miércoles, 12 de agosto de 2015

La mala educación


Nos empeñamos en dirigir la vida de las personas que más queremos y es posible que le hagamos daño. Como una obsesión intentamos hacerlos felices porque ya hemos vivido las experiencias que les esperan; nos creemos maestros de la vida sin saber que nos equivocamos tremendamente...Es difícil la educación a la libertad para unos padres que tuvimos y que no saben apenas leer. Intentan manejarte por tu bien con castigos que no entiendes hasta minarte la vida y sin saber el daño que causan. Nuestros padres darían la vida por nosotros y se comerían el peor bocado para que creciéramos sanos y sin embargo, nuestra vida de ve cohartada y muy limitada con sus prohibiciones en post de desearnos lo mejor...Cumplimos años y con 20 no sabemos pelar una manzana porque nuestra madre con mil amores nos la hace cascos y hasta nos casamos y es entonces cuando realidad pasa factura con desengaños y separaciones...Es jodida la existencia y la condena a no saber defenderse en la vida porque nuestros padres, desearon lo mejor para nosotros. Las casas se llenan de libros de auto-ayuda y los psiquiatras no dan abasto en recetar a gentes que no tenían que estar enfermas...Cuantas personas insustituibles pierden sus facultades y engrosan la sociedad como fracasados e inútiles. En estos momentos, la educación deja mucho que desear y hay hasta programas basura en la radio que es para escucharla...El amor de nuestros padres es sin duda admirable para desquitarnos los sin sabores que ellos pasaron mas, nunca jamás por desgracia, conocieron la libertad que como a ellos nos privaron.


martes, 11 de agosto de 2015

El dolor de la soledad


La gente se siente sola y eso es algo insufrible. En alguna ocasión la hemos sentido por muchos motivos y es en la vejez, un arma de doble filo. Vivo solo desde hace años pero a partir de mi independencia, nunca sentí la soledad y es más, la busco al sentir a mi corazón...Se esperan muchas cosas de la vida y la gente sueña sin parar con un mundo mejor pero su corazón no espera exigiendo con dolor de soledad...
Han pasado soles, lunas, estaciones y años de mi soledad para vencerla mas la soledad en el sentir, aguarda en un lugar del camino para vencernos. Es poderoso su dolor...Alguien dijo que la soledad es por la falta de compañía y no lo comparto en absoluto...
Presten atención a sus sentimientos sin depender de nadie ni de nada. Escuchen a su corazón y jamás olviden que la soledad es por causa de ustedes mismos y de nadie más...


domingo, 9 de agosto de 2015

El último de los Gumede



Me llamo Ildefonso Álvarez Gumede. Soy ciudadano del Reino de España y del mundo entero por gracia de Dios pero en particular, de la localidad costera de Isla Cristina (Huelva) . Desde hace años inmemoriales mi familia vive en esta provincia para llevar con orgullo el apodo de "Los zahinos". Siempre me extrañó este alias por tener mi familia tan oculto el pudor de un pasado lejano pero... tan noble como el que más. En toda la estirpe de mi descendencia por parte materna tenemos la marca del mismo pasado justo en los labios, ya que poseemos unos enormes labios en honor a un antepasado llamado - Abeeku Gumede-. Fue ciudadano cristiano de esta localidad, monaguillo suplente y afamado cantaor de flamenco desde que se descubrió su facilidad en entonar los más variados palos del cante jondo. Era tan conocido como el más afamado cataor de la actualidad y quizás la mejor herencia que nos dejó, no fueron sus labios colgueros sino su magnífico oído capaz de apreciar de un solo golpe cualquier estilo de música sea del país que sea. Sin ir más lejos, mi tía abuela de 90 años Encarnación Gumede García, le encanta Frank Zappa y Miles Davis además de escuchar con regularidad a su amor platónico: Van Morrison. Abeeku Gumede era poeta pionero del mestizaje en el sentimiento y la mayoría de la gente de aquel entonces no entendía muy bien sus mensajes mestizos. Decía algo así como...

Oh!! Bella luna de Isla Cristina como en la sabana de África.
Vine de la nada buscando hospitalidad
y encontré además amor.
Mis dioses son ahora un Dios y
pienso en lo ambiguo que es el ser humano.
Culturas diferentes para quién no las ha vivido.
Palabras que se enredan entre África y España.
Maestro, tú que me enseñas latín para ser cristiano,
¿crees en verdad en el idioma escrito?
No
El idioma no tiene palabras.

