Existe un rincón en este mundo que puebla nuestro pensar por unos momentos. Parece mentira que algo tan nuestro parezca inalcanzable pues la mayoría de las cosas que pensamos son dudas con mentiras o mentiras puras. Alguna vez conocí este estado de plenitud pero se perdió en mi profundidad... Ese lugar consiste en un intervalo de tiempo de nacer y morir; una maravilla donde mi deseo aún lo persigue estando perdido como quién busca una quimera real; una realidad dentro de tanto sin saber que se sucede en este pensar dentro de ese laberinto que puebla nuestra forma de ser.
La felicidad se quedó obsoleta ante tanta intensidad pero, todo aquello fue tan natural que sentir la tierra en la suela de mis zapatos no era una quimera sino pura realidad. Sin duda existe esa plenitud de la dicha de vivir; es inteligencia con sabor a vida y amor. Este estado me ha ocurrido dos veces en mi vida y las dos veces fue con compañía agradable. Nada es comparable a ese momento. Saboreas cada segundo con un sentido de la realidad que clama al cielo. Si alguna vez alguien de ustedes lo vivieron, comuniquenlo por favor y no sere en este oceano solitario una botella con un mensaje que quizá nadie comprenda...
Conozco mi felicidad pero tal estado de plenitud, quiero creer que en este mundo hay alguien que lo tiene de forma perpetua.