domingo, 15 de diciembre de 2024



Cada grito nace y pienso que el mayor de los gritos, nos lo tragamos en el silencio. El dolor es traicionero en un desahogo que muchas veces se hace en silencio. Pienso que si pudiéramos gritar tantas cosas que callamos, sería como dejar caer un inmenso peso que siempre nos persigue sin una solución...Somos testigos en primera fila del dolor que callamos. Todo ello crea una guerra que muchas veces cambia el rumbo de nuestra forma de ser y he visto cosas que sin recibirlas directamente, he aprendido de ese dolor que alguien recibe y calla para sus adentros. Me siento frágil; expuesto al grito de la angustia que no cesa y expuesto también al silencio mas canalla. Hay quien grita lanzando al aire un peso porque no lo aguanta y hay quien nunca grita hasta erizarme la piel. Las aceras están llenas de gritos que pesan como cadenas. Unos las arrastran por pura maldad en su condena y los mas inocentes, por pura humildad...Mientras, el grito te engulle muchas veces sin saber su origen y otras, por callarlo, callas...



4 comentarios:

Albada Dos dijo...

Vivir es aceptar la vulnerabilidad, pero es así. No somos invencibles, ni siquiera somos sabios.

Un abrazo, amigo

Susana Moreno dijo...

Siempre es mejor desahogarse. Un beso

Campirela_ dijo...

Cuando uno se desahoga, el alma descansa. Un abrazo.

CRISTINA dijo...

Hola Buscador, un texto profundo.
A veces es inevitable sentir ese dolor desgarrador que sale de lo más profundo, el grito del alma es silencioso pero devastador.
Qué tengas unas bonitas navidades, y sobre todo que estén llenas de momentos inolvidables.
Feliz Navidad!!!