A veces me asalta el desasosiego y permanece ahí. Algo no va bien para mis adentros como quien busca una solución y se pierde en ese sentimiento que parece extraño para buscar mi atención. En mis ojos todo se refleja porque es el espejo del alma. Le doy miles de vueltas a esas cosas que salen a mi camino como fantasmas que vienen del pasado...Uno se siente impotente ante un coloso y entonces, en la soledad de mi casa, me desahogo como quien paga una pena en la lágrima. Aparecen fantasmas del pasado en mi silencio; fantasmas que pululan en mi corazón y aparecen como una deuda que se ha de saldar...Son momentos para la quietud del momento y me desnudo como tantas veces lo he hecho para tocar fondo allá en lo infinito.
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