Querida amiga:
Hace mucho tiempo que quería saber de ti. No es nada personal y tampoco una curiosidad simplemente, quería saber de ti. Algo me lleva a estos momentos donde el mes de abril que es mi mes favorito, abre mi corazón a una sinceridad tantas veces buscada. Todo bulle a mi alrededor tal si el cambio de tiempo me llevara de aquí para allá como una hoja caduca que tiene memoria...A veces me preocupas con tu dolor y mucho más con tus silencios que me dan desasosiego y sé que estás enferma. Hay una frontera que me impide ir más allá de lo que escribo más que nada, por prudencia. El dolor si lo conozco de forma cercana. Parece como si el silencio fuera un grito que no puede salir de la boca para perderse en el tiempo del nunca jamás. Esta tarde de abril los gorriones no cantan en mi tejado y las nubes viajan de forma acompasada como preparándose antes de llorar y a pesar de la distancia, yo sé que estás ahí...
Un beso.
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