domingo, 23 de mayo de 2010

La pesadilla

Daban las cinco de la madrugada y el sueño se hizo de nuevo con él. Quizás su tristeza consistía en no pegar ojo en toda la noche y a esas horas, el silencio también era soledad. La oscuridad se hacía tan fría como helados tenía los pies y el sueño después de tanto rato, se hizo muy profundo...
Con la llegada del amanecer su mente entro en otra fase de ensoñación. Aquella pesadilla le envolvía en una trama cargada de un surrealismo vertiginoso; como si la vida fuera un laberinto donde todo pasa tan aprisa e interminablemente como el peor de los presentimientos...Aquella pesadilla jugaba con el como las sombras del principio. Empieza así:
"La subida a aquella montaña se hacía agotadora. El sudor resbalaba como gotas de lluvia por la ventana y al llegar a la cima, se sorprendió porque le esperaban un innumerable grupo de personas vestidas con ropas de fiesta. Todos le sonreían y aplaudían sin decir nada. Le dieron una copa de champán llena de agua y el lo agradeció sin dejar de preguntarse que era lo que ocurría... De entre todo aquel gentío, salió una chiquilla menuda que le tomó de la mano para conducirlo a una gran esfera de goma trasparente. Allí, había un hombre con una bata blanca que le invitó a entrar en ella asegurándole que no le pasaría nada. Por la boca de Daniel solo pasaban interrogantes de los que nadie respondía y aún así se limitó a obedecer. El supuesto científico lo acomodó en el centro de la esfera y lo rodeó de cinturones de seguridad transparentes también. Entonces Daniel mostró algo de resistencia pero alguien le puso una inyección para calmarlo y empezó a sentirse bien; cada vez mejor. Gracias a esa droga todo le parecía bello y admisible.
La gente rodeaba la esfera y le decía adiós con aplausos y vítores. Ahora sólo se sentía bien. El hombre de bata blanca salió de aquella burbuja atravesándola como por arte de magia e hizo una señal para que aquella enorme esfera comenzara a rodar montaña abajo.
Su cuerpo giraba en todas direcciones sin sufrir ningún daño. La esfera chocaba contra enormes rocas dando saltos vertiginosos para volver a rodar por increíbles pendientes. Dentro el sonido era sordo y la mirada borrosa. Daniel empezó a gritar como un desesperado. Unas veces aparecía en su mirada el sol y otras la tierra tan árida como un desierto. Todo tan vertiginoso que empezó a perder el sentido hasta desmayarse...La bajada tan solo duró dos minutos escasos y la burbuja siguió rodando velozmente por un descampado. Fue entonces cuando en medio de la nada surgió un enorme muro hecho de sillares de piedra tan negros como la noche provocando a la esfera una colisión brutal y rechazando a Daniel a varios metros de distancia hasta detener aquella pelota de goma en la misma posición original. Su desvanecimiento desapareció instantáneamente y respiró profundamente. Aquella esfera desapareció y se vio sentado en mitad de aquella tierra con un gigantesco muro delante.
Miró a su alrededor tratando de averiguar donde se encontraba. Aquel paraje le era completamente desconocido y el muro era tan grande como su duda de saber que era lo que realmente sucedió. Pasaron unos minutos y por fin decidió largarse de allí. Al ponerse de pié, tres muros iguales al primero surgieron de la tierra formando un recinto cuadrado. En pocos segundos la noche apagó el día y entró la oscuridad. Tan sólo se podían ver los cuatro muros que parecían emitir luz en medio de esa noche y Daniel, estaba vencido por la impotencia de no poder escalarlos. Alzó un brazo examinando con la yema de los dedos el saliente de los sillares y su sorpresa así como su alivio le hicieron sonreír. Al ejercer una pequeña presión sobre el borde de la piedra, su cuerpo se elevaba carente de peso y la subida como la bajada de aquel muro, se hizo en un abrir y cerrar de ojos.
Cuando le dió la espalda al muro comprobó que el paisaje había cambiado por completo. El cielo estaba estrellado. La Luna salía por un horizonte más cercano y todo el campo estaba cubierto de vegetación. Le parecía fantástico y la noche invitaba a dar un paseo. Respiró hondamente impregnando su olfato con el perfume del Jazmín y así caminó durante un rato. No sintió soledad ni agobio de estar perdido; todo era agradable e incluso no hacía frío. Apenas sin darse cuenta entró en un lugar boscoso y quiso dar marcha atrás pero por más vueltas que daba no conseguía salir de allí. La frondosidad de los árboles no dejaban pasar a la luz y el ambiente comenzaba a agobiarle. Se escuchaban toda clase de ruidos provocados por las alimañas del bosque. Sus ojos se abrieron de par en par mirando en todas direcciones. La temperatura bajó considerablemente y sus pasos perdidos y pesados huían de algo que parecía que lo observaba a cada instante. La falta de atención y el miedo no miraban donde pisaba. La suerte volvía a jugar en su contra y cayó deslizándose por una pendiente cubierta por una escurridiza lona de plástico. Era completamente imposible poner freno a aquella caída así como la angustia que sentía por no saber donde llegar. Sus manos no encontraban nada a que agarrarse y los pies se deslizaban por un tobogán con zapatos de charol hasta que, llegó al final de aquella pendiente. Su agotamiento le hizo quedarse quieto y poco a poco, el corazón y respiración tomaron su ritmo normal. Un pequeño arroyuelo pasaba cerca de el. Sus aguas emanaban una especie de vapor pestilente que ascendía lentamente. Caminó con mucho cuidado siguiendo el curso de aquella corriente sin poder encontrar una salida en aquel barranco cubierto de plástico.
Los pasos perdidos y la falta de luz le hicieron caer de nuevo por un túnel tan profundo como el infinito; tan perdido y olvidado como el lugar donde estuvimos en otra vida.
La velocidad del deslizamiento aumentaba con inexplicable rapidez. El grito se perdía en la oscuridad. La incertidumbre era aún mayor y sólo sabía que se encontraba ahora en la nada del mundo; en ningún lugar sin memoria; donde la existencia pudiera ser que fuera una mentira. La salida del temible túnel le hizo entrar en otro tiempo pasado. Después de salir despedido y caer sobre un suelo que apestaba a vino y vómitos, descubrió a unos individuos borrachos y a uno de ellos que reparó en su presencia. La cabeza de Daniel comenzó a darle infinitas vueltas por aquella confusión hasta caer desmayado contra el suelo.
Cuando recobró el conocimiento, vio que estaba echado sobre un frío suelo de mármol. Había gran cantidad de gente a su alrededor riendo y aplaudiendo sin cesar. Cuando Daniel quiso saber quienes eran al volver la cabeza, supo que eran las mismas personas que encontró en lo alto de aquella montaña. Todo era una fiesta y felicitaciones. De entre aquella gente salió la misma pequeña que le cogió de la mano. La pequeña, al contrario de todos, lloraba amargamente señalando con su dedito a la pared. Daniel descubrió horrorizado que venía hacía unos instantes de ese tiempo y que había estado allí. En la pared estaba colgado el cuadro de "Los amigos borrachos" de Velazquez.

