Llega abril donde todo se expande y todo vuelve a renacer. Todos los amaneceres por estas fechas invitan a un paseo pues Córdoba se presta al visitante...No hace falta ir con prisas porque el camino interior suele ser lento y pausado. Justo al amanecer, cuando de lejos se escuchan a los barrenderos y los pajarillos cantan en los tejados, Córdoba despierta a los sentidos. La vida te invita a la soledad y al intimismo; a llenarte los pulmones de perfume de azahar ya sea en soledad o en compañía. La magia de tantos siglos te habla al oído y tu te fundes en esa intimidad donde el momento es único. Pocas veces me inspira ese instante donde paseo por la Mezquita Catedral y me cruzo con alguien en la mirada; mirada que es correspondida con un "buenos días"...Por estas fechas Córdoba ya está perfumada con sus naranjos en flor...Lástima de quién se pierda estos momentos pues como el amanecer de cada día, se perderán como únicos para siempre...
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