lunes, 29 de junio de 2009

Vivir

No sé donde estoy. Camino por un túnel con el miedo de perderme aún más. Siento angustia en mi pecho y el miedo me paraliza dejando paso sólo a mi instinto de supervivencia. Grito, corro, ¡¡¡ ¿Qué me esta pasando ?!!!....¿Es que acaso estoy muerta? Me falta el aire y me ahoga el pánico. Mis ojos se abren enajenados buscando un atisbo de luz.

Amanece un nuevo día y de un sobresalto entro en la pesadilla de la realidad. El único sentimiento que tengo es que no soy capaz de sentir. Me apresuro y pongo la mano en mi pecho: no hay vida, estoy muerta. ¿Qué me preocupa?- Los últimos años soy una muerta en vida.

Cuando mi vida era vida, no le tenía miedo a nada la muerte carecía de sentido. Ahora sin sentimientos no soy feliz, ahora que me sé muerta quiero vivir.

De repente siento un golpe de adrenalina “¡¡¡ quiero vivir.¡¡¡ La rabia me posee y palpo mi pecho…suena. Corre por mis venas de forma apasionada, dulce y exquisita, con olor a azahar; lenta unas veces y rápida en ocasiones...embriagadora como el mejor de los vinos.

Mi sangre fluye. Estoy viva.

Namyra y yo.

sábado, 27 de junio de 2009

Mundo interior

Un día decidí dejar atrás los sentimientos que nos unían y es cuando el olvido comenzó a plantar su semilla. El tiempo pasa pero no el recuerdo de lo que fué pues... es de agradecer que no se esfume. A partir de esta ruptura comienza una vida nueva pero aún así y no sé por por qué, la palabra olvido desaparece de mi cabeza para volverse a llenar de tu nombre. Cada amor tiene un rostro y nombres diferentes que nos hacen compañía cuando más solos estamos. No son recuerdos amargos sino, melancolías que añoran seguir el juego de los sentimientos por sentirme todavía más vivo. Con mucha frecuencia mi mundo interior se expande por todo lo que percibo de las cosas y las personas. A veces mi mirada se pierde en la nada idealizando un mundo hecho a medida y... nace un sueño más. Mi mundo interior me empuja a la vida como a un niño que tiene esa capacidad de sacar magia por todo lo que le rodea... pero soy tozudo y no salgo de mis sueños porque en ellos, guardo todo lo que soy.

Señales de humo

...y ahora tú te has quedado en silencio.
Hablas como el humo que enreda mis pensamientos e
intentas ver dentro de mí.
En la distancia, nos hacemos señales.
Deshilamos desde el silencio mil palabras y...
con sorpresa,
tú hablas de lo que he pensado hace un segundo.

Namyra y yo.

viernes, 26 de junio de 2009

Memoria

Vuelvo una y otra vez a los recuerdos para amarrar este presente con juegos íntimos a los que no sé acudir. Hace un momento pensaba que pensabas lo mismo que yo y noto como un trajín de caballitos y estrellas flotando en mi interior que me trasmiten mucha paz. Me acaricio el pelo con los dedos y me hago remolinos que me devuelven por instantes a la niñez. Esta noche no quiero dormir sin dejar constancia de las cosas que ahora siento, sería como ceder a tantas cosas que se me olvidan...
Durante el día mis pensamientos bullen como cientos de golondrinas que atropelladamente dan cambios de sentido en su vuelo: tal y como hace el pensamiento. En esta vida ajetreada tengo tantas cosas que quisiera retener que, por arte de magia, el pensamiento no encuentra asiento. Quizás, los recuerdos mas entrañables son aquellos que me pellizcan el alma y se hacen una montaña en la memoria así como el pasado juega con mi presente.
Cojo un trozo de papel y un boli de la mesita del teléfono y escribo: "Por si se me olvida, te quiero"... Ahora quería amarrarte en un papel.

