domingo, 25 de octubre de 2026

La nostalgia es una caverna oscura donde me refugio y un reloj que mide mis pasos...

 

 Vuelvo a pasearme por mi pasado cargado de olores, sabores, sonidos, gentes, momentos que no se cómo los retengo, sueños, tacto de cosas y de gente, música, de animales...y es que la sensibilidad siempre va de puntillas por la vida. Como un caza moscas, guardamos esas vivencias con sabor a mi pueblo y dentro de mi pueblo, cada rincón por donde yo anduve.

El mapa de mi sentimiento es amplio. Tengo recuerdos fotográficos en mi memoria y sonidos que nunca olvidaré. Uno en otoño vuela de aquí para allá cuando algo llama a las puertas de la memoria y es curioso que hay momentos que se bañan de un sentimiento especial y único; un sentir fabricado para un momento donde quizá a ti no te diga nada...

En esta época del año algo bulle en mi interior y ese algo es una fuente de recuerdos donde unos se dan la mano a otros. La nostalgia está servida. El tiempo amasa ese dulce que se come con los recuerdos como el perfume de los dulces de Rute que desde el horno, la chimenea nos anuncia que llega la Navidad antes que a ningún sitio...Uno se vuelve niño, se hace adolescente, se hace mayor madurando y cuando vuelve la vista atrás, solo ve la sombra de su pasado que lo persigue allá donde vaya... 

 

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