Decía que África y Isla Cristina eran para el una única tierra. Cuando recitaba aquellos versos, había gente que no entendía para nada su significado y gente seguidora de su historia que lo consideraba un santo reencarnado en una piel negra; alguien a quién venerar pues en la vida se había conocido persona tan sensible a todo con una piel tan negra y brillosa como la de aquel hombre venido de ultramar... Así, Abeeku Gumede fue venerado como un enviado del divino y...hasta sabio artista.
Su mujer se llamaba Felisa Fernández Fernández y era natural de dicha localidad. Fue mujer sencilla y simple de pensamiento tanto como descuidada en el vestir por no ser coqueta. Era adicta a las coquinas que recogía de la playa de Isla Cristina al bajar la marea y algo dada al vino de la barrica de su padre porque decía que la ayudaba a estar más cerca de Dios y de su tristeza. Al parecer, no era agraciada en belleza y según decía mi madre, tenía un tic nervioso que le hacía dar guiños por doquier a cualquier persona con la que se tropezara y hasta hubo incluso lenguas que decían eso de que alguna mujer de dudosa reputación también se los guiñaba. Así pues, fue considerada como mujer promiscua y pecadora de ambos sexos...
El encuentro de Abeeku y Felisa fue toda una sorpresa. Ella, como cada atardecer, recogía coquinas para la cena y él, consiguió llegar a aquella playa huyendo de un barco cargado de esclavos con dirección al muevo mundo. Felisa era algo miope y a la poca luz del atardecer, le pareció que era un ser con quemaduras oscuras buscando alivio en las aguas del mar. Al acercarse, comprobó que era un hombre desnudo de piel oscura y mirada asustadiza. Hablaba alguna lengua desconocida y Felisa le ofreció su hospitalidad.
Pasaron los años y hubo descendencia. Pasaron las generaciones y la piel se fue aclarando más y más en sus descendientes aunque los labios y el oído musical de Abeeku Gumede, seguían dando fe de que alguien que vino de ultramar dejó su huella. Las malas lenguas pusieron a mi familia " Los zahinos" por el color de nuestra piel y en el día de hoy nos llaman así por cariño más que nada.
Veo en los telediarios una inmensidad de mujeres embarazadas...niños que a su corta edad ya son hombres...gente que sólo busca trabajo y algún dinero para enviar a su familia y que cruzan el estrecho a sabiendas de que todo puede ser un sueño muy caro de pagar.Así pués a mis 50 años y viendo que mi segundo apellido va a desaparecer por falta de descendencia directa, no veo que por vergüenza deba de ocultar la historia de los Gumede.
Ante todo el apellido Gumede es la huella de la libertad y no del dolor. También de la vida por vivir...

martes, 4 de agosto de 2015

domingo, 2 de agosto de 2015

La prolongación del sentir



El resultado de la vida no es un momento sino, una continuidad. La imagen tomada se hace en un click que resulta ser el pasado de tu pensar. Si remuevo los sótanos de mi corazón está plagado de puntos de inflexión y de cosas casi irreparables...Pero la vida después de ese click sigue y sigue con momentos nimios que se adhieren a nuestra memoria y sin saber por qué son como respuestas certeras después de pasado el tiempo...Es una pena ver cómo personas cercanas dedican su tiempo a hacer daño en lugar de seguir tu ejemplo o el mío. Nunca se debe de olvidar al corazón ya que por ser sabio nos reclama deudas en la conciencia...La felicidad es relativa para cada cual en valorar el mundo pero jamás me cansaré de decir que la base de todo, es algo agradable que nos hace ser buenas personas...Esa es la continuidad como resultado de la vida.

sábado, 1 de agosto de 2015

Impresionismo


El corazón de muchas personas es claro y no hay error...Sin embargo el talento está oculto y no lo sabemos distinguir en ese preciso momento. Nos vamos impregnando de las personas que conocemos a veces con prisas y otras menos. En su forma de ser, guardamos retazos de ellas por ser sabio nuestro corazón que no alcanzamos en la conciencia y es que, quizás alcanzar ese talento, es falta de nuestra madurez o nuestro atino.
Profundo es nuestro sentir si queremos sentir...
Pasan los días lejos de esa persona y aquellos retazos vistos desde la distancia, nos dan una clara imagen en valorar lo que no supimos apreciar...Es de lamentar mi poco atino por culpa de cosas que tengo que superar para llegar a mi corazón...y aquella mujer que guardo en mi memoria es una pintura impresionista que jamás aprecié cuando estaba cerca con defectos y que ahora, en la distancia, es perfecta.




Canto a la lluvia


...y de la lluvia femenina la tierra seca de sol a sol dió su fruto. Miradas secas se hadrataron de pensamiento al recibir tan dulce licor del cielo...Ahora, pueblan las aceras miles de personas alegres y cantan los niños canciones del cielo prometedor por recibir el fruto de las nubes. Allá en la estrellas Acuario llora dicha de felicidad en un verde que las personas sensibles vemos aún más verde y el azul, más azul...