domingo, 28 de julio de 2019

La bella durmiente de Granada




Por ser flor azul, estaba merced de lo incierto pues, era un año sin lluvia del cielo...Todas las flores competían en esplendor y sobre todo si eran regadas por un jardinero pero ella, era una amapola libre de cualquier jardín. Algún niño pasaba y le decía a su madre que aquella flor moriría pronto, que había que regarla porque en realidad era hermosa...Del tallo enfermizo, nació la flor mas hermosa de Granada de ello lo decían todo el mundo qu pasaba de camino al supermercado. Ella sabía que iba a morir sin remedio pero, aquel niño, trajo una botella de agua para regarla. Amapola lo agradeció profundamente pues de vez en cuando la regaban mas que todo, por su belleza y la delicadeza de nacer en verano cuando su época es la primavera...

De esa manera, la gente que iba al super, al verla tan hermosa, siempre le ragalaba algo de agua y de cariño...hasta algún poeta recitaba tal maravilla de Granada en la puesta de sol de San Miguel donde los enamorados se enamoraban aun más escuchando los versos que nunca van a ninguna parte...

Pero ella se sentía desdichada en medio de tanta gente que la quería pero, agradecida para calmar su sed.

Pronto llegaron los vientos a Granada y ella, estaba cargada de esporas para repartir y unas se fueron al patio de aquel niño que la regaba o al tejado de la catedral, a la maceta de un balcón de un enfermo o al mirador de San Miguel pero ella, por causas de la edad murió con aquella tristeza que no la dejaba vivir quizá por no encontrar el amor...

El verano se resistía a pasar pero sus semillas estaban por todo granada y en los rincones más desconocidos. Llego la primavera y Amapola azul volvió a florecer con miles de flores sembradas por todas partes; hijas suyas en belleza y explendor pero, en el patio de aquel niño que siempre la cuidó, floreció ella como de una reencarnación. El niño la reconoció entre miles pues dándole un beso en un pétalo, Amapola se volvió la mujer mas hermosa de Granada y de mi corazón como un detalle a esta flor, nació este cuento de la bella durmiente de Granada...







Montmatre





 De pelo moreno y pantalón corto, la vi pasear. Ella era francesa; una desconocida para hablarle pues yo no sabía francés...A una distancia prudente mi corazón la seguía con el deseo en llamas. Ella se percató de mi e incluso debido a mi cara de tonto enamorado me dió una sonrisa de complicidad. El tipo que la acompañaba rabosaba de tatuajes en los brazos y en las piernas pero ella, no. Su piel era virgen de dibujos pero sutil al tacto.

Montmatre era el barrio de los sueños encontrados; pensaba al reconocerla como un deseo que se acababa de cumplir hacía 45 minutos justo cuando menos lo esperaba. Ella sabía que la seguía. En una terracita de verano se sentó con aquel tipo que también había reparado en mí; me miraba con cara de pocos amigos pero sabedor de que aquella delicia de mujer no pasaba desapercibida para nadie...Entré en la barra oscura deaquel bar, tan oscura que ellos no podían saber de mi atención para deleitarme de aquel cuello, de aquellos pechos, de aquellas piernas, de aquella sonrisa...Le hice una seña a la camarera para pagarles el café; invitarlos por lo menos para que ella tuviera memoria en lo sucesivo.

El camarero hizo una indicación de mí y ellos, con la iluminación del sol y la oscuridad de la barra no supieron a quién podían dar la gracias. Ella no quiso entrar porque aquel tipo lo impidió y se fueron calle abajo buscando una sombra.

Yo los seguía y mi mujer ya me esperaba en el Hotel pero necesitaba saber de ella...El móvil sonaba en mi bolsillo y mi deseo ciego aumentaba detrás de unas piernas soñadas allá donde las hubiera.

Ella le hace una seña a aquel tipo musculoso y el se vuelve hacia mí como una advertencia en serio. Me temía lo peor. No sabiá qué decirle y le di la mano en son de amistad pero el la tomó con tal fuerza que sus ojos estaban ya a diez centímetros de los míos. Quise separarme, quizá responder con un puñetazo pero fué su puño quién lo hizo.

Caí al suelo como una fruta madura y ella, el amor de mi vida quiso interesarse por mí con dolor de empatía y yo, en el suelo con la cara llena de sangre, ví que puso en el bolsillo de mi camisa una tarjeta...y se fué para no verla por siempre jamás.

Mi mujer se llevó un disgusto al verme y mis hijos no daban crédito a cómo tenía la cara. De vuelta a España, entra la ropa sucia vi aquella tarjeta y un nombre; su nombre con una dirección por internet. La busco esperando encontrar algo y ella estaba allí desnuda; fruto de un artista que la pintó aún mas bella si cabe y una fecha para una exposición de arte en Madrid, mi ciudad. El día llegó y ella, que era la pintora de su cuerpo se acordó de mi. Se acercó como venida de otro tiempo; de un sueño que sin saber cómo, se hizo realidad...


 Él seguía con cara de necio, mirando los cuadros expuestos, todos ellos de la misma modelo y artista. Eran lienzos de juego de espejos, de torsos sin pecado, de amaneceres de cama y de verano. Los asistentes se fueron marchando, y cerca de las ocho de la tarde, la luvia quiso poner la excusa perfecta para acompañar a su sueño hasta el Metro.

Ambos sabían, por el juego previo de miradas, que el destino de sus pasos en las mojadas aceras no era la boca de metro de Sol, pero llegaron a bajar las escaleras, por dar una oportunidad a los convencionalismos. Entre el barullo de la gente, se abrazaron como estudiantes por un día, se besaron con la pasión de la experta sabiduría de la vida, se acariciaron como ene el ultimo momento de sus vidas. Más tarde, percatándose de la realidad, esquivada y anhelada a un tiempo, se dejaron de mentir. Entraron en la habitación del hostal de ella, tomados de la cintura, sin dejar que los juegos de los miedos entraran con ellos.

El vals de los juegos del amor se puso en marcha. Escribiendo el bolero de esos amores que apuestan al todo o nada, la madrugada se vistió de anaranjado despertar en brazos del otro, abriendo así una nueva vida para ambos, sin novios tatuados ni familia de anclaje. El azar había tenido la culpa, como siempre, de un paso sin marcha atrás.


Albada Dos y Buscador






viernes, 26 de julio de 2019





Cada día se desliza en arena de reloj...Pasan los años con una velocidad que no tiene freno y, nos estrellamos con el cumpleaños que nos aguarda en recompensa. Ya son 51 los que me caen encima. Buscador ya tiene goteras de edad y de salud.

Nací el 27 de julio al amanecer de un sábado. En la misma calle donde vivo y casi en la misma casa. Ahora vuelan los recuerdos de aquí para allá pues en cada rincón de mi calle  me espera uno. No sé cómo he sobrevivido a huracanes pasados donde ni yo mismo apostaba por mi...Aún me siento joven de espíritu eso sí y también de cosas que hago mas que todo, para matar el tiempo. Disfruto de cada cosa cual si fuera una mosca que persigue al viento y a veces, también caigo en la gravedad del momento que me atrae a la tierra pleno de madurez.

Este día siempre lo quiero pasar solo en mi casa. No hago nada de particular pero en mi sentimiento está la cuenta de otro año sin saber qué sucederá en los 12 meses siguientes. Un paño de sentir vela mi corazón y con él me despido hasta no se cuando porque sigo sin tener ganas de escribir....

Os deseo feliz día.





martes, 25 de junio de 2019

Esa voz que no cesa






 Levamos anclas a las siete de la mañana. Me despiertas con el susurro de la brisa cuando entra por mi ventana y me tomas de la mano...

Desayuno en un monólogo que mas que una ausencia, parece agradable como la infusión que tomo. El día abre la luminosidad de una forma diferente porque es mágico lo que siento. Mis manos acarician todo aquello que tocan y hasta la tostada sabe a pan recién hecho en una sucesión de cosas sencillas donde te disfruto.

Enciendo la televisión con sus primeras mentiras y en el teletexto, el horoscopo me augura un buén día...floto pleno de sentimientos livianos como el aire que respiro. Un sentimiento agradable viene de mi tacto, de mi sonrisa solitaria, del regusto de la tostada con aceite o de aquella fotografía a una gitana casi robada que tanto me gusta...Todavía hay silencio en mi calle.

Pasa la mañana envuelto de aires soñadores. Poco me importa la gente con la que me cruzo si no me llaman la atención...y te cuento las cosas que me hacen sonreir o emocionarme por ser sensible. En los acensores me llega el perfume de desconocidas aspirando el aroma por si algún día te regalo uno pero, no, no lo encuentro prque tu eres más especial. Las aceras de Córdoba son una colmena de gentes silenciosas en su interior. Hay una vagabunda española que siempre me mira. Ella es joven y atractiva. Sentada en el suelo con su cestito, peinada y limpia pero, pidiendo. La veo en la calle Cruz Conde o en Ronda de los tejares y siempre me mira con honda pena...

A veces me pierdo contándote cosas y tú como siempre me prestas atención; casi devorándome en mis ocurrencias y siempre en silencio...No puedo evitar sentirme también triste o cómo puedo ser mejor persona para cazarte. Llegan las doce del medio día con un sol justiciero y mañana se espera ola de calor.

De nuevo en soledad me voy a mi pueblo con música de los 80 disfrutando de mi conducción prudente. Vuelvo a mis monólogos y a mi mundo interior. Cuando menos me lo espero llego a casa y ese sentimiento agradable no me deja ni un momento cuando en la sencillez de este día, vuelvo a ser feliz...pero algo melancólico...



Amigos todos:

Durante una temporada voy a dejar de escribir por causas personales. Los llevo en el corazón por todas esas sonrisas que me arrancaron y me estimularon para tenerlos cerca. Disfruten del verano y más que todo, de las cosas que le cuentan a su corazón, las escriben y se hacen voz cuando los leo...

Besos de Buscador.





miércoles, 19 de junio de 2019

El silencio










Anda sin materia alguna por el universo y es compañero recibido y otras odiado. Se hace patente el silencio arrastrando sentimientos de soledad, incomprensión, esperanza, compañía, fiestas; como si fuera una salsa que acompaña a todos los sentires humanos, el silencio se hace presente...A veces, el silencio da sabiduría al corazón, saben ustedes que el corazón carece del lenguaje de la palabra y es tan íntimo como silencio que da una solución con un golpe de corazón...

El silencio se siente en una mirada, en el tacto de las manos, en los besos, en la naturaleza, en la muerte, en las cosas intimas que se nos despiertan, acostados, trabajando y así, infinitamente, el silencio nos llena con su sabor carente de sustancia...

En estas fechas en especial, hay muchos silencios. No lo tomen como a un enemigo porque es natural en su esencia, tomenlo si quieren como algo para aprender en una borágine de comunicación donde el silencio subsiste a duras penas...

Con el silencio la gente ora a Diós. Con el silencio de comprende al Amor. Con el silencio se madura. A pesar del silencio, no tiene por qué haber sentir de soledad y con el silencio aunque sea una milésima, se toman las decisiones más importantes...

El silencio a veces también trae depresión y deseperanzas; soledades que atacan el alma. Entonces es duro el silencio porque crea tormentas interiores que arrasan las almas de las personas...

En esta noche de silencio, escribo. Adoro mi soledad y mis sentimientos arrasan fronteras sin pasaporte intentando llegar a tu corazón y, todo es silencio hasta que estas palabras, se hacen voz en tu pensamiento...

Aganse amigos del silencio debido a que ustedes son silencio muchas veces...



lunes, 17 de junio de 2019

El principiante y la princesa






Era terco en todo; nada sabía de la vida hasta que la conocí por casualidad. Jugaba y se burlaba de mi enseñándome secretos del corazón cada vez que la vía en diferentes sitios. Me pasaba las horas dándole vueltas a mi pensar sobre por qué de esa manera, por qué de esa palabra o qué encondía aquel gesto...Ella era maestra por naturaleza que me eligió como alumno. Casi lejana no podía tocarla a un metro de distancia mientras mis deseos ardían en la hoguera para poseerla. Siempre iba delante de mis pasos, de mis gestos, de mis palabras, de mi pensamiento...Pasaba el verano del 89 a punto de dejar la pubertad a buén recaudo y mi amor aprendía en el silencio de sus labios, en el sonido de sus pasos, en aquella sonrisa picarona que me invitaban a poseerla. Agosto llegaba caluroso, el mes de julio fué de aprendizaje y el resto del verano, para seducirla con mis armas más poderosas. Aprendí a no hacerla caso un día trás otro y eso la sacaba de quicio. Aprendí a decirle que yo estaba allí en el silencio y la maltrataba con chicas que lejos de dejarme, aumentaban sus deseos de poseerme...Le hablaba con la dulzura, la firmeza, la originalidad del buén humor; enseñando mis armas seductoras de puertas abiertas a otras chicas que se desacían también por mí. A veces daba una tregua para saciar su sed y le regalaba cosas impensables que no valían nada; como un broma que la volvía loca. Pero mi juego se hacía más persistente hasta que una noche, se me acercó ardiente como una luna roja...Casi lloraba diciéndome que qué había pasado con nuestra amistad que poqué la trataba así...aquella noche estaba preciosa. Se había arreglago como una actriz de cine para mí. Comencé a hablarle en el oido para que sintiera mi aliento en el cuello y ella ronreía por las cosas que le contaba. Esta medio borrach de deseo cuando comencé a besarle el cuello y del cuello, a mi primera noche con ella...


Fué el verano de la inocencia



El maravilloso camino de la vida







Nació con la maravilla por descubrirse el día menos pensado...Su corazón tenía sensibilidad para realizar cualquier cosa y, se puso a danzar por la vida casi sin tocar los pies en el suelo. Era ligera como el viento, bondadosa en sus actos y con un amor que contagiaba a su familia. Como un esponja, su corazón absorbía vida allá donde fuera pues era mágica para interpretar aquello que la devoraba sin apenas esfuerzo.

Pasaron los años y vino la madurez. Como un aullido su alma le regalaba cosas del interior. El lado silencioso de su cabeza escondía secretos que por casualidad fué descubriendo. Tal era su fantástico mundo interior que su mente se abría y abría a lo desconocido y, encontró la paz de su corazón; una vocación oculta para regalar sabiduría a través del yoga. Ella danza y danza para sus adentros en el precipicio del infinito. Cada rincón de su mente, cada enseñanza, lo recibe el corazón amigo para volar mucho más allá de las estrellas sin moverse del sitio y, es tan maravillosa esta vida, que andar y descubrirse sin apenas coste, un día será visitada por una piedra filosofal; la sabiduría, tantas veces buscada y rebuscada por el hombre que se siente solo pero, con un futuro por escribir...

Para Lola