viernes, 22 de febrero de 2019

La esperanza es una paloma blanca






 Pasaban los días llenos de luz. La primavera se acercaba anunciándose el los brotes nuevos de su árbol favorito. El ruido de la fuente, los niños jugando en el parque...hasta el sonido del motor de los coches de la gran ciudad. Todo cuanto la rodeaba anuncaba vida porque llegaba la primavera. Ya era mayor. Su final era incierto a esa edad aunque se encontraba bastante bién de salud. Era limpia y bién vestida; con clase en el trato y educada con todo el mundo. Algún niño se le acercaba a aquel banco donde le daba de comer a las palomas para pedirle un caramelo...El guarda del parque le tenía cariño. A veces le traía de casa una bolsa de pan para que se lo diera a las palomas y ella, siempre recordaba su cumnpleaños para tener algún presente.

Como cada mañana Elena bajaba al parque. Estaba Manuel; un jubilado que le hablaba de los pájaros como si fuera un ornitólogo y en su vida tan sólo habia sido un agricultor jornalero; un hombre que le dió a su hija una carrera y nada más quedar viuda, se fué a vivir a la gran ciudad. Había gente que cruzaba el parque con prisas para llegar al trabajo y Elena los conocía a todos de vista; también ellos a ella...

Elena y Manuel tenían un secreto en aquel parque: una paloma que no podía volar y apenas andar. La guardaban en un cobertizo donde nadie entraba por estar en desuso. El guarda lo sabía con cariño y de aquel secreto nadie supo, hasta le dió una llave con candado para que la paloma estuviera segura. La paloma se llamaba Blanca Paloma por ser blanca. Todos los días le daban de comer semillas y agua fresca. El pobre animal ya no se asustaba de ellos. Nada más verlos cantaba el canto de los buenos días con felicidad...

Pero el tiempo no perdona y aquel guarda del parque se jubiló. Entró otro en su puesto; un desconocido que nada más verlo no traía ni buena pinta ni buenas intenciones; sólo leyes.

Una mañana a Elena se le vino el mundo encima llorando de pena. El cobertizo había sido forzado y Blanca Paloma, estaba muerta en un cubo de basura al lado; aún estaba caliente. Elena sintió odio por el asesino que mataba también su ilusión y con llanto se lo dijo a Manuel. Le preguntaron al guarda y este dijo que había sido el quién la mató porque le pareció que estaba enferma y por sanidad...Le advirtió que no echara de comer pan a las palomas porque la multaría aconsejándole también que viniera acompañada a su edad por un responsable de su familia: solo faltaba que dijera eso ese criminal.

Elena no volvió al parque nunca más. Los días estaban llenos de soledad. Nunca le dijo a Manuel donde vivía mas que nada porque jamás hizo falta. Los vecinos le vieron cambiar el semblante de un día para otro y había quién se preocupara por ella. Apenas salía de su casa solo para comprar comida.

Pasaron más días. A Elena no se la vía por ninguna parte pero la vida en la ciudad olvida a sus vecinos hasta que un mal olor salía de su piso: Elena había muerto en la soledad más absoluta...






11 comentarios:

Campirela_ dijo...

Que bello y triste relato nos has dejado , hay muchas Elenas en la ciudad y por desgracias tan bien guardias de parques que no tienen ni una pizca de sentimiento .
La vida siempre es cruel con quien menos lo merece ..al menos Elena no merecía ese final.
Un buen viernes amigo .

dijo...

Es duro,triste y dulce
Esos pobres ancianos que no tienen a nadie a quien "cuidar"que están solos,sin familia,que lo único que les gusta es dar ,aunque sea a las palomas.les hacen cumplir leyes que son injustas para ellos.Y los que matan sin conciencia,aún son más asesinos
No sólo lo hicieron con la paloma,sino con ellos dos también-
Qué bonito relatas,amiguco
Besucos

Diva de noche dijo...

Tu relato me hizo acordar una canción que escuché de niña y que trataba de un ave..quizás una paloma que alguien encontró...se llamaba Charly...Como lloraba cada vez que la escuchaba, sobre todo porque la paloma al final de recibir cuidados y amor, voló como debía ser dejando triste a su salvador..
En este caso, ha sido mas duro el final, mas fuerte...y duele...No concibo que la vida de personas con familia terminen de esa manera y se que hay muchas...muchas mas de las que me imagino..
Gracias por tu comentario tan revelador en mi entrada del jueves...a decir verdad, me han encantado los comentarios que has dejado en otras entradas...si que eres intenso..
ya...que tengas un buen fin de semana..
beososoososs

Sandra Figueroa dijo...

Que triste, tierno y bello relato, me has hecho llorar con tanta ternura de Elena pero me a enojado ese mal hombre sin sentimientos......Saludos amigo.

Albada Dos dijo...

Tan bello como triste. La soledad en la vejez es tremenda. Nadie sabe cuánto daño hace. Si cuidar a la paloma era su motor para emprender el día, quedarse sin él la llevó a dejar de querer vivir.

Demasiadas Elenas y Manuel por las ciudades. Una pena. Un abrazo

Susana dijo...

Qué triste. Un beso

Pitt Tristán dijo...

Una triste realidad cada vez más común.

La soledad se está convirtiendo en la plaga de nuestros días.

Saludos.

. dijo...

Que triste y emotivo , me dejas sin palabras .

Besos

Ángeles dijo...

Maravilloso relato Buscador, es cierto que en este mundo nuestro hay muy buenas personas, pero también hay muchas con mal corazón, que hacen daño a sabiendas de que lo hacen, estas personas me dan miedo, porque creo siempre en la bondad antes que en la malda... y cuando me doy cuenta, zas, ya me han dado el tortazo en plena cara.
Hay muchas Elenas por el mundo que desaparecen en soledad sin que nadie se dé cuenta de ello. A pesar de todo el mundo continúa girando y nadie nota nada.

Un abrazo con cariño

CRISTINA dijo...

Buscador, nos has dejado un maravilloso relato. Hay muchas persona en el mundo que hacen daño gratuitamente, cuando hacemos daño a alguien no somos conscientes de la magnitud del dolor que puede sufrir la otra persona. Pero las leyes universales funcionan para todo el mundo, su efecto nos enseña entre otras cosas, que cuesta más encajar el efecto que provocar la causa.
Feliz tarde del Domingo!
Un cálido abrazo.

Manuela Fernández dijo...

Me has tenido intrigada a ver qué pasaba todo el relato aunque cuando vi que cambiaron de guarda del parque dije: "ojú" y efectivamente mis presagios se han hecho realidad en tu final.
El mundo no se ha hecho terrible, lo hemos hecho nosotros. Hemos dejado a un lado valores como el amparo a los mayores, la empatía, el auxilio hacia los demás e incluso a los animales... y tenemos un mundo, en su mayoría, frío y egoísta. Luchemos todos por hacerlo mejor.
SAludos.