Era un joven, hermoso y enamoradizo solitario. Soñaba siempre mezclando inágenes y pensamientos, sentimientos y tristezas que lo llevaban a la nada de ninguna parte. Nunca tuvo una relación...Con la primavera su corazón se prendía en flor. Paseaba por las calles ausente de todo menos de las mujeres con las que se cruzaba. La sensibilidad y la timidez eran sus amigas de infancia, juventud y madurez. Sin embargo, se sumergía en su mundo interior ajeno a si iba bién vestido o aquel día se le olvidó afeitarse. En el banco del parque dejaba los sueños florecer y el tiempo pasar con mirada perdida; ausente. Jamás supo del contacto de una mujer como a qué sabía su boca o cómo se hinchaban los pechos al acariciarla; imaginaba miles de conjeturas que desembocaban en otra maravillosa mentira que coleccionar. La vida pasaba plena de estaciones por aquel entonces donde la primavera estrenaba el otoño de su vida...
Tenía un idilio con la cajera de un supermercado. Tenía otro con una dependienta del Corte Ingles y con una chica que de vez en cuando le vendía una papeleta para una rifa. Aquel día rifaba una plaza para un concierto de jazz en el Gran Teatro, con los asientos numerados y separedos por causas del virus. Tuvo suerte
Llegó la noche. Tomó asiento por la mitad de la sala. Su imaginación iba a mil por hora y escuchar a John Scofield era todo un lujo para los sentidos...
Gentes venidas de decenas de sitios ocupaban aquella noche las butacas del teatro. Según a su parecer, adivinaba historias biográficas en cada rostro. Unas veces reía para sus adentros y otras su cara se ponía seria hasta que apareció ella como venida de la nada.
Todo el mundo se quedó ausente menos ella. ¿Quién sería? ¿Cómo se llamaba? ¿Dónde vivía?. Tomó asiento en la diagonal mostrando un perfil hermoso y delicado. Llevaba ropa sencilla y un colgante de plata. Los pendientes hacían sombras en su cuello y los labios estaban pintados de rojo. El universo entero puso todo su peso sobre su corazón...El concierto dió comienzo y aquella noche John estaba inspirado. Ella sonreía llevando el ritmo de cada tema y el se moría por ella a cada segundo. Era la mujer perfecta para cada melodía; la delicadeza de una noche de primavera cuando mayo muestra su flor pero, ¿quién era?.
El concierto tocó a su fín. Tropezando con la gente oculta en su mascarilla la siguió hasta la puerta. Si ella se detenía, el también. Allá donde ella mirara el también lo hacía. En el hall del teatro alguien la esperaba y ella apuró su salida...El universo entero se derrumbo en su corazón y con pasos cada vez mas lejanos, la perdió en la distancia como un largo adiós...
Alguien hizo un toc toc a su espalda. Era una chica desconocida que quiso presentarse porque al parecer lo vigiló dos filas de asientos más atrás en su diagonal y que ahora, ella que nunca estuvo con ningún hombre, se decidió a dar un paso al amor...