Los recuerdos nos llevan y nos traen cuando menos los esperas. Ya cumplimos una edad pasados los 55 y muchas veces nos gusta deslizarnos por ese tobogán que nos lleva a la profundidad del sentimiento. Vivir en el pasado de forma agradable es una forma de vivir...Sin embargo, ese recuerdo donde nos detenemos lo perfumamos con tintes inventados. El detenimiento es un ejercicio o una parada que todo lo trastoca en nuestra imaginación. Regreso a ese lugar, a ese momento, a esa estación del año que marca mi edad y aparecen mis amigos, mi familia; gentes que se fueron para siempre o para vivir en otra ciudad o pueblo. Somos esponjas de las circunstancias que almacenan recuerdos y en estos momentos, soy feliz. Disfruto de mi corazón con ese sentimiento que nunca me deja y mi palabra sencilla, se desliza sin mas pretensión que es la de seguir viviendo...
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