martes, 18 de noviembre de 2014

Olvídalo



Aquel sentimiento era verdaderamente atrayente; dulce para decir siempre adiós. Llevaba días pensando en ello como si el final fuera el principio de la feliz eternidad. Nunca lo había intentado, jamás había visto su sangre florecer en agua caliente. El suicidio le seducía con ideas dulces de final. Sin duda alguna no quería vivir tomando 10 pastillas todos los días para aliviar el dolor del alma....¡¡qué sabrán los médicos de dolor, que saben de mis sentimientos!!. Los últimos días fantaseaba con su final como si quitarse la vida, fuera un juego al borde de un precipicio del que la gente huía despavorida. Sin duda el color de su sangre en la bañera, significaría la pasión de la vida que se escapa silenciosamente. Se iría durmiendo hasta perder el sentido; dulcemente. Cerraría los ojos en el agua caliente y se desmayaría sin dolor para dejar este mundo...

El vapor subía hasta el techo como nube artificial a su mirada. Los azulejos lloraban lágrimas que bajaban hasta el suelo para besar la tierra. El silencio de cuarto de baño se disfrazaba con el piano de Wim Mertens y la cuchilla estaba dispuesta en sus dedos. Que agradable final para un loco - pensaba - Paseo los dedos por su cuello. Sentía calor por todas partes y la mano derecha tembló con reflejos de metal afilado. Tragó saliva varias veces y comenzó a llorar de pena, de asco, de impotencia, de rabia, de cobardía por no hacer realidad una fantasía: La de su suicidio.
Wim Mertens pasó al silencio. Ya solo se escuchaba el grifo del agua caliente como manantial de aguas termales. Arrojó lejos la cuchilla, cerró fuertemente los ojos heridos por dentro, llenos de oscuridad y gritó con todas sus fuerzas. Su voz atravesó el cuarto de baño, la ventana y llego a la calle donde algún niño le preguntó a su madre: Mama ¿ qué ha sido eso ?---Nada hijo, alguien que grita por cosas de gente mayor; no le hagas caso, olvídalo...


lunes, 17 de noviembre de 2014

Me llevo lo mejor de tí







Necesito de tí en mí.
Puedes tener amante
también casada o,
estar ahora libre...
En mi soledad te tengo
en la tuya te acompaño.
Dame una parte ti
sin ningún compromiso
que contigo no lo tengo...
La poesía
es sentimiento.
Sin tu marido
tu amante o,
tu espejo...
Acompáñame,
prometo no herirte.







Un día gris


De pronto aparece la tristeza y no hay motivo aparente. Simplemente despiertas en un día gris como de un mal sueño. Sales a la calle y te cruzas con personas también grises y palomas en los parques que subsisten porque tienen que vivir para sacar el día. El fondo de mi corazón no deja pasar su luz y, en la acera, hay gente pidiendo que es de mi país cuando antes trabajan y tenían una familia. Me da pena lo que me rodea. Con mirada sensible me afecta todo con sentimientos que nadie tiene la culpa y no hay nadie a quién reclamar...
Entro en una cafetería con más gente grís. Pregunto dónde está el lavabo y me miro en el espejo. La mirada no engaña y se hace cristalina. Fuera llaman a la puerta porque alguien reclama el urinario y al salir, nos decimos hola para que no haya un silencio...Mis ojos se repiten en mi memoria. El café de dá ánimos y siento ganas de escribir más que todo, para desahogarme...
Después del trabajo, llego a casa por fín. La música es mi salvavidas y elijo a Stacey Kent. En nada la tensión del día desaparece y por un momento, me quedo dormido...