sábado, 22 de mayo de 2010

Jeff Buckley - Allelujah

Lo más hermoso del arte está en sentir cosas que quizás el autor nunca pensó al concebir la obra. Una vez me pidieron una frase en una prueba psicológica y se me ocurrió esta: "Lo más bello de la naturaleza está en la abstracción que tengamos de ella". La recuerdo porque fue muy aplaudida y sin embargo, lo que quise decir de ella no fuera nada espectacular. A John Lennon le hicieron otra pregunta: ¿Qué quería decir usted en estas canciones? y el respondió que sólo lo supo en el momento que las escribió.
A mi me apasiona la música. Pienso que antes me vuelvo homosexual que dejar de escucharla. La cosa es que casi todos los discos que tengo son extranjeros y algunos de ellos cantados en otro idioma que no es el mío. Aún así, hay canciones que me ponen el vello de punta por su intensidad y la verdad es que nunca se me ocurrió lo que decía su autor. En cambio hay temas en español de los que solo disfruto con su letra a pesar de tener una melodía que deja bastante que desear.
Hace unos días escuche en un anuncio un tema que canta Jeff Buckley se llama "Hallelujah". Para mi tiene una sensibilidad y un magnetismo del que solo traduzco la palabra Aleluya. Pienso a mi entender que su significado será algo religioso pero como la imaginación no tiene limites, podría ser por ejemplo que este músico le salió un contrato en un local de alterne donde los managers, contratan a las estrellas perdidas con un compás de caricias por debajo de las faldas. En todo caso esta canción lanzará al estrellato el mensaje del anuncio de T.V.
Casi seguro que comprender la realidad y crear nuestro propio criterio sea gracias a la inteligencia que nos dieron nuestros padres. A menudo encuentro gente que tiene un talento fuera de lo común y sin embargo son inteligentes para algunas cosas. No porque sean torpes; pienso que no aprendieron a utilizar debidamente el pensamiento. Hay gente tan natural en su forma de ser que despilfarran palabras tan sublimes que cuando les pregunto porque las dijeron dicen: "Pues no lo sé...no recuerdo". Andan tan sobrados en todos sus momentos sublimes que sólo despiertan envidias en los que se estrujan media vida la cabeza para sacar otra media frase. Con frecuencia estos genios suelen ser inocentes...cosa que a los envidiosos les da más coraje.
Sigo pensando que lo más bello de todo este entramado, nos lo da el pensamiento...aunque no lo entendamos.

