eran carnosos. Se le acercó y le aflojó el nudo de la corbada. Su aliento le calentó el cuello y Rivera, también estaba necesitado. Los dos calmaron la líbido y el tipo ganó por partida doble...

Antes del amanecer, Rivera abandonó el piso con un beso y el dinero; deberían de haber unos 6000 Euros. Nada mas poner los pies en la calle, alguien salió de un Mercedes con una pistola en la mano: era el marido. Rivera se quedó de hielo con las manos en alto y sonaron dos disparos. El suelo de la acera estaba mojado y nadie salió a una ventana o a un balcón. Corría viento helado del norte, viento que puso a volar un fajo de billetes de 100 Euros...


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miércoles, 25 de marzo de 2020

LA PESADILLA



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 Daban las cinco de la madrugada y el sueño se hizo de nuevo con él. Quizás su tristeza consistía en no pegar ojo en toda la noche y a esas horas, el silencio también era soledad. La oscuridad se hacía tan fría como helados tenía los pies y el sueño después de tanto rato, se hizo muy profundo...
Con la llegada del amanecer su mente entro en otra fase de ensoñación. Aquella pesadilla le envolvía en una trama cargada de un surrealismo vertiginoso; como si la vida fuera un laberinto donde todo pasa tan aprisa e interminablemente como el peor de los presentimientos...Aquella pesadilla jugaba con el como las sombras del principio. Empieza así:

"La subida a aquella montaña se hacía agotadora. El sudor resbalaba como gotas de lluvia por la ventana y al llegar a la cima, se sorprendió porque le esperaban un innumerable grupo de personas vestidas con ropas de fiesta. Todos le sonreían y aplaudían sin decir nada. Le dieron una copa de champán llena de agua y el lo agradeció sin dejar de preguntarse que era lo que ocurría... De entre todo aquel gentío, salió una chiquilla menuda que le tomó de la mano para conducirlo a una gran esfera de goma trasparente. Allí, había un hombre con una bata blanca que le invitó a entrar en ella asegurándole que no le pasaría nada. Por la boca de Daniel solo pasaban interrogantes de los que nadie respondía y aún así se limitó a obedecer. El supuesto científico lo acomodó en el centro de la esfera y lo rodeó de cinturones de seguridad transparentes también. Entonces Daniel mostró algo de resistencia pero alguien le puso una inyección para calmarlo y empezó a sentirse bien; cada vez mejor. Gracias a esa droga todo le parecía bello y admisible.

La gente rodeaba la esfera y le decía adiós con aplausos y vítores. Ahora sólo se sentía bien. El hombre de bata blanca salió de aquella burbuja atravesándola como por arte de magia e hizo una señal para que aquella enorme esfera comenzara a rodar montaña abajo.

Su cuerpo giraba en todas direcciones sin sufrir ningún daño. La esfera chocaba contra enormes rocas dando saltos vertiginosos para volver a rodar por increíbles pendientes. Dentro el sonido era sordo y la mirada borrosa. Daniel empezó a gritar como un desesperado. Unas veces aparecía en su mirada el sol y otras la tierra tan árida como un desierto. Todo tan vertiginoso que empezó a perder el sentido hasta desmayarse...La bajada tan solo duró dos minutos escasos y la burbuja siguió rodando velozmente por un descampado. Fue entonces cuando en medio de la nada surgió un enorme muro hecho de sillares de piedra tan negros como la noche provocando a la esfera una colisión brutal y rechazando a Daniel a varios metros de distancia hasta detener aquella pelota de goma en la misma posición original. Su desvanecimiento desapareció instantáneamente y respiró profundamente. Aquella esfera desapareció y se vio sentado en mitad de aquella tierra con un gigantesco muro delante.

