sábado, 31 de enero de 2026

La misma canción

 

 Cada día de cada minuto, lo cotidiano le acechaba. Era la misma canción de todos los días y eso le ahogaba mucho...La lluvia no cesaba, tampoco su estado de ánimo. Todos los días eran repetitivos con la misma canción que le afligía en su pecho con la angustia. Todos los días era imparables en su ritmo continuo ; indestructibles para encontrar un poco de oxígeno que le calmara de la rutina del día a día. La misma canción se repetía una y otra vez y eso le pesaba cuando sus fuerzas comenzaban a fallar.

La luz del día, la lluvia sin sol, la calle mojada y el camino al trabajo, era algo que le ahogaba y hasta lo desesperaba como si fuera la misma canción. Cada sonido, cada persona con la que se cruzaba, cada soledad, aumentaba el deseo de mandarlo todo a paseo. Entró en el ayuntamiento sin saludar a sus compañeros porque no los podía ni ver. Se sentó en su despacho, sacó un pequeño transistor con un hilo de volumen con la misma música y su compañera se interesó por saber como estaba porque últimamente lo vía muy raro...Antes de responder, miro a la ventana y se echó a llorar porque la vida se le iba como la rutina donde nada sucede sólo, la misma canción de todos los días...

 

 

1 comentario:

Campirela_ dijo...

Una historia donde la vida nos enseña que las rutinas no siempre son buenas, todo depende de como se vivan.