jueves, 20 de mayo de 2010

Una linea en el cielo

Corría la calle abajo con los bracitos abiertos; cortando el viento con los dedos extendidos y el pelo tan libre como su corazón infantil. El mundo interior era descubrir y experimentar. Sus ojos eran la ventana por donde desfilaban los héroes del cine, la televisión y la novedad de descubrir el mundo. Todo daba la impresión de ser nuevo para el. El cielo se llenaba de rayas blancas como hilos de carretera en el aire...algo que le hacia soñar...aviones que se fumaban el cielo a bocanadas de humo blanco y ruido lejano. Según su madre el cielo era reflejo del mar; espejo de una inmensidad manchada por los aviones con gente mirando desde las ventanillas y señalando con el dedo Dios sabe que lugares. Aquella lejanía se hacía constante en su imaginación y poder volar, era un deseo habitual en sus sueños de mayor.
Ahora le tocaba ser protagonista y sentirse ligero...ahora volaba de verdad. Las nubes eran algodones y montañas esponjosas modeladas por el viento; viajeras lejanas que cruzaban no se sabía cuantos países. Su amiga María le contaba tantas cosas y sensaciones cuando volaba que hasta ella volvía a ser niña. El sol picaba en la piel, la gente eran desconocidos con miles de historias que se juntaban en una fila de asientos y las alturas, no estaban hechas para el. Momentos antes su peso era el de un mortal pero cuando el avión ganaba altura y subía más rápido que los gorriones, sintió que era poca cosa en este mundo. El estómago tenía mariposas que le hacían cosquillas mientras pensaba que algún niño desde algún lugar, lo miraría como un punto más que marcaba una línea en el cielo...

Poesía

Noche de luna llena y embrujada,
locura en mi cuna y pasion en tu cama,
llena de sueño me siento encantada,
dandole vida a un amor que no calla.
.
Noche de luna llena,
de tus manos, de tus labios y de tu mirada,
de tus caricias de terciopelo sonrojadas,
de escalofrios serenos, sobre mi piel dorada.
.
Noche de luna llena y embrujada,
sobre el sol, la luna de estrellas embriagada
sobre el aire, el fuego y el agua dulce y salada,
conjuro eterno, amante de madrugada.
.
Noche de luna llena,
dandote mi corazon, ofreciendote mi alma,
regalandote mi vida, desnudandome sobre tu ansia,
gritandote un te amo, llorandote de esperanza...


Ángeles.

miércoles, 19 de mayo de 2010

El pecho de mi amiga

En ocasiones la vida
vuela con lo que no es.
A veces sentimos cosas
y pueden ser o no ciertas
pero, es cuando el sentir,
se hace más cercano...

Nos sobran los vocablos
sin necesidad de mirarnos.
Sólo un presente cual
horizonte queda tan cercano...
tan lejos y tan cerca...
tan cerca de mis manos.


Angeles y yo.

Soñando de ida y vuelta

Por un momento,
dejé de soñar.
Miré la realidad y
quise vivir el presente
mas...
en otro instante,
mi vida se fué
con otro sueño...

Para Angeles.

martes, 18 de mayo de 2010

Nunca el mejor comienzo

" En las tardes calurosas, pesadas y asoladas de este pueblo, caminaba un hombre mayor por una calle bastante empinada. Daniel estaba sentado en el bordillo de la puerta de su casa con un bocadillo entre las manos y una gota de sudor en la frente"...
Nunca jamás hubo un principio tan recordado para mí como fueron justo esos recuerdos. Ellos me dieron pié a enseñar todo ese mi mundo interior. Esta afición por escribir nació del azar y gracias a esas pocas frases que son recuerdos de mi infancia. Ahora me siento lleno por dar salida a esas cosas que solo se cuentan en esta intimidad... Mi afición por escribir nació justo por casualidades de la vida y por eso me hace pensar en todo aquello que llevamos dormido sin explotarlo.
Si te paras a pensar, recordaras la maravilla que tiene tu mundo interior y sus posibilidades...

El cuento decía así......