Namyra y yo.

domingo, 21 de junio de 2009

A golpe de sentimiento

La belleza interior nos da el sentido a lo que somos. Recibir del exterior aquello que nos enriquece, nunca podrá superar más allá de lo que alcanzamos a comprender. He conocido a gente que está pendiente de su mundo interior en todos sitios y que viven su espiritualidad de tal forma que nos parecen ser seres raros. Con frecuencia me pregunto cosas por no saber que es lo normal en esta vida y me acuerdo de mi adolescencia; cuando las amarguras de la existencia forjaban lo que somos ahora en nuestra madurez. Procedo en mi caminar con la duda de los pasos perdidos y de un golpe, son mis pasos encontrados pues si nos vemos perdidos y por muy feos que nos veamos, sólo somos lo que somos. Veo la enorme riqueza del ser humano y la forma en que se desenvuelven los seres vivos por dar ese ejemplo de que todo es saber. Hay gente que tiene su propia realidad exteriror y gente que prescinde de todo lo exterior por encontrar dentro de sí aquello que se andaban buscando durante toda la vida...solo para seguir viviendo ( como somos mi primo y yo ) . Pienso que la riqueza está en todas partes y hay tantas formas de ver la vida, como ser viviente que hay en este mundo. La vida constantemente tiene muy amplios matices como es infinita de percibir.Nunca olvidaré lo que la vida dió con el esfuerzo y tampoco olvido a las personas que dan su vida por aquello que creen: Aquella fórmula mágica que como tantas mujeres, sólo lo tiene aquella mujer que en su trabajo y en su familia dice quién es....

Para Rosa.

Con todo mi afecto....

Creo en tí

Comencé a recibir de tu encanto.
Al principio eran ecos lejanos mas...
luego palabras como presentimientos.
Pasan los días con hermosos segundos y
en el instante menos pensado,
creo en tí.


Para Erin Sunako.

miércoles, 17 de junio de 2009

El milagro de creer

En uno de mis comentarios recibidos me recomiendan que sea feliz apreciando las cosas pequeñas. Hoy necesitaba escribir algo en este blog porque no quiero descuidar todo lo que me ofrecen esas cosas. Mi visión de la vida es muy particular y puede que lo que cuento no sea tan popular como yo quisiera.... Sinatra decía que el secreto de su arte no eran sólo sus canciones sino, su estilo. Pensar y creer en lo que se hace es digno de ser artista y de esta manera, llegar al corazón de tantísima gente es una alegría para saber que la mayoría de las personas, conocen la verdad. Quizás yo tenga el Don de apreciar tarde la maravilla de la vida y de todo lo que me sucede pues la magia de vivir, está llena de misterios y de fronteras que se creen insalvables pero aun así, dar un paso adelante nunca se pagará por mucha riqueza material que tengamos.
Hoy me ha emocionado el recuerdo de un día gris de Diciembre en el lugar más indicado. Esto que cuento es muy sencillo pues haciendo caso a mi cosejera de comentario, le doy las gracias por su observación y cuento las dos cosas que sentí en tiempos diferentes:
Con frecuencia llevo enfermos al hospital San Juan de Dios de Córdoba y conozco de vista a la mujer que vendía cupones desde siempre y que ya no está. Cada mañana ella estaba allí sentada en su silla con el brazo extendido mostrando los números ( ustedes me pueden disculpar porque me emociono al recordarla ). La cosa es que nunca compro lotería alguna pero cada vez que iba a ese hospital, me llamaba la atención el semblante de aquella mujer ciega. Los mismos trabajadores de ese hospital la saludaban y tenían atenciones de verdadera amistad. Con el paso de los años me he ido familiarizando con este hospital incluso, he experimentado el sentir de creer en Diós de manera indudable. El caso es que ella cuando me vendió aquel cupón me dijo con todo el cariño del mundo que no lo perdiera. Recibí de ella tal calor humano que ese cupón ni se perdió ni se perderá porque el premio salió de su boca. A ella está relacionada el padre Enrique al que creo que es un santo por tantas cosas que ví y sentí de el. Un día de verano, sin dar una explicación científica, ella estaba sentada en su sillita y yo observaba por la puerta de entrada el horizonte. De repente se escuchan unos pasos de sandalias jugueteando con el marmol y ella sonrie con el mismo cariño que me vendió el cupón. Lo mágico de todo esto me lo crea el lector o no, es que me vino del padre Enrique un sentimiento de santidad tan hermoso, que desearía que todo el que me leyera sintiera ese mismo estilo de ese vivir tan puro como el de Sinatra. No se de que manera juega el destino con nosotros...quizas mi angel de la guarda me iluminó con su comentario recordandome las cosas pequeñas y sólo esas cosas no son pequeñas sino, el valor de ser quienes somos en mayúsculas...

Gracias por leerme.