lunes, 5 de octubre de 2026

El perfume.

 

La genialidad son los susurros del cielo. Alguien quiso alcanzarla y otros la tienen. La genialidad es una llave de paso donde lo mas genuino encuentra una salida a la hora de abrir un grifo en su caudal...Hablan de sabidurías profundas y sencillas, hablan de guerras individualidades por alcanzarla. La envidia florece por problemas individuales, la admiración también.

Hace mucho tiempo, una persona se dio a conocer. No buscaba la fama, tampoco la prosperidad que no se la diera su corazón. Sin embargo, su perfume de persona auténtica se contagiaba como un virus. La gente hablaba mal o bien de el pero sus pasos seguían su camino donde la llaneza del recorrido, era la sencillez...

Vino de muy lejos a este pueblo; con un pasado, un presente y un futuro por cumplir. El perfume de la genialidad se contagiaba como un resfriado. Noticias de ultramarinos allende de los mares, confirmaban de su riqueza en todos los sentidos. Había mujeres que le declaraban su amor, había hombres que también se insinuaban...Su popularidad llegó a otros pueblos y a otras ciudades. El perfume de sus palabras y de sus hechos calaban en el corazón de las gentes sencillas hasta que un día, decenas de gentes venidas de todas partes, quisieron abalanzarse sobre el para tener algo de autenticidad pues hablaban las habladurías aquello de tener algo suyo para tener suerte o sanación...

Alguien le desgarró la ropa, alguien le cortó el pelo y alguien le desgarró la piel por tener algo de ese alguien que era mas que un santo. Corría huyendo de una masa enfervorizada hasta perderse en un coche que alguien lo salvó.

En otra tierra de otro país, una persona se dio a conocer. No buscaba la fama, tampoco la prosperidad que no se la diera su corazón...Solo buscaba ser quien era y nada mas...

 

 

2 comentarios:

Campirela_ dijo...

El éxito puede convertirse en una desgracia, todo por la vil envidia.
Eso es lo que me transmite tu texto.
Un abrazo

Susana Moreno dijo...

La idolatría es peligrosa. Un beso