Miró sus manos dispuestas a ambos lados del asiento. Por un momento creyó que eran las de un desconocido; que esas manos no eran las que toda la vida le habían acompañado. Ahora estaban arrugadas, con la piel flácida y cubiertas de unas manchas que un niño hubiera asegurado que eran de café con leche. Todo había cambiado. Sus pasos se habían tornado más lentos y torpes, sus fuerzas, sus reflejos, los errores que antes no cometía, la visión general de la vida, el trabajo que le costaba cada mañana levantarse...el sueño y el cansancio a deshoras. -El paso del tiempo nos va destruyendo poco a poco como el azúcar lo hace en un diabético-... pensó.
Una voz repentina le hizo salir de su reflexión. El encargado de la estación informó por megafonía que el autobús tardaría en salir.
Una mujer con su hijo de corta edad tomaron asiento justo enfrente de él. Abrió su bolso y sacó un bocadillo envuelto en papel. El pequeño lo tomó entre sus manos y lo examinó con detenimiento para decirse por donde empezaría a devorarlo. -!Que te aproveche!- le dijo al niño mostrando este un aire vergonzoso.-¿Dónde van ustedes?- les preguntó. -A Córdoba- dijo la mujer.
Los recuerdos de la niñez le hicieron dar un nuevo salto en el tiempo. Sacó de su bolsillo la libreta que siempre llevaba y anotó:

" En las tardes calurosas, pesadas y asoladas de este pueblo, caminaba un hombre mayor por una calle bastante empinada. Daniel estaba sentado en el bordillo de la puerta de su casa con un bocadillo entre las manos y una gota de sudor en la frente. Observaba como se acercaba este hombre por la acera de enfrente con la mirada puesta en el suelo y sumido en sus pensamientos.
De repente, se oyó un rugido, un rugido como salido de ultratumba que a Daniel le produjo una especial admiración. Era un pedo que le llamó una atención muy especial y al protagonista, le hizo levantar la mirada del suelo y asegurarse de que nadie lo escuchó. Pero vio a Daniel riéndose tímidamente. El, con una mueca simpática le dijo: " -En esta calle hijo, hay ratones ten cuidado que no se coman el bocadillo-". Daniel hizo la misma mueca y de un salto entró en su casa.
Su madre estaba de limpieza y fregando la casa. Le regañó diciéndole:

- ¿!no te he dicho que te quedaras en la puerta para que no me pises!?.

- Ya lo sé pero hace mucha calor y no la aguanto.

- !Bueno pues no te muevas de ahí que ya mismo te baño!.!Tu quietecito!.

A Daniel no le gustaba mucho eso del baño. Sobre todo y lo que más odiaba, era cuando su madre le frotaba la cara con una manopla llena de un jabón tan oloroso y tan espumoso que lo dejaba sin respiración. Tampoco le gustaban mucho las alabanzas que su madre exclamaba acerca de su pito. De lo que si estaba seguro es que no era de "oro" y tampoco tan grande como una "olla"... de la cocina.
Eso sí, lo que realmente le gustaba del baño pasado el martirio, era jugar con la espuma hallando formas imaginarias o transformándose en un barco que cruzaba el mar de su bañera. Su madre lo dejaba un rato disfrutar del agua pero a la hora de sacarlo, el se oponía rotundamente alegando que el agua estaba aún caliente. -¿!Pero si estás tiritando y con los labios morados!? AY POR DIOS ESTE NIÑOOOO!!.
Ya vestido, de un salto volvía a la calle como alma que lleva el diablo. Era atardecer y siempre disfrutaba observando los tonos rojos y anaranjados de la puesta de sol. Para sus ojos aquel espectáculo nunca dejo de llamarle la atención.
Visitaba a su vecina Juana la cual nunca tuvo hijos y según su madre siempre la conoció así de vieja. A el no le agradaba mucho esta anciana. La visitaba no porque su madre lo mandara sino, porque después de soportar el alubión de piropos y de besos, le daba algo de dinero.
Con el carrillo rojo y lleno de cariño marchaba para el parque y se compraba chucherías que no compartía con nadie. Siempre decía que guardaba unas pocas para el día siguiente y si acaso, dejaba que algún amigo le diera una chupada al regaliz pero... no era corriente.
En el parque jugaba a todo lo que se terciaba y lo que más le gustaba era ser el capitán; algo que casi nunca pudo ejercer porque su amigo Gonzalito eras más dominante y más fuerte..."
Unos golpecitos en el hombro le devolvieron al presente. La madre del chiquillo con voz amable le dijo que se diera prisa sino quería perder el autobús.
Con prisa dejó en el asiento lo que tenía en las manos y tomó el paraguas. Nadie advirtió que dejaba parte de su niñez en aquel banco de estación...

-------------------------------------------------------------------------------------

Ahora mi recuerdo se vuelve más reciente y no olvido a quién me animó por seguir escribiendo. A veces soy tan tonto que necesito un achuchón y con creces me lo están dando. Mi amigo Ángel hizo que casi con esas tres frases me animara a escribir una novela corta y, tanta gente que vino después como mi amigo Pepe y demás amigos conocidos y desconocidos como esa persona de Antequera que me visita todos los días.
Hace cosas de dos meses o más que no tengo mucho aliciente por escribir tan a menudo como quisiera...quizás sean los cambios de tiempo. Entro en el blog por curiosidad de ver quien me ha visitado ese día y me encanta saber que no se olvidan de mí.: GRACIAS.

Domingo... Buscador.