Llegó un momento donde todo estaba programado. Por fin el hombre podía vivir de una forma ociosa sin tener que trabajar. Las fiestas eran constantes incluso, existían drogas que pasados sus efectos, no tenían efectos secundarios ni adicciones. Si surgía un virus, no pasaba una tarde sin hallar su remedio...No tenías que preocuparte de nada mas tan solo, de disfrutar porque ya estaba todo inventado. La lluvia era de colores en lugar de transparente, la nieve tenía el sabor de un helado, el viento ajustaba su temperatura pues si soplaba en invierno era cálido, si en verano, era fresquito. La carne, la fruta, las verduras se creaban en laboratorio sintético porque no había razones para matar a ningún animal. Todo el mundo gozaba sin medida en todos los sentidos. Los animales y los hombres procreaban en determinadas ocasiones y edades si así lo permitía el gobierno mundial de la maternidad y no había causa para preocuparse mas que de vivir y vivir. Cada cierto tiempo hombres y mujeres tomaban sus anticonceptivos. No existía el matrimonio ni la religión portadora de guerras. Macho y hembra se conocían según la ley natural del animal y fornicaban llevados por el instinto...
Hasta que llegó una pandemia. El sexo dejó de practicarse pues la gente comenzó a gozar solo de sus sentimientos pues de esa manera, eran felices. Las mujeres dejaron de parir y los hombres ya no tenían erecciones. El gobierno los incitaba en un principio al sexo pero ni el gobierno escapaba a tales tentaciones. Pasaron diez años y no hubo ningún nacimiento pero todo el mundo gozaba en fiestas que llegaban hasta el amanecer. Pasaron 20 años y hasta 30 y la gente envejecía. El sexo era algo secundario. El gobierno murió de viejo. Sus sucesores desatendían el gobierno pues solo les importaba la fiesta y pasados unos años, llegaron otros sucesores que ya no sabían nada de nada como quién está en la inopia.
Llegó la escasez del alimento. La lluvia era solo agua transparente y la nieve no tenía sabor. Había que trabajar para subsistir y nadie sabía nada de nada. Se escuchaba como de un eco lejano aquello de "hacer el amor" pero nadie sabía...Hasta que llegó la lucha por la supervivencia cuando la gente formaba clanes donde se enfrentaban unos y otros. Las enfermedades diezmaban la población y poco a poco, entre una calamidad y otra, la tierra se quedó sola sin gentes.
Una noche de invierno en un establo donde solo había bestias, se escuchó el llanto de un niño al nacer...
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