domingo, 27 de septiembre de 2026

El reloj se detuvo pero no los años.

 


 

  Bastó una mirada cómplice para echarme a arder; una mirada donde decías espérame no se hasta cuando y tampoco donde...Pasaban los días contados segundo a segundo y tu nombre se me enredaba en el pensamiento como una fuente donde lo mejor que mi afloraba; como si una voz me guiara en mi espera, como si la nada de tu ausencia fuera solo una larga espera...

De esa manera mi cabeza de volvió cana y mi sentir mas maduro. Alguien me tomaría por imbécil o por loco pero el caso es que te esperé hasta el día de hoy. Con el corazón sensible mis pasos son los pasos encontrados de los enamorados. Es rara la naturaleza humana cuando el amor incendia la razón y uno camina con su día a día como el que espera parado a ese bus que nunca llega. En un principio el corazón se inflaba de sentimientos como el aire de un globo y poco a poco, las palabras quedaban impresas buscando un alivio y un no se qué.

Pasan los años y me acostumbré a mi soledad. Todo pasa y todo desfila ante mis ojos y yo sigo en el mismo sitio, en la misma hora de aquel día. No hubo mas mujeres con el roce de su piel y hoy te vi con mas años; casi esquelética y ausente. Pasabas a mi lado y yo no sentí nada, tan solo la indiferencia de los años pasados.

Vuelvo a tu mirada de juventud; a aquella promesa de esperarte para conocerte, para compartir y para crecer pero, una imagen no es una espera y tampoco una ausencia es, un principio para conocerte en una indiferencia que es natural que la sienta sin ser culpables a pesar de los años... 

 

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