martes, 1 de septiembre de 2009

Allá por donde voy

Te deslizas en el silencio con voz callada
Paseas por mi calle tropezándome en cada mirada
Viajas dentro de mi pensar y, te siento tan lejos...
A veces eres amiga en mi mejor ánimo y otras, soledad
Susurras a mis ojos cerrados
Me tocas en la ausencia
Te siento en la nada
Me hablas disfrazada en cientos de voces y...
allá donde no te busco... te encuentro.

lunes, 31 de agosto de 2009

Sensación

Mar en calma,
lenta, suave, pausada.

Estela firme de luna que
avanza entre hálito y hálito sin
dar muestras de su navegar.

Sonrisa que sale del corazón
cual brillo de los ojos en
la interminable inmensidad.

Espuma de luna llena

Blanca nieve de olas que alivian
mi cuerpo y mi alma como
ninfa que despierta mi sutil deseo

Misterio plácido que nace
de tu profundidad
tan dulce, tan tranquilo,
tan sereno...

domingo, 30 de agosto de 2009

A un árbol y su fruto

Vengo de la noche y soy fruto de la casualidad. Nací volando porque mi madre me ofreció como alimento para un pájaro. Atravesé extensos campos y sobrevolé montañas en un solo día… Pero claro, estos son recuerdos de infancia y de la incertidumbre de no saber dónde echaría raíces. Escuchaba el corazón de mi piloto: bumbum bumbum bumbum... -acelerado como el de un humano que se lleva un susto- hasta que fui a parar donde me veis ahora.
Una hormiga quiso llevarme a su hormiguero pero me salvó una tormenta de verano hundiéndome en la tierra que me vio nacer. Mi alumbramiento tuvo sus peligros y a punto estuve de ser devorado por una cabra si no llega a ser por el disparo certero de la honda de un pastor. He conocido el frío y los días calurosos del verano, la sequía y los momentos de abundancia, la soledad y a quien ha buscado cobijo en mi sombra. En este lugar tan aislado he crecido y me he hecho mayor. Como mi madre, también he dado mi cosecha, y un hijo crece cerca de mí. A veces nos intercambiamos polen y, resulte o no chocante, por Primavera somos afectuosos gracias al viento, las abejas y otros insectos.
Hoy comienza otro día y cuesta sobrellevarlo pues el año no ha sido muy lluvioso. Mis frutos son escasos y enfermizos. Hasta los nidos de mis amigos los pájaros se empiezan a quedar vacíos en la búsqueda de tierras más productivas. Con el sol en el horizonte exhalo oxígeno y eso me llena de orgullo. Antes de amanecer el viento agita mis ramas anunciando el nuevo día con un sonido que agrada a los hombres y, desde mi soledad, me siento importante. En las tardes de verano un labrador duerme a mis pies y yo le refresco y le arrullo tras su fatigoso trabajo en la campiña, porque es un amigo fiel y en más de una ocasión me salvó la vida. Durante todos estos años puedo dar fe de quién soy, y así lo sentirá quién se acerque a mí… soy VIDA.

Mis miedos

La limitación de ser quienes somos y de sufrir por ello puede ser cosa del miedo. Tengo que reconocer que en mi vida hay varios miedos pero, lo más triste y despreciable, es que esos miedos hacen sus vacaciones en el fondo de mi corazón. Parecen ser una barrera infranqueable cuando aparecen y aun más, cuando intento vencerlos. Da verguenza reconocerlos y hasta nos engañamos para evitar aquello que solo tiene cura con un poquito de valor y sinceridad. Pensaba que superarlos era una obra titánica; una cadena que se arrastra hasta el fin de los días...
Es sabido que todo el mundo tiene miedos porque forma parte de la naturaleza humana. La persona más valiente de este mundo tiene sus miedos y quizás la más inteligente no sepa como afrontarlos cuando aparecen. Pienso que el paso más importante y difícil es localizarlos con sinceridad y reconocerlos para poder vencerlos. Muchos miedos desaparecen de esta manera por no tener una consistencia escasa con la realidad. Sin embargo hay otros miedos más reales que se alimentan con el tiempo y más que vencerlos, nos paralizan apuntando donde más duele para manejar nuestra vida a su antojo. Rodean lo mejor que hay en nosotros marcando una frontera y se adhieren en el sótano del pensamiento de tal manera que para vencerlos, es como entrar en un laberinto. Crea sus propios fantasmas hechos a medida tal y como lo hace un sastre con la ropa y viven en nosotros quizás hasta la muerte.
Vencer el fantasma del miedo se puede mitigar hasta dejarlo en una cosa puntual pero, tener una voluntad por ser cada vez mejor y superarse en el día a día...llegar a la sencillez de nuestra personalidad, hace con toda seguridad que muchos miedos se evaporen sin mayor esfuerzo.
Esta vida cotidiana esta hecha para atletas de la prisa y la importancia de la persona queda en segundo lugar. El miedo nace y crece como la mala hierba; como la mentira de unos falsos cimientos que nos anulan como personas. Hoy con todos mis miedos y sin saber darles un remedio inmediato, llego a la conclusión de intentar conocerlos y aceptarlos pero nunca jamás darme por vencido para llegar a lo que yo considero, MI LIBERTAD...

