lunes, 13 de abril de 2026

La cara y la cruz de la moneda

 

 

 Nada mas cerrar los ojos, la oscuridad me espera como un apagón de luz. Escucho noticias del transistor pendiente de no perder el Bus del sueño. Llevo varios días dándole vueltas a los recuerdos y a los sueños por este túnel que forma parte de lo onírico. Tengo imágenes de sueños que nunca en realidad existieron pero sí los fantasmas del pasado. Recibo mensajes del más allá que alguien los interpretaría y también, con la razón trastocada por el sueño, me pierdo en una sinceridad de la que huyo muchas veces. Esta oscuridad me pierde muchas ante un universo inmenso que me aguarda como un gigante que me engulle de forma despiadada. Cuando mi conciencia se duerma, el subconsciente volverá a jugar conmigo recordándome, exigiéndome, reclamándome para entrar en un pasillo estrecho de una sala donde lo real y lo irreal, jugarán hasta que al amanecer o de un sobresalto me despierte...

Vuelvo a mi cama desnudo y en silencio. Fuera se escucha la vida de mis vecinos o un coche nocturno. Conecto el transistor y esta vez me quedo dormido sin apagarlo. A las dos de la madrugada estoy soñando con todo aquello que hablan los locutores; sumergiéndome en una temática que nunca viví según el locutor pero muy real en mi sueño. Despierto con sed y con ganas de orinar. Vuelvo a la cama que me aguarda con nuevos sueños surrealistas y decido no volver a dormir nunca más. Me revelo contra mis propios sueños pues es una locura lo que me acontece cada noche...Pasan los días, las semanas sin dejarme dormir. Creo vencer al sueño y sus pesadillas y entretengo las noches ocupando mis quehaceres en los más variados entretenimientos hasta que llega la hora de ir al trabajo.

Durante el día algo me acecha y son los fantasmas de mis sueños. Me reclaman y me citan para una nueva sesión pero yo me resisto. Pasan dos meses sin dormir y ya no se que es verdad o mentira pues todo lo que circula por mi conciencia...

Entro en mi casa con un poco de lucidez para saber que estoy enfermo por huir de los sueños. Me acuesto y cuando despierto no sé cuantas las horas, he tenido los sueños mas maravillosos jamás vividos.

Suena el teléfono. Llevo varios días dormido y no quiero despertar. Me despiden del trabajo. Ahora no quiero despertar. Estoy sumergido en un mundo de ambrosía...

 

No hay comentarios: