lunes, 8 de junio de 2020



No te despiertes cuando cosas tan bellas caen como gotas de lluvia en tu ventana. Deja tus sueños en tu memoria para saborearlos y escríbelos en un verso tras otro...Besa al amor y derrítelo como helado en tu boca; saboreando su sabor en juegos con el paladar y hazle saber que estás ahí, siempre suya miestras la lluvia cae por el escote de tu pecho...




Huyes. Pero tu sombra te acompañará como te acompañan tu pensamientos allá donde vayas...y pensarás en cosas, quizá en lugares lejanos por donde ahora te escapas como una niña traviesa. Serás la reina de muchos corazones sin saberlo porque eres importante y cuando te canses de huir, verás que no has ido a ninguna parte porque en este lugar como tantos días, yo te esperé...


...y después del sueño





Esta noche como todas te acostarás. Quizá hagas el amor o no dormirás tan pronto pero al final, el sueño te alcanzará. Tus sueños serán con historias increíbles para psicoanalistas que al poco de despertar olvidarás lo más seguro. Poco a poco, nuestro bendito sol dará la vuelta al mundo de forma incansable; dejando atrás otros amaneceres y otros atardeceres... La luz bañará tu hogar y tu mirada como un milagro de la creación; como la prolongación de lo que dejaste pendiente en la noche anterior...y como canta Serrat: Hoy puede ser un gran día...

Feliz noche



domingo, 7 de junio de 2020

La confesión



Un atardecer ya estaba agonizando. Lo médicos le dieron el alta para que no muriera en el hospital. Estaba sedado pero lúcido. En el pasillo su mujer y sus hijos hablaban con el médico llorando; el los escuchaba.

Se acecaba el verano. No sabía qué día era sólo que era junio cuando en lugar de estar en el hospital tendría que estar pensando en las vacaciones...Fueron días duros para terminar muriendo como tanta gente que se agarra a una espranza que se convierte en una mentira. Se sentía estafado por la vida; hasta de sus sueños cuando se prometía mejor calidad de vida para disfrutarla, para hacer lo que a uno le plazca sin tener que aguantar en el trabajo principalmente. Algo le carcomía por dentro para enfurecerse con el destino.

Estaba anocheciendo.  El celador conductor y su hijo lo entraban en casa. Tenía oxígeno, calmantes, pañales, compañía y una cama ortopédica que la asociación contra el cáncer le cedió gratuítamente. La gente que más quería comentaban fuera de la estancia con murmullos que no cesaban. Alguien lo saludaba con simpatía para darle ánimo o le cogía la mano para ofrecerle el calor humano...La noche estaba tranquila y por la ventana entraba una brisa agradecida que le rozaba la cara. Todo el mundo se fué a dormir porque segúramente la agonía se prolongaría algunos días pues todos estaban agotados de tanto hospital; se irían turnando cada tres horas.

Venían imágenes del pasado; de cuando era niño y su madre se quedó viuda; de cómo supo qué era la escasez y la vida dura para salir adelante. Se paseó con memoria meticulosa a lo largo de toda su existencia; de cómo engañaba, cómo se acostaba con otras mujeres de forma cobarde, cómo engañó a personas que pusieron su confianza o cómo se puso al servicio del dinero por encima de toda su familia y amigos. La conciencia no le dejaba en paz ni un momento porque al final el engañado era él mismo. Había cosas que ya no sabía si eran verdad o mentira cuando era un actor. Se pasó la madrugada en completo silencio si no fuera por la maquina del oxígeno que lo ayudaba a vivir...Qué ha sido de mi vida, se preguntaba cuando ahora justo al borde de la muerte aparece su conciencia también mal trecha. No podía dormir. Fueron tantas las fechorías que le pesaban como el plomo.

Al amanecer supo que en pocos minutos su vida se acabaría. Ya estaba vencido. Pasó toda la noche en plena confesión con el mismo e hizo balance de su vida...Una angustia le recorría por todo el cuerpo. Levantó la cabeza como quién quiere agarrarse a la vida pero las fuerzas ya se acabaron. Su mujer regresaba con agua cuando descubrió el cadaver y los ojos abiertos perdidos en la profundidad...


viernes, 5 de junio de 2020

Juana la loca





 Las virtudes y las facultades están en guerra con lo contrario. Alcanzar la paz interior puede costar bastante y por una tontería de nada como se suele decir, "se forma la mundial"...Hay quién no está de acuerdo con su físico y hay quién no se soporta por su forma de ser para limar esos defectos o fomentar virtudes. He conocido a depresivos por no soportar su nombre, así de simple. Los padecimientos humanos han creado ríos de tinta y han realizados obras tan magníficas que sin ese defecto nunca jamás se hubieran realizado. Así pues es laboriosa la mente humana a la hora de afrontar un problema personal. Los sentimientos dejan de ser maravillosos cuando sufrimos. Quién no sufre puede mofarse por el defecto ajeno porque lo ve sin importancia y cree que es perfectamente salvable pero quién lo padece, puedo asegurar que es una auténtica tortura...

Aceptarse requiere un ejercicio de humildad sin mas. Cuando una persona según lo establecido va contra natura, puede decirse que el mundo entero está en su contra y me refiero a los homosexuales, bisexuales o cualquier desviación que se esconde en el corazón. He conocido a personas que darían su vida por no sentirse atraido por personas de su mismo sexo. Hacen tremendos ejercicios interiores para no ser lo que son y además, sufren. Todo eso crea odio, resentimiento, infelicidad, venganzas y marginación. Están también los que se aceptan tal y como son según su condición y la vida es más fácil pero, son unos pocos que tuvieron lucidez o una educación. Ser gay o lesbiana aun no es fácil en este mundo. Hay quién dice que es una enfermedad o que tan sólo es un problema psicológico y también quién afirma que es otra opción por nacer así.

Yo he perdido a un amigo que se me confiesa homosexual y no me ha respetado porque yo no lo soy y no quiero acostarme con el. Conozco sus alcances con otras personas que si yo los cometiera, rayarían la locura pero el lo disfruta y también lo sufre mucho. Hablar de estas cosas es muy delicado para quién las sufre. La naturaleza humana siempre busca un avance para tener calidad de vida y fracasa estruendósamente.





martes, 2 de junio de 2020

Acompañame a estar solo




 La soledad canta a mi oído y me siento bién. Esta noche no hay reglas que seguir mientras mis dedos obedecen a mis gafas de cerca. Hay algo especial que fluye en este ambiente que no me deja. Quizá tuvo la culpa la última copa de vino o también que no buscaba otra cosa mas que este momento de soledad y silencio. Se acerca la noche muda como un gato que se enreda en mis pies sin decir miau. Ni hace calor ni hace frío. El último tema de mi disco ya terminó. Larry Carlton tiene un toque especial para llenarlo de magia pero este silencio provoca un respiro extra al corazón...Son las 22:52 y me detengo con la mente en blanco. Sigo un poco más con tu compañía en la lejana soledad para que me acompañarmes a estar solo cuando lo más seguro es que ya esté durmiendo. Esta noche dormiré profundamente y los nidos de las golondrinas me despertarán. Entonces como vuelta a lo mismo, la vida seguirá tal como siempre...sin nada más de especial.



lunes, 1 de junio de 2020

Mar, maris







 Me llevaron a casa de mis abuelos en un pueblo cerca de la costa. Por entonces contaba con 7 años de edad y el mar sólo lo ví por televisión...Llegué cansado por el viaje tan largo y pesado; con unas curvas que me hacían vomitar a pesar de las pastillas para el mareo. Me quedé dormido hasta que el coche se detuvo en la puerta de entrada. Mi madre me despertó con un beso y mis abuelos con un regalo...pero, ¿dónde estaba el mar? me preguntaba soñoliento.

Mis padres ya se fueron. Mis abuelos quisieron que descansara pues el viaje había sido largo y dormí hasta la tarde.

Desperté en una habitación que no conocía; desperté desorientado hasta pasado un momento y llamé con miedo pero nadie respondía. Bajé las escaleras en una casa desconocida hasta que me dí de bruces con una fotografía enmarcada: era yo y mis abuelos salieron de compras quizá al super. El verano comenzaba con mucho calor. Tenía sed y sudor en el cuello. Abrí la nevera y bebí agua fresca con la mirada puesta en una puerta que daba al patio; la curiosidad me llamaba y salí fuera.

Había lechugas sembradas, calabacines, berenjenas, tomates y zanahorias; hasta había un árbol frutal con una sombra envidiable: era un níspero. Me acerqué a ese árbol llamado por la majestuosidad del tiempo...Una tapia de ladrillo y cemento marcaba la frontera del patio pero el árbol tenía una escalera hecha de tablas y clavos: tuve la curiosidad de subir.

Mis piernas delgadas subían con miedo cuando ganaban altura. Mis rodillas temblaban pero yo quería ver más allá de la tapia; superar aquella frontera como quién descubre no se qué, hasta que llegué a la cima. En el tronco había un especie de banco para sentarme y mi mirada no se separaba de mis piernas hasta que tomé asiento. Alzo la mirada y el infinito me atrapó al instante: era el mar, mi mar tantas veces soñado...El tiempo se detuvo, mis pulmones se llenaban de aire y el horizonte ardía en llamas rojas y anaranjadas. Había barcos y gaviotas vigilando el cielo que daba paso a la noche.

Mis labios se abrían ante tanta majestuosidad con cada detalle de lo natural...Había barcos pequeños y grandes que recorrieron el mundo entero para ahora descansar. La sensibilidad me embargaba imaginando cosas que ahora me darían verguenza contar y así pase largo tiempo viendo como el sol se ocultaba...

Un sonido grave y profundo vino del mar repetidas veces; como la banda sonora de los marineros que parten quizá para el nuevo mundo porque aquello era la sirena de un barco que anunciaba lo más seguro su partida. Aquel sonido se quedó grabado en mi memoria para siempre. Era profundo y maduro como el mar; clamaba a los cielos historias inimaginables con verdades intensas y yo, sentado en aquel níspero, amé a la mar como a nada en el mundo porque es la vida misma la que me llamaba para sus adentros...A veces despierto soñando con el mar y con aquel grito de sirena que pide auxilio porque ahora se muere. Ante todo, tenemos que conservarlo cueste lo que cueste...eso pienso.

Un regalo para una niña del mar