sábado, 2 de enero de 2010

Desengaños

Te he dado
todo lo mío.
Puse a tus pies
mi ofrenda y
lloré tus lagrimas.
Besé tus besos e
intenté curar
tus heridas.
Me calaste hondo
con tus sueños mas
todo era música...
Me pregunto si
alguna vez fuiste tú
cuando sepas que yo,
siempre en todo,
era yo...
¿Sientes un vacío?
Yo solo tengo
la plenitud
de ser siempre yo.

viernes, 1 de enero de 2010

La huída.: "Que se salve quién pueda..."

Aprendemos con facilidad cómo huir de aquello que parece ser un gigante. De alguna manera, no podemos canalizar el tesoro de nuestra vida y se nos van las fuerzas en luchas verdaderamente titánicas. Buscamos fuera lo que tenemos por dentro, ya sea en la gente o en lo material y esas heridas no dejan de manar dolor. Pienso que ese es el mal de nuestro mundo. No perdonamos, no soltamos, solo recordamos cuando nos han herido, en vez de agradecer y recordar lo bueno. Nos falta comprension y humildad para con nosotros, vamos perdiendo energia y oscureciendonos con rencores y odios...
Ante todo tenemos la suficiente inteligencia como para saber que algo no anda bién pero somos tan inmensos, que no podemos abarcarlo todo. En serio pienso que cuesta mucho reconocerse cuando no nos dieron en aprender el secreto de las cosas. Sufrimos y la vida se nos va en ello, soñamos con alcanzar lo que parece inalcanzable y pasan los días sin que ocurra nada. Con fecuencia ese amor que sabemos se derrama y ansiamos darlo lo mismo que recibirlo pero todo se queda en un sueño... Sentirse frustrado con el mundo y con nuestros sentimientos nos trae de cabeza.
Sin duda la huída pasa su factura a la vez que los libros de psicología y autoayuda hacen su agosto, los falsos videntes nos llenan el alma de cosas inservibles, los abogados preparan divorcios y el alma almacena más agujeros que un colador. No me gusta esa gente que se aprovecha de la desdicha de la gente. Entramos en un año más y solo damos pasos al revés en calidad de vida. Corremos huyendo de muchísimas cosas y cuando nos miramos al espejo, nos vemos más feos.

Hace cosa de media hora

Hace nada que he despertado en mi cama. He abierto los ojos y lo primero que se me viene a la cabeza se mezcla con el sueño que he tenido. Algo desagradable donde no encuentras el principio ni el final de nada, como una sensación de estar perdido entre la realidad y la ficción, total, una locura transitoria.
Hoy por fín aparece el sol y da alegría verlo después de todo lo que ha llovido. Espero no perderme muchos atardeceres y tan poco debido a mi trabajo, muchos amaneceres. Mientras escribo Paolo Fresu toca su trompeta como si fuera un lamento que se pierde entre musas escurridizas y me pongo a reir por tonterías que se me ocurren. El humo de mi sándalo se retuerce de manera caprichosa y recuerdo a mi madre cuando me dice que mi casa huele como la de un moro por culpa de ese olor.
Anoche no pasó nada en particular y tampoco me comí las uvas porque creo que da suerte no comerselas. Tampoco me puse calzoncillos rojos y me pongo otra vez a reir porque recuerdo que en una despedida de solteros ( esto es en confidencia ) los chicos hicimos un desnudo integral a las chicas y más de uno llevaba calzoncillos rojos de noche vieja...una verguenza.
Para este año sólo deseo que sea por lo menos como el pasado pues no aspiro a gran cosa. Hace tiempo que rehuyo de las aventuras y soy amante de la calma y los buenos alimentos, de la buena música y poco más. Quizás me encuentro bién porque aspiro a pocas cosas y lo paso en grande con las cosas más sencillas. En fín, de todo lo vivido solo quedan recuerdos buenos y malos y, creo que me hago mayor...con lo que yo era de joven y hace unos días me encuentro una cana en mi pecho varonil...
Para mis lectores prometo no aburrirlos y contarles cosas tan interesantes como cercanas; desearles un año hecho a medida y que la vida nos deje a todos un buén sabor de boca. Desear la felicidad nunca es una quimera pero cuesta llegar a ella, ya lo creo... aún así, pelear por la vida también tiene su sentido...
Feliz año a todos. Yo sigo aquí con Paolo Fresu.