domingo, 16 de noviembre de 2014

sábado, 15 de noviembre de 2014

La pluma y la golondrina


Érase una vez, una pluma que volaba con el viento. Buscaba a su dueña, una golondrina que amaba el mar. Se sentía sola, tan sola, que no quiso la tierra tocar pues su dueña siempre volaba como lo hacían las gaviotas del mar...En su vuelo conoció a más aves perdidas también, todas ellas con sus plumas llenas de vida mas, no conocían a aquella golondrina de pluma del ala perdida.
En remolinos de viento, tormentas y vientos de otros contimentes, aquella pluma lloraba. Fué a parar a Marruecos, Argelia y demás países del África de donde viajan sus antepasados y su dueña en épocas frías pero, no había nadie. Se paseó por España de arriba abajo mas, aquella golondrina sin pluma ya no estaba en ninguna parte...
¿Qué haré sola en este mundo? lloraba la pluma de golondrina cansada de tanto volar sin dueña qué encontrar...
Un día, cansada de tanto buscar y volar, vió un barquito velero justo al borde del mar. Quiso descansar. El pescador era hombre rudo por cosas poco delicadas de la vida y en una jaula, tenía unas migas de pan. La pluma tuvo memoria de su cautiverio y se posó en el hombro del pescador y este le dijo...:
- Vienes de lejos. Cansada de tanto buscar a tu dueña y por error del hombre. Aquí, en esta tierra, todo ha cambiado por culpa del cambio climático. Una vez tu dueña alzó su vuelo a cambio de mi jaula pero, perdió su nacimiento y ella misma se perdió. Tú la buscas como yo lloro su ausencia pues, al amanecer me cantaba su canción y mi ánimo se alzaba...Vete lejos de aquí, con el viento de poniente y dile a Dios que remedie al hombre pues, todo está en cambio. Sube alto, más alto que los aviones pierdete con tu soledad y reza por estar lejos del hombre...
La pluma alzó el vuelo y en su vuelo conoció a Dios y con Dios, estaba su dueña cantando la canción del amanecer donde cada día de cada año, la esperanza vuelve a nacer...
 

Irma La Dulce


Odiaba pasar por aquella esquina. Los días fríos de invierno estaba aún más maldecida. La fragilidad de su corazón y los desengaños; de la maldad sentida con los palos que le dió la vida...Detestaba aquella esquina llena de pudredumbre donde meaban los perros y las protitutas se paseaban ajenas al frío o al calor...Detestaba encontrarla con mirada airada; desafiante por seguirla amando a pesar de los engaños...
El era apocado, solitario, de corazón vacío de soledad y muy incrédulo. Ella era la prostituta más deseada y según los amigos, la más ardiente. Tenía magia en el sexo y...cobraba a plazos según el cliente...Cobrar a plazos, jejeje pero, si eso no lo hace ninguna prostituta...pero ella lo hacía y tenias colas de solitarios que se corrían en menos de un minuto...
Ella se volcaba en palabras llenas de veneno y el las escuchaba embelesado. Le daba vida esa forma de enredar sentimientos con el placer de no sentirse solo. Se la follaba por 15 euros los diez minutos y poco a poco, se fué enganchando al amor más aislado del mundo entero menos de ella.
El dinero menguaba la cuenta corriente cada vez que se abría de piernas. El pensamiento se perdía con todo lo que decía y hasta lloraba para sacarla de la mala vida. Los celos crecían con el odio a todos sus clientes y su mundo consistía en tenerla para siempre; en pagarle hasta el último centimo con tal de quitarle a esos babosos de encima...
Un análisis de sangre le dijo que tenía el virus HIV y fué a decirselo a ella con confidencialidad. Ella reía a carcajadas porque estaba borracha y llena de cocaína pero, como algo inexplicable se echó a llorar como una niña. Los ojos le brillaban en la oscuridad y se abrazó a el pidiéndole perdón, que ella no era así, que era el destino cruel...que estaba sola.
-Ayúdame por favor, te lo ruego, sácame de esta basura...yo te quiero a tí
- Haré lo que pueda. Vente a mi casa. No desconfíes. Pasaras la noche tranquila. Mañana Dios dirá...

Aquella noche le robó hasta el último céntimo. Y la volvió a encontrar haciendo la calle como si tal cosa...
Irma La Dulce.
Así se llamaba. Era su película favorita.