Un día lancé mi voz como un boomerang y mi voz, volvió...Aquella garganta rocosa hizo que me escuchara como si otra voz gemela allá en la profundidad me diera una respuesta...
Vuelvo a mi memoria una y otra vez; repetidas veces con ecos que forman mi pasado. Esos ecos vienen nacidos de la nada que me reclaman quizá una deuda inconclusa, quizá un pasatiempo de mi interior o un fantasma nacido de la memoria porque la memoria son ecos o disparos a la conciencia...Ya me hago viejo en mis silencios pero los ecos llegan nítidos venidos del pasado y este mediodía tengo que recordar qué almorcé.
Larga es esta senda donde los recuerdos me asaltan como ecos ya pasados. Aquel día en aquella garganta rocosa, mi voz se repitió y no fue desagradable mas bien, la alucinación de un esquizofrénico que le acariciaba el oído sin hacerle daño. Sin embargo los ecos se repiten con mas frecuencia y la gente con Alzheimer vive de un pasado real y un presente que muchas veces se difumina en el olvido.
Hay ecos que se vuelven letanías. Las llevas siempre presentes como quien reza una oración una y otra vez de forma machacante. Sin embargo están los fantasmas que fustigan la conciencia; reclamándote una falta que cometiste y esos ecos, nunca te dejarán en paz mientras vivas. La memoria está repleta de ecos que se repiten una y otra vez a lo largo del día o mientras duermes. Todo forma una unión en tu ser y esta tarde, quiero que se adueñe de mi el olvido porque un eco lejano, ahora no me deja vivir...
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