A veces me gustaría ser invisible. Sería sentir la plena libertad para hacer lo que viniera en gana. Otras veces me gustaría que todo el mundo me conociera de cabo a rabo para que la mujer de mis sueños viniera a buscarme sin equivocación. En momentos difíciles me gustaría pasar a formar parte de la nada para morir sin dolor y no dejar rastro...En un enfado le grité a mi padre la razón de por qué era mi padre y no otro: Me pegó y tuve que callar. Mi abuelo vivía con nosotros en casa. No hablaba mucho pero cuando lo hacía era para discutir porque tenía bastante genio. Mi madre lloraba sus desventuras y decía: "Yo lo que quiero es morirme". Así de esa manera me hice mayor con recuerdos que de vez en cuando me visitan.
Una vez me hermana me comentó que en este mundo tenemos a otra persona gemela a nosotros; alguien que piensa de la misma manera, se viste y tiene las mismas aficiones. Yo lo creo pero, ¿dónde está?. En alguna ocasión, un conocido me dice que ha visto a alguien por la mañana que es igual a mi y hasta hace poco, una chica en un concierto me comento que alguien igual a mi, estaba delante viendo actuar a "La frontera". Busqué pero no encontré.
A veces me enamoro. No lo hago con frecuencia pero cuando conozco a una chica, en el trato con ella, suena una campanilla en mi cabeza como venida de la nada. Otras veces sufro de flechazos arrebatadores y otras veces, la chica de mi vida pasa delante de mi y no me doy cuenta.
Ahora mi vida cruza por un momento etéreo. Quizá esta noche haga un viaje astral; el caso es que soy ligero de cuerpo y de alma. En mas de una ocasión, si dispusiera de un interruptor donde pasara directamente a la nada y tuviera el poder de borrarme de toda la memoria del mundo como si jamás hubiera existido, esa necesidad, se convertiría en urgencia donde la realidad también pasaría a la nada...
2 comentarios:
Bueno, estás muy reflexivo con tus recuerdos; todos en algún momento nos hemos sentido así alguna vez, querer ser invisibles y otras el centro de atención, el ser humano y su emotividad.
Hay que enamorarse de la vida, y ella nos trae el resto. Un abrazo.
Las heridas antiguas nunca desaparecen. Un beso
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