Después del accidente, vino la total ausencia de sensibilidad en su cuerpo. Al principio tomaba determinaciones para intentar mover un dedo, una pierna; algo que de un movimiento, la vida no se habría detenido en el. Pasaban los años y mucho peor los minutos donde la desesperanza anidaba en su mente...Su familia se esforzaba en cariño, atenciones, desvelos y el ya se quería morir. Después del accidente sufría cuando le tenían que limpiar las necesidades cuando sus hermanos o su madre, daban arcadas para limpiarle la mierda pero, todo eso pasó porque uno se acostumbra a todo...
Desde que el gobierno aprobó la eutanasia no dejaba de rondarle por la cabeza esa idea. Hace dos días, vio por televisión a una condenada a muerte de E.E.U.U. que después de intentar ajusticiarla, seguía viva. Sin embargo el quería morirse amparándose en la eutanasia y un día, después de la reunión de su familia, le comunicaron que aceptaban el proceso. Unos días antes intentaba suicidarse aguantando la respiración pero no lo consiguió.
Después de todos los trámites habidos en por haber. La ley dio luz verde a su ejecución. Su familia lloraba fuera de la habitación y su madre quiso estar presente hasta que dejara de respirar y por fin fallecer. Era una muerte sin dolor cuando justo un segundo antes de cerrar los ojos, dos lágrimas de despedida afloraron a sus ojos.
El ambiente era irrespirable. El aire estaba viciado y la oscuridad era total. Un silencio le dio frialdad a sus sentimientos y no tardó en darse cuenta de que no lo habían matado sino que, le había ocurrido lo mismo que a aquella condenada a muerte...¿Cuanto tardaría en morir metido en aquel ataúd?. Ni su madre, ni sus hermanos, ni su padre...Nadie absolutamente nadie era testigo que su muerte real tan real, como ser prisionero de la peor de las muertes...
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