martes, 29 de diciembre de 2009

La música, mi mirada y la lluvia

Suena un piano derramando gotas musicales. Fuera, la lluvia estrella lágrimas de agua en los lugares más insospechados y la gente camina por mi calle mirando hacia el suelo. La ventana llora gotas de agua pura que se aceleran y se paran, que se unen y forman riachuelos estrellándose contra el marco de aluminio; tal y como si este piano en su languidez contagiara la emoción de ese artista en su melodía de compás. Hoy las calles y los campos, la gente y mi mirada tienen una pauta en el tiempo. Por mi cabeza aparecen recuerdos plagados de imágenes y lugares pasados como si la vida y la muerte no se confundieran hasta que dejamos de existir en la memoria. Cada nota le da un toque de color especial a lo que siento y a lo lejos, el reloj del campanario de mi pueblo dá dos solemnes campanadas en un vuelo de palomas...

lunes, 28 de diciembre de 2009

Día de los inocentes

Siento en tu mirada ese calor de mi cuerpo que antes me hacía estallar en escalofríos de pasión y ahora son de miedo. No sé muy bien si es recuerdo de tu amor o de odio...miedo a la soledad o a esa mirada que tienes tan fría y despreciable. Todos los males que me hiciste pasar los he pagado con mis lágrimas y de alguna manera, mi vida se ha esfumado en cada una. Aún guardo en mí aquellos momentos en que fuí feliz contigo, pero chocan con la persona que eres ahora. Mi alma la convertiste en pedazos que poco a poco voy recomponiendo; un puzzle en donde cada pieza tiene un mal sabor de boca...y ya estoy cansada de levar tu cruz. No sabes que significado tiene para tí el respeto a una mujer y tampoco sabes lo maravilloso que eras cuando en tu forma natural, me hacías sentir la mujer más afortunada. Mi vida se ha quedado en nada.
Hoy vivo tranquila sin saber muy bien que camino debo escoger pero necesito tomar una decisión y aún no se si estoy preparada. Me recuerdo cuando estaba llena de sueños y esperando de la vida cada fruto pero, sólo tengo vacios que se me clavan como alfileres. Han pasado días y años esperando verte cambiar. Sigo sin saber que hacer y miro la carita de nuestro hijo y no sé bién pero Dios me da fuerzas por darle un futuro que no sea igual que el mío...Ahora llega el momento de irme. Me voy con mis padres; a la cuna de un hermoso recuerdo para que mi niño crezca con el amor que tú no sabes dar. Me voy con mis padres y a tí nunca te volveré a ver...jamás te acerques a nosotros.

- Ella abre la puerta con su hijo de la mano. Tiene miedo a lo que pueda suceder en ese momento y en toda la calle, se escucha un disparo de escopeta...


Bambú y yo.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Primer y último verso

El amor,
es el murmullo
de ese silencio.
Es caricia del alma.
Es lo que siempre
deseaste en soledad
y que ahora además,
lo sientes en tí.
Conoces su significado
pues sabes que
desde siempre,
es alegría.

A tu primer amor.

Érase una vez

Érase una vez, un niño que nació en una familia humilde; en la cama de sus padres. Era una madrugada de verano allá por el 27 de julio y nació tan pobre, que aún no tenía un nombre determinado. Aquel niño guardó para siempre su raiz infantil y tiene ahora de mayor recuerdos imborrables. A lo largo de su vida tuvo conocimiento de lo mejor y lo peor de la vida, amó profundamente y también conoció el desamor, la enfermedad, la soledad...la nada absoluta. En su raiz siempre llevó la semilla del amor y un mundo interior que se enriquecía con el día a día y ahora, despues de tantos años, aquella voz infantil surge incólume.
Érase una vez, millones de lugares en el mundo plagados de millones de historias; de sentimientos que nacieron en cualquier lugar de un mapa geográfico. Nacieron a cualquier hora del día y conocieron de alguna manera sabios secretos. Sus historias pueden ser afortunadas o, no tanto pero, saben indudablemente que es la belleza y el amor. Alguna vez soñaron con acontecimientos llenos de vida por vivir y de ser amados. Hoy despues de tantos años aquella voz infantil aún la llevas dentro de tí y te habla todos los días...aunque la olvides.
Érase una vez, un niño que nació en un portal de Belén y que al parecer murió por todos nosotros. Su nombre perduró a lo largo de los siglos y aquel niño que nació un 27 de julio, tuvo oportunidad de conocerlo un día. Desde entonces nunca dudó de Dios para lo bueno y lo malo pero por ser humano, aún cometía pecados que se borran con el crecimiento personal y no, con una confesión.
Aquella voz divina venía del silencio del corazón por eso en este cuento, se acaban las palabras de mi pensamiento porque Dios sabe que lo espero en lo más íntimo de mis silencios....
FELIZ NAVIDAD...a pesar de todo lo que ocurre.