Vuelven los días cortos. Septiembre se acerca incansable. Con un mínimo de sensibilidad, el estado de ánimo hilvana sentimientos o estados de ánimo que nos llevan al recogimiento. La vida nos ralentiza en el detenimiento; basta una taza de café, para viajar a esa melacolía que tenemos perdida...Esta noche, quise escribirte a ti y a ti porque mi maginación se alimenta muchas veces de tu compañía. Mi mundo interior entra en fascículos como si fuera un quiosco que los vende al final del verano. Te respiro y te siento a cada detalle. Tengo recuerdos de pensamientos que viven a cada encuentro tuyo o a esta dejadez en este momento donde no dejo traslucir tu nombre ni el tuyo tampoco...Algo nuestro y también tuyo en particular vive en mi. Me gustaría sentir tu mano en la mía; la apretaría y la rozaría levemente tal como un beso que se pierde en un adiós. Todo aquí es silencio y soledad. Te hablo con firmeza pero el eco de mis palabras se vuelven frágiles porque en el fondo, soy un tímido que en estos momentos, busca tu compañía...Nada más.