Miró a su alrededor tratando de averiguar donde se encontraba. Aquel paraje le era completamente desconocido y el muro era tan grande como su duda de saber que era lo que realmente sucedió. Pasaron unos minutos y por fin decidió largarse de allí. Al ponerse de pié, tres muros iguales al primero surgieron de la tierra formando un recinto cuadrado. En pocos segundos la noche apagó el día y entró la oscuridad. Tan sólo se podían ver los cuatro muros que parecían emitir luz en medio de esa noche y Daniel, estaba vencido por la impotencia de no poder escalarlos. Alzó un brazo examinando con la yema de los dedos el saliente de los sillares y su sorpresa así como su alivio le hicieron sonreír. Al ejercer una pequeña presión sobre el borde de la piedra, su cuerpo se elevaba carente de peso y la subida como la bajada de aquel muro, se hizo en un abrir y cerrar de ojos.
Cuando le dió la espalda al muro comprobó que el paisaje había cambiado por completo. El cielo estaba estrellado. La Luna salía por un horizonte más cercano y todo el campo estaba cubierto de vegetación. Le parecía fantástico y la noche invitaba a dar un paseo. Respiró hondamente impregnando su olfato con el perfume del Jazmín y así caminó durante un rato. No sintió soledad ni agobio de estar perdido; todo era agradable e incluso no hacía frío. Apenas sin darse cuenta entró en un lugar boscoso y quiso dar marcha atrás pero por más vueltas que daba no conseguía salir de allí. La frondosidad de los árboles no dejaban pasar a la luz y el ambiente comenzaba a agobiarle. Se escuchaban toda clase de ruidos provocados por las alimañas del bosque. Sus ojos se abrieron de par en par mirando en todas direcciones. La temperatura bajó considerablemente y sus pasos perdidos y pesados huían de algo que parecía que lo observaba a cada instante. La falta de atención y el miedo no miraban donde pisaba.

La suerte volvía a jugar en su contra y cayó deslizándose por una pendiente cubierta por una escurridiza lona de plástico. Era completamente imposible poner freno a aquella caída así como la angustia que sentía por no saber donde llegar. Sus manos no encontraban nada a que agarrarse y los pies se deslizaban por un tobogán con zapatos de charol hasta que, llegó al final de aquella pendiente. Su agotamiento le hizo quedarse quieto y poco a poco, el corazón y respiración tomaron su ritmo normal. Un pequeño arroyuelo pasaba cerca de el. Sus aguas emanaban una especie de vapor pestilente que ascendía lentamente. Caminó con mucho cuidado siguiendo el curso de aquella corriente sin poder encontrar una salida en aquel barranco cubierto de plástico.

Los pasos perdidos y la falta de luz le hicieron caer de nuevo por un túnel tan profundo como el infinito; tan perdido y olvidado como el lugar donde estuvimos en otra vida.
La velocidad del deslizamiento aumentaba con inexplicable rapidez. El grito se perdía en la oscuridad. La incertidumbre era aún mayor y sólo sabía que se encontraba ahora en la nada del mundo; en ningún lugar sin memoria; donde la existencia pudiera ser que fuera una mentira.

La salida del temible túnel le hizo entrar en otro tiempo pasado. Después de salir despedido y caer sobre un suelo que apestaba a vino y vómitos, descubrió a unos individuos borrachos y a uno de ellos que reparó en su presencia. La cabeza de Daniel comenzó a darle infinitas vueltas por aquella confusión hasta caer desmayado contra el suelo. Cuando recobró el conocimiento, vio que estaba echado sobre un frío suelo de mármol. Había gran cantidad de gente a su alrededor riendo y aplaudiendo sin cesar. Cuando Daniel quiso saber quienes eran al volver la cabeza, supo que eran las mismas personas que encontró en lo alto de aquella montaña. Todo era una fiesta y felicitaciones. De entre aquella gente salió la misma pequeña que le cogió de la mano. La pequeña, al contrario de todos, lloraba amargamente señalando con su dedito a la pared. Daniel descubrió horrorizado que venía hacía unos instantes de ese tiempo y que había estado allí. En la pared estaba colgado el cuadro de "Los amigos borrachos" de Velazquez.