jueves, 27 de agosto de 2009

Con mis cinco sentidos

Los sonidos de mi vida dan forma al sentimiento y este modela de una manera muy particular el poder ver y sentir todo aquello que llevo dentro y me rodea.

Una imagen, es el silencio de las palabras; la impresión de la realidad que se mezcla con el asombro de lo nunca visto o la indiferencia; lo que de alguna manera se creía olvidado y no se olvidó... Es aquello que siempre abre en mi imaginación el poder evocar lo vivido o lo fantástico.

Un olor habla mucho sobre aquello que adoro, desprecio o me da igual pero, sobre todo, marca en mi memoria de una forma implacable su huella; todo ese mundo interior que llevo y que se me vuelca en tan infinitos matizes como recuerdos...

Sentir el tacto de las cosas me despierta mucha sensibilidad. Acariciar la textura del mundo es como tener ojos en la piel y el gusto del paladar. De todo ello guardo cosas íntimas pero lo que más me puede es esa piel que acaricié en el cuello de una mujer.

El sentido del gusto es a mi entender la oscuridad; lo que empieza y termina en un recuerdo, un beso que no se olvida o un enorme placer para los sentidos, una fruta vana de sabor o aquello que... En fín...nunca se acaba de disfrutar en el recuerdo.

El milagro de nuestra vida es que ningún sentido es independiente de los demás. Todo forma una cadena tejiendo una maraña tan personal y única como somos nosotros mismos. Hoy he disfrutado escribiendo este texto pensando en el disgusto de quién no me haya comprendido o no esté de acuerdo...quizás lo más hermoso de todo sea esta frase: " La riqueza está en todo aquello que nos hace diferentes y aporta algo...hasta un disgusto".



Me gustaría que este texto quedara abierto y cada cual aportara todo aquello que le dicen sus cinco sentidos. Se llenarían páginas ¿verdad?...

Humo

Aún me embelesa el humo de aquel cigarrillo que juega en el vacío. Mi vista, ausente de todo, se hace borrosa siguiéndolo . En su ascensión carente de cualquier corriente de aire, marca una línea recta perfecta hasta que termina por deshacerse en filigranas. El humo me transporta a las mil y una noches y ese recuerdo, me hace volar de una manera tan placentera que yo mismo quisiera ser devorado por unos labios.
Aquel humo, se retuerce en su ascensión para crear autenticas obras de arte a la vez que atraviesa los rayos de sol en la ventana para mezclarse entre infinidad de motas flotantes...motas de polvo que se desplazan tan tranquilas, como si se hubieran tomado un valium; aburridas, sin saber a dónde ir como viajeras perdidas visibles a los rayos del sol.
Al espectáculo no falta la típica mosca indecisa que con sus constantes cambios de sentido, no respeta las leyes del humo y del polvo en suspensión. Parece que huye de un incendio buscando la libertad y chocando continuamente contra el vidrio de la ventana. Le doy otra calada al cigarrillo para lanzar el humo contra el haz de luz. Se crea una auténtica revolución y las motas se vuelven locas. Todo se torna del color azulado de mi humo y pienso...este será mi último cigarrillo.

martes, 25 de agosto de 2009

Amor sutil

Me conformo con la belleza de tus silencios.
Me calmo en la frescura de tus suspiros;
del recogimiento en las tardes de otoño...
...de verte, sin verte y
de hacerme vibrar cuando mis lágrimas afloran.

Tan lejanos estamos en la distancia como
cercanos en nuestro pensamiento.
Algo irreal convierte las palabras en sueño
y el sueño es un ensayo hecho realidad...
la realidad en calor del sentimiento y
el sentimiento, en la ventura de vivir.