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lunes, 23 de marzo de 2020

Un as en la manga





 Greta Thunberg está de vacaciones. La naturaleza tenía un as en la manga y lo está empleando en esta partida donde está en juego el mundo entero sin miramientos. Hoy la atmosfera de Madrid es un río cristalino y ya no hay reunión internacional contra el cambio climático. Poco a poco la industria se para y los coches dejaron de funcionar...Implacable en su maestría, la naturaleza está ganando la partida por todas las criaturas y el futuro de lo que parecía imparable para el consumismo. Parece mentira pero es verdad, nosotros somos testigos. Yo creía que frenar la destrucción del mundo en pos del dinero era una utopía, que no había nada que la parase y la naturaleza tomó en ello partido...

Sin distinción de clases, sin nada que pueda frenarla, la naturaleza habla con su idioma para poner las cosas en su sitio. ¿Fué un invento del hombre? no lo se pero, el milagro que esperaba Greta se está cumpliendo. Las ciudades mas contaminadas del mundo muestran las estrellas por la noche. El mundo se para en pocos días para respirar aire puro y el hombre debe de tomar otro rumbo diferente al que llevaba porque seguramente, habría más muertos que con el virus. Estamos al borde de un cambio mundial y en esta partida, el hombre debe de sacar sus mejores cartas. Es una oportunidad sin precedentes para lograr un mundo mejor que puede costar miles de vidas inocentes.

Demos fé a la cordura, la sensatez, la humildad y la inteligencia para hacer un mundo mejor. Las súplicas de Greta se cumplieron como el sueño más buscado y todos somos testigos de ello...

Quieta
honda y
callada
pena con fuerza de gravedad


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Tocar fondo y volver a emerger



Sin ti
lánguidas pasan
las horas...

Dónde estarás

Si no me hallo.
Si me pierdo.
Si me acelero.

Si me canso
de esperar,
lo que nunca llega...

Me canso de escuchar las noticias y pienso que otras noticias nos ocultan catástrofes de primera plana. Lavo los platos, friego la cocina, barro el salón y me canso de todo hastiado de todo. Cuando voy al servicio me miro al espejo que piensa lo mismo que yo, recorro los canales y busco películas pero nada me apetece. Mi ánimo sigue bien y aún me sobra un poco de felicidad...Llamo a los amigos, llamo a la familia, entro en los chats y cuando llega la noche, pienso que esto es más cansado que trabajar...

Las horas pasan en mi casa segundo tras segundo. A veces me despisto y no sé que día de la semana es. La ventana de mi casa da a una calle desolada...Paseo mas de media hora por el salón y el pasillo mientras mi pensamiento evita la desesperanza. Prácticamente no tengo ganas de hacer nada. A la hora de la comida no tengo hambre. Todavía duermo y madrugo como cuando trabajaba. Me hago mi café, no me quito el pijama y durante toda la mañana Pepa Fernández me acompaña al son de los coronavirus.

Pero esta mañana, cuando despierto y todo está en silencio, se escucha el canto de los gorriones. La luz del día es diferente a la del invierno y sonrío para mis adentros porque me siento rejuvenecer: ya es primavera. Me dan ganas de vivir. Subo a la azotea y respiro hondo. El cielo tiene un azul de primavera y hasta el silencio de la calle tiene tintes de primavera; mi estación favorita. "El campo estará verde, debe ser primavera..."cantaba Sabina. Recibo una inyección de vida y de esperanza, vuelvo a poner orden en mi interior. El lunes me resulta ser un día maravilloso y han vuelto las golondrinas como cada año en primavera...

Tengo ganas de hacer una tarta, de cantar, de disfrutar en mi casa, de gritar a todos un buenos días con la esperanza de que todo pasará cuanto antes mejor...

FELIZ SEMANA